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Si Jesús es Dios, ¿por qué no murió Dios luego de la crucifixión?

PREGUNTA:

Es obvio que Jesús es Dios, pero ¿murió también Dios cuando murió Jesús? Si la respuesta es no, entonces ¿cómo se explica que Jesús, siendo Dios, hubiera muerto?

RESPUESTA:

Cuando estudiamos la vida de Jesucristo, siempre debemos comenzar con El Hijo de Dios que estaba junto al Padre en el cielo (por ejemplo, leer Filipenses 2:1-11). Ahí encontramos que la Segunda Persona de la Trinidad estaba al lado del Padre; vemos que él se humilla y se hace hombre. En Lucas 1:35 es donde se nos indica la manera. Dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti (la virgen María) y ese santo ser “te cubrirá con su sombra” (implicando su embarazo, no por parte de hombre, sino por parte de Dios), y el resultado: “Por lo cual el santo ser que nacerá será llamado Hijo de Dios”. Ese fue el proceso. Jesucristo es entonces dos en uno: es 100% Dios y es 100% hombre, el único ser que lo ha sido. Cuando nace, nace como un bebé humano (de carne y huesos), pero a la vez, su parte divina no desapareció, sino, como dice Filipenses, “se despojó a si mismo”, por decir, puso a un lado su parte divina mientras estaba aquí en la tierra viviendo entre nosotros como otro humano.

Otro punto. El nombre “Jesús” (salvador) pertenece a su lado humano. El nombre “Cristo” (ungido, escogido) pertenece a su lado divino. “Jesucristo” significa, entonces, el Dios-hombre.

Ahora, cuando vamos al relato de su muerte en cualquiera de los cuatro evangelios, en todos los casos se describe como “La crucifixión y muerte de Jesús” (nunca de Cristo, es decir, su parte divina). Jesús es el que muere. El niño que nació en Belén es el que muere. Nunca es Cristo, nunca es Dios el que muere. Dios es eterno, él no puede morir.

A su vez, para que esa muerte de Jesús haya sido beneficiosa para ti y para mí, ese bebé que nació en Belén tuvo que ser sin pecado, sin mancha, el perfecto hombre. Si Jesús hubiera sido pecador hubiera tenido que sufrir por sus propios pecados. Pero al ser perfecto, sin pecado, pudo llegar a ser nuestro sustituto. Es por esta razón que se le llama en Romanos el “segundo Adán”, como el que nuevamente comienza otra raza, porque el primer Adán pecó y por el pecado de él todos hemos sido condenados al pecado (somos sus hijos, la sangre de Adán fluye en nuestras venas, y por eso todos pecamos). Pero en el Segundo Adán no hay pecado, comienza para todos aquellos que ponen su fe en lo hecho por Jesús como nuestro nuevo y último representante, otra cadena humana: los que siguen a Dios, y obedecen a Dios y viven para Dios. ¿Cómo pudo el Segundo Adán vivir una vida perfecta, sin pecado, para agradar al perfecto Dios y Padre? Es aquí donde podemos explicar que fue por su divinidad: como Hijo de Dios, que era tuvo el poder para vivir en perfección.

Espero que esta explicación de haya ayudado a comprender este misterios tan glorioso de nuestra salvación.

Les Thompson