¿Cuál es el impacto de la Iglesia en tu vida de estudiante?

Publicado por LOGOI

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¿Cuál es el impacto de la Iglesia en tu vida de estudiante?

Cesiha Anais Muñoz Vasco
Ganadora del Concurso Literario LOGOI

Estudiante de la Universidad del Mar, Oaxaca, México

Ser estudiante implica vivir diferentes emociones contradictorias, un constante debate entre la ciencia y la espiritualidad, en específico con el ámbito religioso, muchas dudas aturden la mente del joven implicado, cuestionamientos externos parecen tambalear los conocimientos adquiridos anteriormente y dudas internas taladran la mente, ante las nuevas ideas que cada día llegan al alumno.

Desde pequeños sabemos que ir a la escuela nos ayudará mejorar nuestra calidad de vida, nos permitirá abrir nuestros horizontes, quitarnos tabúes, prejuicios, miedos e ignorancia y además nos ofrecerá verdades sobre el contexto social en el que nos desenvolvemos, mismas que nos permitirán tomar decisiones más acertadas en nuestro entorno y así podremos contribuir a al desarrollo de la sociedad.

Pero al llegar a la universidad el alumno encuentra conflictos sobre su formación en el hogar, en especial la relacionada a la vida religiosa, los principios bíblicos y sobre todo los milagros, pues estos parecen bromas para la ciencia, ya que ésta cree que todo debe tener una respuesta comprobable, de hecho hasta las ciencias sociales han tenido problemas con este principio, entonces qué podría esperar la religión, especialmente las cuestiones relacionadas con la existencia de Dios y su poder.

El alumno creyente se encuentra en un mundo de teorías, modelos e hipótesis en las que los milagros parecen no encajar, pero qué son los milagros, sino una respuesta a la fe, y qué es la fe, “[…] la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” (He 11.1).

Cuando un estudiante hambriento de conocimientos se ve involucrado en un milagro puede confrontar las erudiciones adquiridas en las aulas con las obras de Dios, las cuales son irrepetibles, imposibles de comprender por los razonamientos humanos pero sí de comprobar, pues una vez que la mano del todo poderoso se manifiesta sobre sus hijos, la luz pública puede ver las grandezas hechas por el ser supremo.

Y aunque la ciencia no termina de aceptar la existencia de Dios, tampoco puede explicar ni menos comprobar el origen de la vida en todo su esplendor, existen muchas teorías al respecto pero ninguna ha podido reproducir la vida en sus diferentes manifestaciones.

Cuando el estudiante cristiano se decide a creer en que puede obtener cátedras que ayudarán a mejorar su entorno se siente confiado en que lo hará, pero si reconoce la existencia de Dios sabe que la sabiduría será una constante que lo acompañará en su vida académica y le permitirá concluir satisfactoriamente sus estudios y ser modelo para sus demás compañeros.

Al parecer, en la vida todas las cosas que suceden son consecuencias de las decisiones tomadas previamente, creer en el destino es una opción, sin embargo se dice que uno mismo lo forja, pero quienes creen en un Dios todo poderoso saben que cualquier momento es bueno para que el ser supremo se manifieste.

Al hacer un examen se sabe que si hubo una preparación previa, es decir, si el aluno estudió tendrás más oportunidades de aprobar, pero cuántas veces no ha sucedido que después de largas horas de estudio, a la hora del examen justamente los nervios se apoderan del estudiante o simplemente la prueba trae preguntas que no esperaba.

Pero cuando se ha estudiado y antes de contestar el examen uno se encomienda a Dios, parece que las respuestas llegan a la mente, que se clarificaran las ideas, prevalece la tranquilidad y la confianza se apodera de las manos.

La influencia que Dios tiene en un estudiante es tan grande que esta persona podría ser objeto de burlas por gente que no conoce de la palabra de Jehová y no tienen fe en él. Pero al mismo tiempo otorga una confianza tal que valen la pena los murmullos, pues al final del día un alumno cristiano resulta victorioso, como relata el libro de salmos en el capítulo 25 (25:2, no sea yo avergonzado por mis enemigos), y así es, aunque hallan personas insensata Dios hace justicia y no permite que ganen los contrarios.

Aunque llegaran los malos comentarios, un hijo o hija de Dios tiene al mejor defensor, Jehová, quien se encarga del resto, uno sabe que sólo tiene que confiar ciegamente y él obrará. Pero además de los exámenes y en sí de la vida académica, los estudiantes se ven envueltos en diversos conflictos, por ejemplo de compañerismo, malos entendidos entre los catedráticos o burocracia, pero todos, absolutamente todos los conflictos que se presenten serán resueltos con la voluntad de Dios, porque “fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Co, 10:13).

El alumno que se rige bajo el principio “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”(Fil, 4:13) puede tener la certeza que sus acciones serán soportadas por un Dios bueno y justo que prueba pero siempre otorga una recompensa.

