Comienza

Regístrese

Regístrate hoy Hágase miembro y acceda nuestro recurso

Ingresar

¿Eres miembro? Ingrese para acceder su cuenta

Pregunta sobre corazón, alma, espíritu y mente

Quisiera que ustedes me dieran una definición clara y sencilla de la palabra corazón, alma, mente y espíritu según la Biblia, ya que estoy un poco confundida con estos términos.

RESPUESTA:

Lo primero que tenemos que recordar es que los usos de estos términos son muy antiguos, antes del desarrollo de la investigación clínica del cuerpo humano. Por tanto, tenemos que tomar en cuenta muy bien el contexto donde los términos aparecen.

CORAZÓN: En los tiempos de ambos testamentos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, se pensaba que el corazón era el centro de las emociones. La palabra “corazón” se nombra más de 1000 veces, y tiene que ver con la parte no material del ser humano, tratándose de las emociones. Incluso la palabra alude al alma y espíritu en referencia a su mente, consciencia y voluntad.  Principalmente se habla del corazón como el centro de nuestro pensamiento: “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). “No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios…” (Deuteronomio 9:4). “Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será… (Isaias 10:7). “Conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mateo 9:4). “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26).

Como vemos en estos ejemplos, el corazón y la mente y el entendimiento racional son la misma cosa. En otras palabras, el corazón da valor y mérito y evaluación a las cosas que la mente piensa. El corazón representa el proceso de esa vida interna pensante y decisiva conocida por Dios y por cada persona, pero desconocida por todos los demás. Lea con cuidado lo que dice Jeremías 17:9-10.

La importancia de entender bien el sentido de estas palabras se ve cuando llegamos a pasajes como: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30). Vemos que se trata de la parte no material del ser humano. El mandamiento no es algo místico, como si fuera un ritual emocional al cual nos sometemos, sino se trata de algo práctico y directo: Dios nos manda a buscar y estudiar y a conocer sus divinos atributos: los nombres de él, su historia como la encontramos en la Biblia, su plan de redención, sus normas de conducta, su segunda venida, etcétera. Nuestra salvación depende de un correcto entendimiento de él en nuestros corazones: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10). La Biblia nos enseña que la mente y el corazón son inseparables, y que representan el sitio donde ocurre la salvación, redención, regeneración y santificación de nuestras almas.

ALMA,  ESPIRITU, Y MENTE

Dice Génesis 1:27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y al tratar de este tema necesitamos reconocer que la Biblia nos enseña que DIOS TAMBIEN TIENE ALMA. ESPIRITU, MENTE Y CORAZON. Es en estos aspectos internos que reflejamos la realidad de que hemos sido creados a imagen de Dios. Como dice el Salmo 139:13-16: Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

Para mejor entender estas palabras, veamos las definiciones que el griego (idioma en que fue escrito el Nuevo Testamento) nos da. Descubriremos que todas estas palabras alma, espíritu, mente y corazón—están entrelazadas.

Alma: psuche (psoo-khey) respiro, espíritu, alma racional e inmortal. La palabra se usa intercambiablemente con corazón, vida, mente, y alma.

Espíritu: pneuma (neu-mah) viento, respiro, brisa. Se trata del espíritu que da vida al humano, que le hace un ser racional. Implica esa esencia vital (la mente, la disposición) que distingue al ser humano.

Mente: dianoia (di-an-hoy-ah) pensamiento profundo. La facultad de pensar o la disposición de la mente; cómo es que se ejercita. Implica la imaginación y el uso de la mente en todos sus sentidos, incluso su habilidad comprensiva.

Corazón: kardia (kar-di-ah) el corazón, los pensamientos, los sentimientos, el pensar, o la mente.

Vemos que en la Biblia estas palabras se usan intercambiablemente para describir la esencia del hombre. Se describe aquello que no es material en nosotros, sino espiritual. Aquello que le da a uno la capacidad para pensar, reaccionar, comunicar; que le da a cada persona su particular personalidad. A su vez es el proceso por el cual uno piensa, aprende, razona, y puede recibir de Dios y entender lo de Dios, y responder a lo de Dios. Finalmente, es esa esencia personal que tiene vida eterna, que no muere. En lugar de tratar de descifrar cada una de estas palabras para buscar diferenciaciones, es mejor pensar que son sinónimas, tratando aquello interior en nosotros que represente lo que es la vida —lo más vital.

Dios tiene alma:

Ejemplos: Mateo 12:18, citando a Isaías 42:1 He aquí mi siervo, a quien he escogido;  mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio”.

Hebreos 10:38, citando a Habacuc 2:4 “Mas el justo vivirá por fe;  y si retrocediere, no agradará a mi alma.

Hechos 2:27: “Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción” (repetido en Hechos 2:31).

El hombre tiene un alma que corresponden a la de Dios:

Gen 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser (en el original es “alma”) viviente”.

Hebreos 10:39: “Nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”.

Santiago 1:21: “Recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.

1 Pet 1:9:obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas..”

Apocalipsis 6:9: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.”

Con estos textos vemos que el hombre tiene alma (como Dios tiene alma) y que esa alma vive después de la muerte.

Dios es espíritu, y Jesús tuvo un “espíritu” igual al que nosotros tenemos

Juan 4:24: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Lucas 1:80 “Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel” (Lucas 2:40: “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él”).

Lucas 10:21 “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre…”.

Lucas 23:46 “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró”. .

El ser humano tiene un espíritu

Eclesiastés 3:20-21: “Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?

Actos 7:59: “Apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

1 Corintios 5:5: “El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.

Santiago 2:26: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

Vemos, entonces, al considerar estos textos, que como indicamos arriba, estamos tratando de expresiones similares. Son estos aspectos del hombre que nos da la peculiar personalidad que cada uno tiene. Vemos que (igual que el alma) el espíritu del hombre regresa a Dios su juez una vez que muere el cuerpo. A su vez, el espíritu (igual que el alma) es lo que se relaciona intelectual y prácticamente dentro de uno mismo, con otros seres humanos, y con Dios. Es aquello que es eterno, salvado, redimido, y perdonado por Dios (que a la vez comprende al cuerpo entero que encierra al corazón, alma, y espíritu).

Les Thompson