MI TIEMPO CON DIOS: 4. En todo tiempo puedo servir a Dios

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MI TIEMPO CON DIOS: 4. En todo tiempo puedo servir a Dios

BASE BÍBLICA
Génesis 37:1-36 Cap. 39; 40; 41 y 45 

OBJETIVO
Que los alumnos comprendan la importancia de servir a Dios todos los días. 

VERSÍCULO
“En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”.
Salmos 9:10. 

INTRODUCCIÓN
Comente: En una ocasión una amiga que también hace clases a niños en una Escuela Dominical, le sucedió un inconveniente camino a la iglesia, su reloj despertador no sonó y se quedó dormida, así que salió muy apurada de su casa. ¡¡¡¡Al llegar al paradero tomó el primer bus que pasó… al poco andar se dio cuenta que era el bus equivocado!!!! Aaaaahhhhh todo mal!!!!, mientras ella pensaba en cuál sería el camino más corto para llegar a la iglesia cuando se bajara, ocurrió algo aún peor, el bus tomó un camino desconocido, al avanzar unas cuadras pudo reconocer un letrero que había en la esquina de la calle donde estaba su iglesia y supo que había llegado más rápido que de costumbre!!! ¡¡¡Ese bus hacía un recorrido más corto!!! No saben la alegría que sintió al ver que sin darse cuenta se subió al bus correcto. Pero lo mejor de todo fue que en su recorrido en el bus desconocido, pudo conocer nuevos niños y los invitó a su clase de Escuela Dominical. Cuando mi amiga me contó esta historia recordé a alguien de la Biblia… 

DESARROLLO
(Puede ilustraciones para ordenar la historia como en una línea de tiempo). 

La Biblia nos cuenta la historia de un niño llamado José. Él tenía 12 hermanos. Su padre se llamaba Jacob y su familia vivía en Canaán desde la época de su bisabuelo, Abraham. Jacob amó a José más que a cualquier otro de sus hijos. José obedecía y ayudaba a su padre en todo lo que podía. Aunque era muy joven, Dios le empezó a mostrar por medio de sueños, que él sería alguien muy importante. José tuvo que sufrir mucho a lo largo de su vida, pero nunca olvidó el amor de su padre. Un día su padre le regaló una túnica larga de colores hermosos. Con este regalo todos sus hermanos se dieron cuenta que José iba a ser el líder de la familia, aunque era uno de los más jóvenes. Sus hermanos siempre sintieron envidia de él. 

Una vez José les dijo a sus hermanos “Soñé que estábamos haciendo unos manojos de trigo. Los manojos de ustedes se inclinaban hacía el mío”. El sueño de José enojó a sus hermanos. En otra ocasión José les dijo “¡Soñé que el sol, la luna y 11 estrellas se inclinaban hacía mí!” “¿Piensas que nosotros vamos a inclinarnos frente a ti?” respondieron ellos mientras se burlaban de él. Un día José fue a buscar a sus hermanos al campo. 

Cuando le vieron de lejos, uno de ellos dijo: “Matemos al soñador”. “No,” dijo el mayor. “Mejor metámoslo en un pozo seco”. Entonces le quitaron su túnica y lo metieron en un pozo profundo. En ese momento pasaron unos hombres comerciantes que iban camino a Egipto y vendieron a José como esclavo por veinte monedas de plata. Los hermanos de José ensuciaron la túnica con sangre de chivo. Cuando Jacob el padre vio la túnica que le había regalado a su hijo amado, lloró amargamente y dijo: “Un animal salvaje mató a mi hijo”. 

En camino a Egipto José también lloraba y se preguntaba: “¿Cuándo veré a mi padre de nuevo? ¿Por qué hicieron esto mis hermanos conmigo?” Luego pensó: “Dios puede cambiar algo malo en algo bueno”. En Egipto José fue comprado por un hombre rico. Tenía que trabajar sin recibir pago. A su amo le gustó cómo trabajada, un día la esposa de este hombre acusó a José de algo que él no había hecho y lo encarcelaron injustamente. Estando en la cárcel, conoció a dos hombres a quienes les interpretó sus sueños. 