En mi experiencia, la vida universitaria me ha dejado muy gratos sabores de boca, pues en diferentes momentos las dificultades se hicieron presentes, en un momento la salud de mi madre se vio afectada y sin pensarlo tuve que dejar las clases para asistir a la cirugía y asistirla en cuidados posoperatorios, por lo que creí que perdería el parcial. Sin embargo supliqué a Dios y el milagro se hizo, los profesores dejaron trabajos por equipo que yo pude hacer desde mi casa, y la salud de mi mamá mejoró muy rápido, por lo que pude regresar dos semanas después sin mayor inconveniente.

En algún momento tuve problemas de comprensión en alguna materia, así que cada vez que tenía que estudiar pedía dirección al Señor y logré salvar el promedio, pero en algún momento también me vi en una materia que no me convencía y por no ir en contra de mis ideales preferí dejarla a sabiendas de que reprobaría y bajaría mi promedio, por lo que muy probablemente también perdería mi beca, sin embargo le pedí a Dios su ayuda, disminuir mi soberbia y aumentar la prudencia, y así concluí que no podía ser partícipe de algo con lo que definitivamente no estaba de acuerdo. Al final del ciclo escolar sabía que tenía que aprobar esa asignatura, así que comencé a solicitar ayuda divina y pude presentar el examen extraordinario y lo aprobé a la primera oportunidad, entonces las fechas alcanzaron para no afectar mi beca.

Hablando de las becas, comento que mi situación económica no era envidiable, de hecho mi madre tuvo miedo de que quisiera estudiar la carrera, pues se decía que era muy costosa, me pidió que la cambiara por una más económica o que eligiera otra universidad; sin embargo yo siempre estuve segura de que mi Dios no me desampararía, así que cuando entré a la universidad conseguí una beca total de colegiatura, en el mismo ciclo escolar obtuve una beca federal, antes había ganado una beca por toda la carrera y con eso pude comprar dulces y venderlos en mi escuela, así que económicamente estaba segura, no sobreabundaba pero hambre nunca pasé y tuve suficiente para continuar mi carrera. Aaah, y no crean que soy una “nerd” que se la pasa estudiando eh, soy una alumna regular que cumple con sus tareas y mantiene el promedio solicitado por las becas, sin ser precisamente la mejor calificación del grupo, pero sí la suficiente para sostener 5 apoyos (alternos) durante mi carrera, signadas con base en promedio y situación socioeconómica.

En cuanto a la diversión me encanta la música, el ruido y la adrenalina, cuando empecé a vivir sola, la verdad sí me fui algunas veces a la disco, tenía la oportunidad de salir sin dar cuentas, sin embargo nunca, y lo digo en verdad, nunca llegué al extremo de mis compañeros, quizás es porque en mi interior algo me decía que yo ya no era como los demás, yo era y soy especial, porque escogida fui de Dios. Cada vez las fiestas eran diferentes y me di cuenta que yo no encajaba en esos lugares y menos con esas conductas, así que me alejé.

En mi universidad formamos un grupo de jóvenes cristianos en el que nos reunimos para platicar de la palabra de Dios, fortalecer nuestra fe, orar por nuestros estudios y otras peticiones, así como llamar a más jóvenes. En este grupo, de sólo universitarios, también cantamos, jugamos, y vivimos una vida muy normal dentro de los principios del Señor, y en verdad que no hay fiestas más divertidas que las que se hacen con estos jóvenes, no puedo parar de reír, y cuando he invitado a amigas, ninguna se quiere ir porque comprueban que sin ningún exceso es posible divertirse bajo la bendición del Padre.

En los problemas, tanto espirituales, familiares, económicos y por supuesto académicos que han surgido mientras me congregaba a este grupo, supe que podía pedir apoyo en oraciones y así cuando he tenido exámenes difíciles sé que con ayuda del Padre saldré adelante.

En conclusión, hoy por hoy considero que lo mejor de ser estudiante, es que puedo conocer principios, teorías y modelos que la ciencia ha desarrollado y con ellos podré apoyar responsablemente el desarrollo de mi comunidad, y de la sociedad en general, al mismo tiempo que conozco la verdad de la vida, al estar respaldada por un Dios todopoderoso que nunca me falla y que cuando la ciencia se acaba, cuando las teorías fracasan, los modelos aplicados no pueden aplicarse más o cuando los principios caducan, puedo acudir a mi Señor a pedir dirección, y más allá de lo que la academia piense, siempre hallaré la respuesta correcta.

Antes de cualquier decisión, por muy científica que sea, solicito autorización del Señor, antes de entregar cualquier trabajo pido el Vo.Bo. (Visto Bueno) del Padre y al entregarlo la bendición de él, y hasta la fecha soy una feliz y agradecida alumna que confía plenamente en su poderío, y he sacado triunfos en su nombre, y así continuaré porque cada día me confirma que no hay mejor opción, “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza” (Sal, 46:1); el principio y el final (Ap, 22:13).