Lección 3 – La alegría de compartir

Publicado por LOGOI

Enlaces a recursos

Comienza

Regístrate hoy Hágase miembro y acceda nuestro recurso

Lección 3 – La alegría de compartir

XX

SERIE: LA ALEGRÍA DE LA BIBLIA

LECCIÓN 3 – LA ALEGRÍA DE COMPARTIR

BASE BÍBLICA: El niño que compartió sus panes y peces (Juan 6:1-14)

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”. 2 Corintios 9:6 [Puede imprimir la siguiente gráfica y entregarla a los niños con el versículo para memorizar.]

OBJETIVO: Que los niños entiendan que compartir lo que tienen produce alegría y bendición.

NOTAS PARA EL MAESTRO:

  • Esta historia combina generosidad y milagro.
  • Jesús usa lo que ofrecemos, aunque parezca poco.
  • Enfatizar el corazón del niño como modelo.

INTRODUCCIÓN:

Recuérdele a los niños que un milagro es algo que generalmente es imposible para todos, pero que es posible para Dios. Pídales que nombren cualquier milagro que recuerden de la Biblia.

Pregunte: ¿Alguna vez has tenido hambre en un viaje donde no había dónde comprar comida o el restaurante estaba cerrado? Escuche sus respuestas, luego muestre unas frutas o galletas y pregunte: “Si alguien no trajo para comer, ¿la compartirías? ¿Cómo te sentirías al ayudar?”

DESARROLLO:

La Biblia cuenta que muchas personas habían ido a escuchar a Jesús enseñar la palabra de Dios. Al pasar el tiempo, comenzaron a sentir hambre. Sin embargo, no había comida suficiente para tantas personas.

Entonces, un niño se acercó con cinco panes y dos peces para compartirlos con la multitud. Podría haberlos guardado, pero decidió compartir.

Jesús tomó lo que el niño ofreció, luego oró y sorprendentemente, la comida se multiplicó para todos. La biblia dice que más de cinco mil personas fueron alimentadas con solo cinco panes y dos peces. Después, recogieron doce canastas llenas con todo lo que sobró.

Dios puede hacer grandes cosas cuando damos con alegría, ese niño fue usado para bendecir a miles de personas. Su generosidad fue usada como parte del gran milagro que Jesús hizo ese día.

Jesús fue compasivo al multiplicar la comida para alimentar a tantas personas que habían llegado a escuchar su mensaje. Aunque muchos pensaron que sería imposible que lo que ese pequeño niño trajo ante Jesús alcanzara para alimentarlos a todos, se dieron cuenta que nada es imposible para Dios.

CONCLUSIÓN:

¿Pueden imaginar la alegría inmensa que sintió ese niño al ver lo que provocó en su entorno? Nunca debemos pensar que lo que podemos hacer por Jesús es poco o sin importancia. Un pequeño gesto de generosidad provocó un milagro que se ha contado por muchas generaciones. El niño dio lo que tenía. No sientas temor de compartir con otros y ofrecer a Dios lo que tienes, dones, talentos, recursos y tiempo, todo lo que somos puede ser una ofrenda alegre para nuestro Señor. La alegría de dar es especial: nace del amor y se multiplica. Cuando compartimos, no sólo ayudamos a otros, sino que participamos en los planes de Dios.

MANUALIDAD: “MI CANASTITA DE COMPARTIR”

Materiales:

  • Cartulina café
  • Tijeras
  • Pegamento
  • Dibujos de panes y peces

Instrucciones:

  1. Formar una canasta doblando y pegando la cartulina.
  2. Decorarla con tiras simulando tejido.
  3. Dentro, colocar dibujos de panes y peces donde los niños escribirán:
    “Señor, quiero compartir con alegría.”