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Un hipotético relato de los asombrosos acontecimientos en la segunda venida de Jesucristo

por Pr. Fredy Granja Anciano,
líder de la iglesia en Montevideo, Uruguay

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. —1 Tesalonicenses 4.16-18

PRIMER DÍA

PRIMER CUADRO (Radio El Espectador, Montevideo, Uruguay)
LOCUTOR: Se interrumpe momentáneamente nuestro programa para dar lugar a una escalofriante noticia recibida ahora mismo en nuestra mesa de trabajo. Fuentes policiales informan la desaparición misteriosa de miles de personas sin dejar rastro alguno.

Nuestro personal está activo y expectante. Esta emisora ha estado recibiendo llamadas telefónicas, en forma constante. Los oyentes preguntan: ¿qué habrá sucedido? Estamos muy sorprendidos y en las calles se observa mucha gente corriendo en todas direcciones, gritando y llorando.

SEGUNDO CUADRO
En todos los medios de comunicación se dan a conocer noticias similares. La policía se encuentra en estado de alerta, mientras se investigan las posibles causas. Las denuncias presentadas en las oficinas de la policía nacional, en todo el país, incluyen niños en la gran mayoría de los casos, jóvenes y adultos, entre los desaparecidos.

Se pide calma a la población. Ante micrófonos y cámaras de televisión, aparece el Ministro del Interior, expresando su preocupación y la de todo el personal a su cargo. Sin poder ocultar su emoción pide comprensión y paciencia, porque se ignora a ciencia cierta lo que ha sucedido. Desde la emisora Radio Cadena Nacional se informa lo siguiente:
“Según datos extraoficiales, algunos funcionarios policiales no están en sus lugares de trabajo, lo cual preocupa a las autoridades superiores. Se sabe, que los desaparecidos eran de la fe cristiana evangélica”.

TERCER CUADRO (Canal 4 de Televisión, Montevideo)
LOCUTOR: Atención señores televidentes, muy a pesar nuestro, les comunicamos noticias realmente preocupantes. Desde el principal hospital de niños de esta ciudad, informa nuestro cronista: ‘Todos los niños allí internados y otros que esperaban ser atendidos, han desaparecido súbitamente. La consternación de madres y otros familiares, así también de los médicos como de todo el personal auxiliar es muy grande. La gran mayoría de los familiares se niegan a regresar a sus hogares sin sus pequeñuelos. Siguen buscándolos.

En el hospital, mucha gente sube y baja apresuradamente las escaleras, mientras otros lo hacen por los ascensores, siempre colmados. Muchas madres lloran a gritos. Preguntan si alguien ha visto a sus hijos. En el mencionado hospital reina una gran confusión. Las camitas que estaban ocupadas por niños enfermos y recién nacidos, ahora vacías, están en orden.

Una madre joven le dijo al cronista lo siguiente:
—Mientras le estaba dando el pecho a mi hijito, desapareció de entre mis brazos.
—¿Desapareció?
—Sí, desapareció. ¡Fue tan rápido! No vi ninguna mano que lo sacara, sus ropitas quedaron en mis manos…
—y la madre rompió a llorar sin consuelo.
—Esto es muy fuerte —agrega el cronista—.
Ella no pudo contener sus lágrimas.

CUARTO CUADRO
La mayoría de las emisoras de radio están transmitiendo programas improvisados, mientras los teléfonos reciben casi constantemente preguntas acerca de los desaparecidos.

Escuchemos la entrevista de Radio Azul a una señora que habla en tono muy angustiado:
— Fui con mi esposo a descansar, como de costumbre, y cuando desperté, él ya no estaba. Me llamó la atención, esperé unos minutos y como no volvía me levanté a buscarlo por toda la casa. Lo llamé en voz alta y no respondía, me volví al dormitorio y al levantar la frazada, para mi sorpresa, vi su pijama extendido a lo largo de la cama, pero sin él.
— ¿Sabe de algún hecho similar ocurrido en su barrio? —el cronista le pregunta. — Luego salí a la calle a preguntar a los vecinos por mi esposo, si lo habían visto salir, y una vecina me contó llorando que tampoco sabía dónde estaban su esposo y sus tres hijos. Me dijo que los había buscado infructuosamente.
— ¿Qué cree usted acerca de lo ocurrido? —preguntó de nuevo el cronista. —Es muy probable que pasara lo que tantas veces me dijo mi esposo: “Eres una esclava de las telenovelas y de las modas extravagantes. No tienes tiempo para Cristo ni para leer la Biblia, ni para la oración como lo hacías en el principio”. Confieso que no estaba preparada para irme con el Señor Jesús si volvía en estos días.
— Se rumora que los desaparecidos son todos evangélicos. ¿Era su esposo uno de ellos? —pregunta el cronista.
— Sí —respondió la mujer—. Era un fiel cristiano y no faltaba a las reuniones de la iglesia evangélica, pero yo no asistía mucho. Ahora comprendo que el Señor Jesús debe haber venido por su Iglesia y se llevó a todos los que estaban preparados, y yo, yo me quedé, me quedé —y se alejó llorando amargamente.