Una noche Faraón, el rey de Egipto llamó a todos sus hombres sabios. Les dijo: “Soñé que había siete vacas gordas y siete vacas flacas. Las flacas se comieron a las gordas. Luego vi siete tallos de trigo fuertes y siete tallos de trigo débiles. Los tallos débiles se comieron a los fuertes.¿Qué puede significar mi sueño?” Pero los hombres sabios no entendieron el sueño. Uno de los siervos del rey que conoció a José en la cárcel le dijo: “José sabe interpretar los sueños”. (José sabía lo que significaban los sueños porque Dios le ayudaba a entenderlos). Faraón pidió que lo trajeran. José explicó el sueño. “Por siete años habrá mucha comida aquí. Pero siete años después no habrá casi nada de comida. Tienen que guardar comida en los años de abundancia. Así habrá comida en los años de pobreza”. “Eres un hombre muy sabio, quiero que te encargues de todos mis asuntos”. Faraón le dio ropa nueva, un anillo real y una carreta con caballos. Cuando llegaron los siete años buenos, de abundancia todo crecía en forma extraordinaria (trigo, maíz, verduras, frutas, y vacas y ovejas). José tenía que construir nuevas bodegas para guardar el alimento y luego llegaron los años malos, de pobreza. Pero la gente podía comprar comida porque José la había guardado en los primeros siete años. 

Los hermanos mayores de José llegaron a Egipto a comprar comida para sus familias. Ellos se inclinaron frente al jefe de Egipto (José). Aunque ellos no reconocieron a su hermano, José sí los reconoció. “Ustedes ¡son espías!” les gritó. “señor, hemos venido de lejos solamente a comprar comida para nuestras familias”. “No, ¡ustedes son espías!” dijo José nuevamente, y ordenó que los encarcelaran. Después de tres días los llevaron de nuevo delante de José. “Ahora estamos pagando por lo que hicimos a nuestro hermano” pensaron ellos, muy temerosos y sintiéndose culpables por lo que habían hecho con su hermano en el pasado. José oyó lo que decían, sintió pesar por ellos y les dijo: “¡Yo soy José, su hermano! No estoy enojado con ustedes. Dios me trajo a Egipto para poder ayudarles”. 

José perdonó a sus hermanos, porque sabía que Dios había estado con él siempre. ¡Los hermanos estaban felices! Trajeron a Jacob, quien estaba más contento aún al saber que su hijo no había muerto. José estaba muy feliz al ver a su padre. Recibieron alimento y pudieron alimentar a sus animales en valles de pastos buenos. Dios estaba con ellos y algún día iba a cumplir su promesa de llevarlos de nuevo a su país. 

CONCLUSIÓN
La vida de José fue guiada por Dios. Aunque sus hermanos lo odiaban, Dios tenía un plan importante para él. Y José no desaprovechó la oportunidad de servir a Dios en todo momento, siendo un buen hijo, un buen siervo para su amo en Egipto, siendo fiel a Faraón con la tarea que le había encomendado, usando la capacidad que Dios le había dado para interpretar sueños y perdonando a sus hermanos. Cuando confiamos en Dios, Él puede usar las cosas más difíciles de la vida, para nuestro bien. 

Dios nos da la oportunidad de servirle en todo momento, como le sucedió a mi amiga que se equivocó de bus, parecía que iba a ser una mañana terrible para llegar a la clase de la Escuela Dominical, sin embargo, Dios le dio la oportunidad de conocer nuevos amigos para hablarles del amor de Jesús. ¡¡¡Sirvamos a Dios siempre, porque No estamos solos!!! 

MANUALIDAD SUGERIDA
Con botellas plásticas confeccionar reloj de arena. Necesitas dos botellas unidas con cinta adhesiva. 



Más de esta serie:
Parte 1. No estoy solo ni un solo segundo
Parte 2. Consagro mi tiempo
Parte 3. Mi tiempo depende de Dios

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