Sermón 8: Ante todo la fidelidad

TEXTO: “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co 4:2)

LECTURA BÍBLICA: 1 Corintios 4:1-5

INTRODUCCIÓN: El apóstol Pablo, al escribir a los seguidores de Cristo en Corinto pone gran énfasis en la fidelidad del Dios que se ha revelado en Jesucristo.

Pablo declara que adoran a un Dios que es fiel (1 Co 1:9). También les dice que pueden confiar que Dios estará con ellos en medio de cualquier prueba o desgracia que les pudiera acaecer, a fin de que puedan sobrellevar sus cargas victoriosamente (1 Co 10:13). Además les anima y les da motivos para ser entusiastas en el servicio, asegurándoles que su labor para este Dios fiel no quedará sin recompensa (1 Co 15:58). El gran énfasis en la fidelidad de Dios adquiere mayor relevancia cuando reconocemos que cada discípulo es un ayudante de Cristo y un administrador de los misterios de Dios (1 Co 4:1). Los misterios de Dios son las grandes verdades que a Dios le ha placido revelar por medio de su Santo Espíritu. Estos misterios, o verdades, son aquellas bendiciones de Dios que no pueden descubrirse por la razón humana o por un procedimiento de laboratorio. Son verdades reveladas sólo por iniciativa divina. Pablo se considera a sí mismo, y quisiera considerarnos a nosotros también, como administradores y encargados de enseñar los secretos de Dios (1 Co 4:1).

Un administrador es un gerente o supervisor a quien se le ha encomendado aquello que pertenece a otro. Tiene que ser una persona de mucha confianza. Al mismo tiempo el administrador tiene sus limitaciones por el hecho de que no es el dueño sino tan sólo un gerente.

Pablo declara que el requisito primordial para ser un buen administrador es la fidelidad, ser cumplidor y digno de toda confianza. No se exige que el administrador tenga brillo intelectual o que tenga éxito. Se requiere que cada uno sea fiel. La voluntad de Dios para nosotros es que seamos fieles. Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de ser fiel.

  1. LOS ADMINISTRADORES DEBEN SER FIELES A DIOS EN CUANTO AL USO DEL TIEMPO
    El tiempo es uno de los dones que Dios pone a nuestra disposición. El tiempo es muy valioso. Por más tiempo que tengamos siempre es poco.

    El tiempo se puede dividir por lo menos en tres categorías distintas.
    1. Tiempo para trabajar. En el Antiguo Testamento el plan era que el hombre trabajara seis días para ganarse la vida. Él que tenga que trabajar más de seis días por semana tiene que examinar sus métodos de trabajo o sino hacer una evaluación de sus ambiciones.
    2. Tiempo para descansar. El día de reposo fue dado para descanso y esparcimiento. Cada día había de ser un día de adoración, consagrado a Dios. El día del reposo era un día en que el hombre debía ser libre de la rutina y la labor de ganarse la vida a fin de poder restaurar sus energías vitales.
    3. Tiempo para servir. El Señor declaró que el día del reposo había sido hecho para el hombre y no el hombre para el día del reposo. Este día no debe ser una institución que resulte en una carga. Jesús quebrantó las tradiciones que rodeaban el día del reposo con el fin de poder servir a otros.

      Aquel que quiera hallar el mayor gozo posible en la vida debe consagrar mucho tiempo a ser útil al Señor y a otros.
      (xx)
  2. LOS ADMINISTRADORES DEBEN SER FIELES EN EL USO DE LOS TALENTOS
    1. Debemos considerar nuestros talentos como dádivas de Dios para ser usados para su gloria y para la alegría y el bien de otros.
    2. No deben explotarse los talentos tan solo para obtener éxitos egoístas.
    3. Cada talento lleva consigo una responsabilidad. Dios no espera de nosotros que sobresalgamos en el sentido de ganar las carreras y superar a nuestros competidores. Nuestro Dios nos ha dado nuestros talentos para que los desarrollemos y usemos. Si queremos agradarle debemos ser dignos de confianza en el uso de los talentos con que nos ha dotado.
      (xx)
  3. LOS ADMINISTRADORES DEBEN SER FIELES A DIOS EN EL USO DEL DINERO
    El dinero representa la vida en forma cristalizada. El dinero es poder y trabajo almacenado. El dinero puede hacer cosas maravillosas.
    1. Es Dios quien nos da el poder de ganar dinero (Dt 8:18).
    2. Dios espera que ganemos el dinero por medios honrados y provechosos para la sociedad.
    3. Dios pide que compartamos nuestros ingresos con la obra de su reino. En el Antiguo Testamento la ley exigía que los israelitas trajesen el diezmo de sus ganancias al depósito destinado a la obra de Dios. En el Nuevo Testamento el amor requiere que nos pongamos enteramente a la disposición de Dios (Ro 12:1,2). El que nunca aprende a traer el diezmo hallará muy difícil el darse totalmente al servicio de Dios.
      (xx)
  4. LOS ADMINISTRADORES DEBEN SER FIELES A DIOS EN EL USO QUE HACEN DE SUS DESGRACIAS
    No todas las desgracias ni todas las pruebas nos vienen por la voluntad ideal de Dios.Algunos males nos vienen a causa de nuestro propio egoísmo o ignorancia o necedad.Podemos permitir que nuestras desgracias nos vuelvan amargados, hostiles y rebeldes, o podemos dejar que nos desanimen, nos depriman y nos derroten.Pablo declara que Dios obrará en todas las cosas para el bien de aquellos que le aman y cumplen los propósitos de él en sus vidas. Para ser buenos administradores debemos ser siempre fieles al Señor, especialmente cuando vienen las desgracias.
    (xx)
  5. LOS ADMINlSTRADORES DEBEN SER FIELES A DIOS POR DAR UN TESTIMONIO CRISTIANO
    A nosotros se nos ha encomendado la responsabilidad de los misterios de Dios, de las grandes verdades que Dios ha revelado por su Espíritu por medio de Jesucristo.
    1. Debemos testimoniar en el lenguaje de nuestras vidas; pero sólo vivir una vida buena no basta.
    2. Debemos usar el lenguaje de nuestros labios para comunicar la preocupación divina y la maravilla del amor divino. Estar callados frente a la gran necesidad espiritual de nuestros semejantes es inhumano, antinatural y poco cristiano.

CONCLUSIÓN.
No se requiere que los administradores sean inteligentes. No se requiere que los administradores tengan una instrucción universitaria. No es necesario que sean excepcionalmente hábiles. No precisan ser innovadores y creativos. Pero sí es necesario que los administradores sean cumplidores fieles y dignos de toda confianza.

Esto es algo que cada uno de nosotros tiene la capacidad de ser: cumplidor y digno de confianza.

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