QUINTO CUADRO (Radio El Espectador, Montevideo)
Más informaciones sobre los eventos extraños que ocurren en Montevideo. La jefatura de policía da a conocer el siguiente comunicado: “Se ha comprobado que solamente en nuestra ciudad capital se han registrado simultáneamente 272 accidentes de vehículos automotor y, en la gran mayoría de los casos, estarían estos sin conductores en el momento de producirse las colisiones. Son numerosas las víctimas y heridos, algunos de extrema gravedad.

”Nos llega una noticia de último momento: Un avión de pasajeros que intentaba aterrizar en nuestro aeropuerto principal se precipitó a tierra, incendiándose completamente, no hay sobrevivientes. Entre los muertos no ha sido posible encontrar a los dos pilotos del avión siniestrado”.

SEXTO CUADRO
Ya es media tarde y se observa por las calles de esta ciudad a muchísimas personas caminando sin rumbo cierto, con el rostro compungido de dolor, hablando a solas y otros llorando sin consuelo. Algunos levantan sus puños amenazantes al cielo. Muchos comercios están cerrados. Las noticias que se reciben por radio y televisión, desde el interior del país, son similares; como así también desde el exterior. En la mayoría de los países, hasta donde se sabe, reina una gran confusión. Desde una emisora se indica no haberse podido contactar con la mayoría de los pastores evangélicos. Tres de ellos que fueron ubicados por Univisión se negaron a responder las preguntas de los periodistas. Un pastor fue localizado en un sanatorio internado y, frente a la pregunta sobre lo sucedido, respondió:

—Ha acontecido lo que la Biblia dice: El Señor Jesús vendría como ladrón en la noche. Vino y se llevó a su iglesia, a todos los que le esperaban y estaban preparados para irse con él.
—¿Por qué se quedó usted? —le preguntaron.
—La verdad, nunca creí la Biblia literalmente, mucho menos que habría de ocurrir el rapto de la iglesia. No me preocupé en enseñar y esforzar al pueblo a prepararse. Como consecuencia estoy aquí. La gente de mi congregación me golpeó sin piedad, porque por mi culpa, ellos también se quedaron.

SEGUNDO DÍA

SÉPTIMO CUADRO
Consultados distintos dirigentes de cultos espiritistas, emiten su opinión respeto a los millones de desaparecidos en todo el mundo. Casi todos concuerdan en afirmar que una invasión masiva de ovnis se ha llevado a los desaparecidos a algún lugar, pero que después de un tiempo los volverán a traer, sanos y salvos, de modo que nadie se preocupe por lo ocurrido.

Los mormones y los Testigos de Jehová, entre otras sectas, no se fueron. Se les ve caminando apresurados, de dos en dos, llamando a las puertas pero casi nadie los atiende.

Las autoridades locales informan: “Funcionarios municipales encargados de atender los servicios de las distintas necrópolis, han comprobado en el día de ayer haber encontrado numerosas tumbas abiertas, sin indicios de que allí fuera sepultada alguna persona fallecida, salvo que los restos de ataúdes indican lo contrario. Muchas urnas que inclusive contenían los restos de fallecidos mucho tiempo atrás, estaban abiertas y vacías inexplicablemente”.

OCTAVO CUADRO
Frente a las cámaras de un canal de TV se encuentra una atribulada joven, preguntándole al periodista si sabe algo de sus padres desaparecidos el día anterior. Ella cuenta, entre sollozos, que al regresar a su hogar alcanzó a ver fuera de la puerta la ropa de su papá como si hubiera escapado por la parte superior.

“Abrí a continuación la puerta y hallé también la ropa de mi mamá, como si hubiera escapado de igual manera. Sobre la cocina encendida, humeando estaba la comida consumida en la olla, mientras la batidora giraba sin cesar con restos de crema. ¡Quedé paralizada! Llamé, grité y grité como enloquecida y nadie respondió. De inmediato imaginé lo que habría acontecido; salí corriendo a la calle, pregunté a los vecinos, que antes me vieron entrar, si habían visto a mis padres. ‘No’, me respondieron. ¡Ay!, señor periodista, estoy segura que mis padres se fueron con el Señor Jesús y yo me quedé sola. ¡Ay de mí! ¡Por qué no les obedecí? Ellos me advertían una y otra vez que Jesús venía pronto. Las malas amistades y los hábitos pecaminosos me alejaron de Jesucristo”. Luego rompe a llorar desconsoladamente.

NOVENO CUADRO
Escuetas noticias del panorama policial se dan a conocer. Como consecuencia de las numerosas denuncias recibidas en todas las seccionales policiales, sobre miles de desaparecidos sin dejar rastros.

El Ministro del Interior —a través de Radio El Espectador— exhorta a toda la población a mantener la calma y asegura que se están investigando intensamente las razones de tales sucesos. Según noticias extraoficiales han podido constatar que se han producido sólo en esta ciudad, 288 casos de suicidios, mientras que miles son atendidos en hospitales y sanatorios por problemas cardiovasculares y agudas crisis nerviosas. La prensa en general da cuenta de la desaparición masiva en todo el país de todos los niños. En muchos casos, el núcleo familiar completo ha desaparecido misteriosamente. El pánico aumenta por todas partes.

