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¿Por qué los hijos son tan difíciles de criar?

Por Les Thompson

Hace unos meses, para un artículo de nuestra Guía Pastoral, se hizo una entrevista con una joven, hija de un pastor. Aquí están las preguntas hechas por personal de la Guía Pastoral (GP), y las respuestas (R) que la joven nos dio:

GP: ¿Cuál fue tu experiencia como hija de líder evangélico?
R: Fue dolorosa. Aborrecía la iglesia y la escuela dominical porque me obligaban a asistir a ella.  Todo era pecado. No nos permitían hacer nada. La congregación siempre murmuraba de nosotros. Se esperaba que fuésemos perfectos, ya que nuestro padre era líder en la iglesia.

GP: ¿Te rebelaste contra eso?
R: ¿Qué crees? Claro que me rebelé.

GP: ¿Cómo veías a Dios?
R: Como un dictador, un juez cruel. Pensaba que quería castigarnos constantemente.

GP: ¿Tuviste algunas bendiciones pese a tu difícil niñez?
R: Aunque no recibí mucho cuando niña, conocer a Cristo fue una verdadera bendición.  Nos enseñaron acerca de Jesucristo, al punto que algunos lo recibimos como Salvador.

GP: ¿Te ayudó algún versículo a arreglar tus problemas pasados con tus padres?
R: No. Pienso que lo más importante es el perdón. Debemos perdonar setenta veces siete. Tal vez ese sea el versículo que más recuerdo.

GP: ¿Qué consejo les darías a los padres evangélicos?
R: Que traten de atender a su familia sin olvidar que la perfección es de Dios. Que deben enseñarles a sus hijos que Dios no es un dictador, y mostrarles todas las facetas de Su carácter divino, no sólo lo relacionado con Su justicia y poder para castigar. Debe haber un equilibrio. Deben defenderlos y respaldarlos. Los errores de los padres afectan grandemente a sus hijos.

Es increíble como heridas, como la que acabamos de leer, las cargamos toda la vida. En verdad llegan a ser “la guerra espiritual” de nuestros hijos. Mi hermano menor, Pablo, por gran parte de su vida llevó una carga que en mucho afectó a su vida, aun como pastor y misionero. Por lo que me ha contado, parece que mamá le acusó de varias faltas y esas faltas eran falsas. Ella no tomó el tiempo para investigarlas, y mi hermano por muchos años sufrió increíbles resentimientos contra ella. Por fin, en el lecho de muerte de mi madre, Pablo buscó un momento en la noche para estar solo con ella para confesarle la amargura que había llevado y pedirle perdón.

Por otra parte, les cuento de mis hijos. Ken, mi hijo mayor, fue muy fácil de criar—obediente, amable, siempre buscando como complacerme. Por supuesto atribuí esa buena conducta a mi gran habilidad como padre. Entonces nació Daniel. Era totalmente distinto en carácter: curioso, independiente, pensativo, muy creativo. De pronto me vi obligado a buscar nuevas maneras de criarlo. Luego nació Gregorio: muy cariñoso y amable, pero a la vez testarudo, desobediente, porfiado. Ahora tuve que descartar totalmente las opiniones que había formado en cuanto a la manera de criar a los hijos. Por último nació Eduardo: alegre, creativo, de espíritu libre e intranquilo, que en todo probaba cada límite que le imponía. El caso es que para algunos de los hijos funcionaban ciertas teorías, pero no servían para otros. Poco a poco aprendí que cada hijo era diferente y que tenía que tratarles, disciplinarles, y enseñarles de acuerdo a sus personalidades individuales.

Ahora que entendemos que no hay una manera universal para criar a nuestros hijos, busquemos unos principios bíblico que nos ayudarán a comprender porqué se portan como se portan. Para abreviar este estudio sigamos el estilo de bosquejo, ya que teniendo la idea principal, usted como padre podrá rellenar cada idea:

  1. Los hijos de Adan y Eva, Caín y Abel — basado en Génesis 4
    Gén 4:1-2: El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella dijo: “¡He adquirido un varón de parte de Jehová!” Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador de la tierra.

