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¿Tienen los homosexuales perdón de Dios?

Pregunta:

¿Tienen los homosexuales perdón de Dios? Pregunto esto ya que he escuchado a pastores decir que no lo tienen y que hay bases bíblicas.

Respuesta:

En primer lugar debemos definir homosexual como estado de la persona y homosexualismo como conducta activa o pasiva. Hay mucha discusión acerca de si el homosexual nace o se hace. Independientemente de la respuesta que demos a eso, Dios no tiene menos amor por un homosexual que por un heterosexual. Juan 3:16 es influyente en ese sentido.

A veces condenamos al homosexual por su estado y no condenamos al heterosexual inmoral. Es que lo uno nos parece anormal y lo otro aceptable. Esta doble moral no la acepta Dios. El condena el pecado venga de donde venga. Dios ama al homosexual y busca su restauración. El no está interesado en la causa de su problema, sino en la reacción a su problema: la conducta homosexual. Esto es lo que no acepta la Palabra de Dios. Sin embargo hay perdón y restauración en Jesucristo, puesto que si Dios puede sanar un cáncer, o dar vista a los ciegos ¿no podrá dar una nueva vida a un homosexual que entrega su vida a Jesucristo y renovarlo en el poder del Espíritu Santo?  La Iglesia debe tener una actitud de aceptación y comprensión hacia el homosexual como persona, no a su conducta, especialmente si busca ser restaurado por el Señor.

Como quiera que tratemos de explicar esas prácticas (homosexuales), para que parezcan una alternativa viable para las relaciones heterosexuales, el capítulo 1 de Romanos indica claramente que son el producto de una mente reprobada. Al decir esto no exonero todas las actividades heterosexuales. Tal y como lo expresó el Dr. Harold Lindsell: “El heterosexual inmoral no es ni mejor ni peor que quien practica la homosexualidad. Los dos están sujetos al juicio divino. Cuando acudimos a Cristo se nos exige que nos arrepintamos de nuestros pecados y que ya no llevemos los patrones de vida pecaminosa que llevábamos antes”. (Dr. Billy Graham, Handbook for Christian Workers,  pag. 134).

Rogelio Aracena