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Pregunta sobre el infierno

PREGUNTA:

Hace unos pocos días vi un video de unos geólogos que hicieron un hueco en la profundidad de la corteza de la tierra y se sorprendieron ya que encontraron un vacío en el interior cuya temperatura era de 1100 °C. Bajaron unos sensores y escucharon voces, lamentos y gritos de dolor como si el infierno estuviera allí mismísimo. Mi pregunta es: ¿Sería esto posible desde el punto de vista bíblico? Tengo entendido que la segunda venida de Jesús es con gloria y potestad y vendrá con la espada de la justicia y allí Él decidirá hacia donde irá cada uno de nosotros—si al infierno o al cielo. Incluso el mar botará los muertos para ser juzgados. Entonces ¿cómo es posible que con el relato anterior haya gente en el infierno si Jesús todavía no viene a decidir quién se va al infierno o al cielo?

RESPUESTA:

¿No has visto la película de Julio Verne, “Viaje al centro de la tierra“? ¿No te diste cuenta que todo era ficticio? Lo mismo con el video que viste, si crees que llegaron al infierno y que se oyeron esas voces de lamento y agonía. De paso, lo mismo podemos decir de aquellos que dicen que han muerto he ido al infierno —y escriben un libro; o que han muerto he ido al cielo— y se escribe otro libro. Es pura imaginación e invento humano. Por supuesto hay casos llamados “experiencias cercanas a la muerte”, que personas que se han creído muertas, reviven. Al parecer creen contar cosas que le parecieron muy reales y que creen que “vieron”.

En ese tipo de experiencia (normalmente a causa de un accidente) la persona está en una condición clínica y realmente no han muerto, sólo “llegaron cerca”. Pregúntale a cualquier psicólogo y te explicará que la mente y la imaginación son muy activas y que pueden visualizar cosas que parecen ser reales, especialmente en momentos de crisis. Es algo parecido a los sueños raros que a veces tenemos después de comer demasiado en un banquete.

Ya se ha comprobado por siglos que hay calor en el centro de la tierra —no es nada nuevo—pues de ahí brotan fuego los volcanes. Lo que no se puede creer es lo de las voces, lamentos y gritos de dolor. En primer lugar, porque es muy fácil añadirle a un video sonido y voces. Por tanto, lo que necesitamos es definir estas cosas de acuerdo a lo que la Biblia nos dice de la muerte, del cielo y del infierno. Cuando una persona muere, el alma pasa a otra esfera, como dice Lucas 16:22-31, “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros“. Tanto del cielo como del infierno, hay tal separación que como seres vivos en esta carne no podemos ni ver ni llegar ni al uno ni al otro (como en esas llamadas experiencias cercanas a la muerte). Para ir al cielo o para ir al infierno uno tiene que estar muerto definitivamente, cosa que le imposibilitaría escribir un libro y contar luego de lo sucedido. La Biblia no lo permite.

Note lo claro que dice, “de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá“. Nótese, además, que lo que explica el relato acerca de Lázaro y el rico se explica en términos de los que están en el cielo y en el infierno. Ambos han muerto. Ambos están en esa lejana esfera lejos de los vivos, lugares que no sabemos dónde están porque Dios no lo ha dado a conocer. Sencillamente se establece que existen y lo creemos porque Dios lo dice.

En cuanto al infierno ser un lugar que espera a los pecaminosos hasta después de la venida de Cristo y el juicio final, usted tiene algo de confusión. Note lo que dice 2 Pedro 4:4-10, donde claramente especifica que los pecadores son castigados ahora (como en el caso del rico que acabamos de ver… ¡y en el infierno!). Quizás su confusión viene de lo que dice el versículo 9 de 2 Pedro: “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”. Este “Salvar a los justos para el día del juicio” no quiere decir que no van al infierno hasta ese momento final de la historia, sino que ese juicio en el infierno se establecerá como pena eterna cuando en el juicio final cada pecador es presentado y condenado con sus hechos. Así como el cielo es para los que han confesado a Jesucristo como único Salvador, el infierno es real para todos que han rechazado esa oferta de salvación en Cristo.

 

Les Thompson, Ministerios LOGOI