    1. El gozo que hoy tenemos cuando nace un bebé.
      ¿Pueden imaginar los primeros niños en el mundo? Jamás se había visto algo parecido. ¿De qué color eran: blancos, amarillos, rojos, trigueños?
    2. El sentido de los nombres:
      1. Caín: “¡He adquirido un varón de parte de Jehová!” Se puede ver la posibilidad de que pensaba que seria la “simiente prometida”, es decir, el Salvador.
      2. Abel: (Estaban tan felices con el primer bebé que querían otro.) Al nacer le llaman: Abel: “Futilidad!” Tan pronto: “¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!”¿A quién le gusta cambiar pañales, b) Oír el llanto de niños, c) Cocinar y complacer al marido en todo?
      3. El versículo tres da las carreras: Abel es pastor de ovejas [lit.—pequeño ganado]; Caín es campesino.
    3. La vida religiosa:
      Se habla de dos “ofrendas” o “caminos”. Es la primera indicación de la actividad religiosa: Aconteció después de un tiempo que Caín trajo, del fruto de la tierra, una ofrenda a Jehová. Abel también trajo una ofrenda de los primerizos de sus ovejas, lo mejor de ellas (Gén 4:3).

      1. A Dios le interesa y le importa las ofrendas. Y Jehová miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín ni su ofrenda. Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante (Gén 4:4-5).
      2. Dios no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda.
        Todo pecado es idolatría, ES DECIR, la auto-adoración. Caín trae una ofrenda que representa sus obras y sus talentos…lo que él había logrado hacer.
      3. Vs. 4: Y Jehová miró con agrado a Abel y su ofrenda.Juan 4:23-24 nos dice: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren. Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad.Heb 11:4 lo explica: Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio superior al de Caín. Por ella recibió testimonio de ser justo, pues Dios dio testimonio al aceptar sus ofrendas. Y por medio de la fe, aunque murió, habla todavía.
  2. ¿Por qué el rechazo divino de la ofrenda de Caín?
    1. Dios mira el corazón. Caín no llegó a Dios con fe. Hizo su ofrenda de la forma que él quería, creyendo en si mismo, mientras que Abel se acercó con su fe puesta en Dios!
    2. “La fe” versus “mis obras”. Caín suena como la letra de la canción de Frank Sinatra: “A mi manera”.
  3. Hay dos caminos … ¡Cada persona escoge!
    1. El camino de obediencia: Abel trae la mejor oveja de su rebaño: con fe la sacrifica a Dios (fe en el “sustituto”—la oveja muere por él). Heb 9:22: Sin derramamiento de sangre no hay perdón.
    2. El camino de rebeldía. Dice el vs. 5: Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante. ¿Se enfureció contra quién? ¿Qué de su semblante decaída? ¿Por qué? Nos enojamos cuando alguien no nos permite hacer lo que queremos. Dios interviene y le deja saber a Caín que su ofrenda es inaceptable. Pero Caín deseaba ser aceptado a su manera, no a manera de Dios. Ya que no puede “alcanzar” a Dios, se lanza contra Abel, al que Dios ama.
  4. La segunda indicación del actuar de Dios.
    A Dios le importa las decisiones de los hombres. Fuimos creados a Su imagen. Todo lo que hace cualquier hombre, santo o pecador, le interesa —y ¡Él la observa! ¡No es un Dios apartado y lejano!

    1. Cuando Adán y Eva pecaron Dios vino a su encuentro (Gén 3:8-9). Cuando oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del jardín. Pero Jehová Dios llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás tú?
    2. Cuando Caín se enoja, Dios se acerca. (Le da una advertencia, Gén 4:6-7). Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha decaído tu semblante? Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él.
    3. Lo que debemos saber del pecado
      1. Es nuestra “herencia adánica”. Esa descendencia nos hace susceptible al pecado; como Dios le dijo a Caín: “El pecado está a la puerta y te seducirá”. (La caída —, la consecuencia de la desobediencia de Adán y Eva— nos quitó toda resistencia al pecado.) Por tanto vemos la certeza de lo que dice 1 Pe 5:8: Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar.
      2. En Cristo Jesús, quién murió cargando la pena de nuestro pecado, Dios nos da la salida. (Stgo 4:7) Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y él huirá… (Ro 6:14) Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros. (1 Co 10.13) No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la podáis resistir.
      3. Nada de los que hacemos es oculto: Dios todo lo ve. Dice Gén 4:9-10: Entonces Jehová preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y respondió: No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano? Dios le preguntó: ¿Qué has hecho?
        1. Primero viene el rechazo de Dios, de lo que él pide.
        2. Segundo viene la decisión que tomamos, en el caso de Caín fue matar a Abel. Y esa decisión nuestra (la que sea) viene la reacción de Dios, ya que él ve todo: La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Dios nos asegura que él castigará el pecado.
      4. El delito trae la condenación de Dios:
        Segamos lo que sembramos (Gál 6.7).