TERCER DÍA

DÉCIMO CUADRO
Se confirma, desde las primeras horas de la mañana, que numerosas viviendas de cristianos desaparecidos son objeto de saqueo, mientras que otras están siendo quemadas por furiosos vecinos en casi en todo el país. El caos, el pánico y el desánimo reina por doquier. Se ven rostros sombríos y muy preocupados; se oyen gemidos por todas partes y muchos maldicen a Dios.

En un muro de la ciudad se puede leer —en letras llamativas—, el texto bíblico: “Por cuanto llamé y no quisisteis oír, extendí mi mano y no hubo quién atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis. Yo me burlaré cuando vengan sobre vosotros temores y problemas” (Proverbios 1:24-33). Palabras muy expresivas, en estos momentos de angustia y soledad, para muchos que se quedaron sin esperanza de evadir los terribles días que vendrán.

A esta altura del tercer día la policía, por sus largas jornadas de labor, se ve muy cansada e impotente para poder controlar los numerosos desmanes contra la propiedad privada. Según algunos informes confidenciales, el gobierno estaría planeando hacer intervenir al ejército para ayudar a controlar el orden público.

CUARTO DÍA

DÉCIMO PRIMER CUADRO
El desconcierto y los suicidios van en aumento en todas partes. El señor Presidente aparece por todos los medios de comunicación convocados, haciendo algunas precisiones nada consoladoras. Él mismo parece estar convencido de que todos los desaparecidos respondían a la fe cristiana de los evangélicos en todo el mundo y llama a la población a reflexionar con serenidad. También a continuar luchando por los principios democráticos de nuestra constitución, máxime en estos momentos de aguda crisis emocional y social. El presidente asegura “que el futuro tiene que seguir estando en nuestras manos y no sujeto a influencias desconocidas”.

En estos momentos, cerca del medio día, los canales televisivos muestran distintas imágenes de un recorrido por la Avenida 18 de Julio así como también por la Calle Rambla que aún se encuentran paralizadas por la cantidad de vehículos. Las cámaras se detienen ante varios templos de las iglesias evangélicas. En algunos de ellos se pueden ver personas sentadas y llorando con mucha angustia. De acuerdo a sus propias declaraciones, dan a entender que su fidelidad a Cristo no fue muy firme y por eso se quedaron. Algunos están sin comer desde hace tres días. “Un ayuno inútil”, respondió uno de ellos y es muy lastimoso sentirlos llorar.

Por los distintos medios de información, en otros lugares, se muestran numerosos templos evangélicos destruidos y quemados por los vecinos, que muy enojados, macetas y otras herramientas en mano, continúan destruyéndolos, como si quisieran vengarse de Dios. Ellos dicen: “Por culpa de estos fanáticos evangélicos nuestros niños y otros familiares han desaparecido”.

En otros lugares de la ciudad las cámaras de televisión y varios medios de prensa han captado el momento cuando son golpeados, y aun linchados, los miembros de iglesias evangélicas que se quedaron. Son muy terribles algunas escenas. Se ve cuando les arrancan los brazos y las piernas y los tiran a las calles estando aún vivos. Algunos, se nos dice, son pastores que no enseñaron ni guardaron la sana doctrina de la salvación y no se acordaron de santificar al pueblo y criticaron a los que así lo hacían.

Las respuestas que dan la mayoría de los sacerdotes de la tradición religiosa a los medios informativos son muy vagas, no creen que el Señor Jesús sea quien se llevó a los creyentes evangélicos desaparecidos porque ellos están aún en sus lugares de trabajo. Miles de esos religiosos idolátricos, en todas partes, están postrados delante de las imágenes mudas hace horas. Otros, al darse cuenta del gran error, con no disimulada ira destruyen públicamente las imágenes que encuentran a su paso. Muchos sacerdotes se niegan a practicar sus usuales ritos religiosos. “Lamentablemente, ya es demasiado tarde”, aseguran ellos.

QUINTO DÍA

DÉCIMO SEGUNDO CUADRO
Por todas partes del mundo, el desorden va en aumento en forma peligrosa. Según las noticias captadas, vía satelital, se informa que el parlamento europeo, reunido de urgencia, estaría aconsejando lo siguiente: “A consecuencia de la desaparición misteriosa de muchos miles de personas sin dejar rastro alguno y, a fin de frenar el desorden imperante y la angustia que surge de todo esto, resuelve que se disponga la pena capital para todos aquellos que sostengan que el responsable de las desapariciones ocurridas es Jesucristo”.

UNA REFLEXIÓN FINAL

Hasta la hora de escribirse este hipotético relato, el Señor Jesucristo no ha regresado por su pueblo, pero está a la puerta. Las advertencias de Dios no son en vano. Los últimos acontecimientos proféticos de la Biblia llegan y tienen rápido cumplimiento. Se puede decir: “¡Jesús viene ya!” Y él mismo nos advierte: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas las cosas que vendrán, y estar en pie delante del Hijo del Hombre”. —Lucas 21:36.