El pecado para nosotros en el mundo posmoderno

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El pecado para nosotros en el mundo posmoderno

 

I. CONTRASTE

En el pasado, el pecado se definió como:

  • Desafiar a Dios
  • Desobedecer sus leyes
  • Rechazar Su Palabra
  • Rechazar a Su Hijo como Salvador

Nótese que el pecado se entendía CON RELACIÓN A DIOS

Hoy día, el 83 % de la gente NO relaciona el pecado con DIOS. Solo el 17 % mantiene a Dios y a Su Palabra en preeminencia.

Ejemplo:
Robert Schuller en su libro Autoestima, pp. 14 y 99
“El pecado es cualquier cosa que te roba tu autoestima, es el auto abuso psicológico con todas sus consecuencias”.

Ejemplo:
El teólogo David Wells, en Perdiendo Nuestra Virtud, p. 32
Lo importante hoy en la Iglesia no es lo que dice Dios, es lo que le gusta a la gente. Estar al día es lo importante. Por tanto:

Hemos adoptado la música moderna de los Boomers y la Generación X
Hemos abandonado las tradiciones del pasado
Los lugares en que nos congregamos ni parecen iglesias
Los símbolos antiguos han desaparecido
La adoración es contemporánea
La gente se viste casualmente y como quiera
La diversidad de los estilos personales es tolerada
El énfasis está en la afirmación de la persona
No hay crítica de estilos ni de opiniones, todo se acepta
Las iglesias adoptan lo que le agrada al mundo

 ¿Habrá alguna relación entre los cristianos del pasado y los de ahora?
Los datos señalan que los promedios encontrados entre no cristianos y cristianos en Estados Unidos son indistinguibles.

II. RESULTADOS

La Revolución Sexual (cifras dadas por David Wells, ibid., p 57.)

  • En 1920, solo el 3% de los niños eran ilegítimos
  • En 1960, el porcentaje era 5%
  • De 1960 a 1990, aumentó 400%
  • Entre 1960 y 1993, el divorcio ha aumentado en 200%
  • Desde que se legalizó el aborto, se estima que 28 mil millones (28 millones) han sido asesinados

 LOS FILÓSOFOS HABLAN
Actitudes en cuanto a la moralidad

  • “Entre los años 1910 y 1970, la sociedad americana pasó de ser una sociedad que practicaba el auto-refrenamiento como una de sus virtudes más importantes, a una sociedad en la que la autosatisfacción es lo más importante”. L. Collier, The Rise of Selfishness in America, p. 4
  • La socióloga G.E. M. Anscombe en Ethics (pp. 186-210) arguye que “el campo de la filosofía moral debe ser abandonado porque ya es imposible establecer lo que es moralmente malo y lo moralmente bueno.”
  • Dice el teólogo Wells: “Las reglas del pasado ya fueron desmanteladas. Al darles muerte, la consecuencia es que cada situación llega a ser nueva, no tiene precedentes ni normas evaluativas. Nos hemos convertido en una sociedad totalmente autónoma… Nos impusimos nosotros mismos como la ley. Somos la autoridad sobre la Iglesia, la Biblia, y Dios.” Y cita a un católico: “Yo no necesito ni al Papa, ni a la prensa, ni a la policía para decirme cómo vivir mi vida.” (Ibid., pp. 61 y 65)

 III. LA PRÁCTICA LO COMPRUEBA

En las escuelas públicas

  • Ya no se habla de niños “buenos” o “malos”, se usan términos como “productivos” o “improductivos”. Se habla de niños que han llegado a la “madurez” o que le “falta madurez”.
  • Lo moral se ha neutralizado, evitando lo negativo o acusativo.
  • El lenguaje pasado, que expresa “maldad”, se ha eliminado. En lugar de decir: “hizo mal”, se dice que se “equivocó”.

En el diario vivir
Al rechazar el pasado (y con ello a Dios, y a Su Palabra) ya no hay fundamento moral. Nótense las siguientes cifras presentadas por James Patterson y Peter Kim, The Day America Told the Truth, pp. 48, 57, encuesta de jóvenes entre 15 y 25 años.

  • El 74% dice que roban sin sentir compunción
  • El 64% dice que mentirían si eso les diera la ventaja
  • El 53% dice que cometerían adulterio, dándose la oportunidad
  • El 41% dice que usan o usarán drogas recreacionales
  • El 30% dice que estafar es una conducta aceptable

Lo que se predica desde nuestros púlpitos:

“ANTES —dice Wells (p. 35)— se predicaba una espiritualidad basada en la cruz de Cristo, una que definía al pecado con palabras precisas, condenando lo que Dios dice que es moralmente malo, y lo que es una afrenta contra Él. Era la santidad de Dios la que determinaba las normas de la vida cristiana en términos de santificación y servicio, y pedía el sacrificio del creyente condenando como pecado el egoísmo y esa autoestima que resultaba en absorción en uno mismo. La consecuencia era que la adoración era clásicamente espiritual, centrada en Dios y en Jesucristo.”

 Hoy, sobre todo, se predica la terapia cristianizada (que viene más de Freud que de la Biblia), con énfasis en cómo hallar paz interior, tranquilidad mental, descanso del estrés —sin relacionar nunca nuestra lucha interna como consecuencia del pecado. Al contrario, no se habla de ello, ni de condenación, ni de culpa, ni de juicio. Todo es cubierto con un manto de amor, pero un amor inventado, ya que no se relaciona con el amor estricto y exigente de la Biblia. Se predica desde una perspectiva de tolerancia para todo sin condenar nada.

¿No será por habernos apartado de las demandas y la moral bíblica de nuestros padres que hoy día no se puede distinguir la iglesia del mundo, al creyente del incrédulo, al placer que busca el llamado creyente del placer que persigue el mundo?

1 Juan 2.15-17

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él;  porque todo lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida— no proviene del Padre sino del mundo. Y el mundo está pasando, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.