        1. La personalidad del pecador es maldecida (corrupta): (Gén 4:11) Ahora pues, maldito seas tú…
        2. La vida se hace más difícil. (Gén 4:12) Cuando trabajes la tierra, ella no te volverá a dar su fuerza.
        3. La falta de paz y tranquilidad en el alma (el ser se siente vacío). (Gén 4:11) Y serás errante y fugitivo en la tierra (Ver Heb 10:26-31).
      5. El pecado nos separa de Dios y nos trae el juicio de Dios.
        (Gén 4:14) He aquí que me echas hoy de la faz de la tierra, y me esconderé de tu presencia.
      6. El pecado nos llena de temor. Seré errante y fugitivo en la tierra, y sucederá que cualquiera que me halle me matará. (Huye el impío sin que nadie le persiga Pro. 28:1)
      7. El pecado lleva a la muerte y a la perdición. v.16 Así partió Caín de delante de Jehová (el espanto de vivir la vida sin Dios). La paga del pecado es muerte (Ro 3.23).
      8. La infinita misericordia de Dios. Jehová puso una señal sobre Caín.
  5. Cómo formar hijos sanos
    Jay Adams, conocido consejero familiar, trata el asunto de la crianza de los hijos de una manera muy original. Comienza dándonos un término francés, milieu, que tiene que ver con el medio ambiente. Define milieu:
  6. Todo lo que ocurre alrededor de la persona
  7. Las circunstancias que afectan a todo individuo.
    Cosas que suceden que no podemos controlar. Todo suceso forma bases para el “milieu” por tanto sirve de enseñanza: una muerte, un accidente, un crimen, un nacimiento, un fracaso. Como padres, aprovechando el “mileu”, pronto nos damos cuenta que las cosas bien tratadas se convertirán beneficiosas.
  8. Cristo nos enseña como usar nuestro “milieu”.
    Utilizó todo incidente para enseñar a los 12 discípulos. Las aves, ellas no siembran ni siegan, pero Dios las protege (por tanto no debemos ser afanosos). Los lirios del campo: que lindo los viste Dios (igualmente suple nuestras necesidades). La puerta estrecha, la puerta ancha, los campos listos para la ciega, la tempestad: Todo sirve para responder a la pregunta, ¿dónde está vuestra fe”. Podemos pensar en la red de un pescador: ¡recoge todo! Entonces como buenos maestros escogemos lo bueno para enseñar a nuestros hijos.
  9. ¡Conviértete en maestro!
    Como padre recuerda que la disciplina tiene más que ver con discipular que con castigar.

CONCLUSIÓN
Ella se llamaba Pearl S. Buck (1892-1973). Con sus conocidas novelas llegó a ganar el premio Nobel de Literatura en 1938. Nació en West Virginia cuando sus padres, Absalom y Carie Sydnestricker, estaban de regreso a los Estados Unidos para un año de licencia de sus labores misioneras en China. El padre de ella se llamaba Absalom. Era un creyente de gran inteligencia pero de inflexible compromiso. Tenía un sólo motivo en su vida: viajar por toda la China central, de aldea en aldea, persuadiendo a los chinos a aceptar a Cristo como Salvador. ¿Qué había de malo en eso? Nada. Lo malo fue su indiferencia a las necesidades de su esposa y de su hija. Causó en Pearl una herida de la cual nunca se curó. Ella llegó a pensar que su padre era un fanático enloquecido y, en su amargura, se volvió contra el evangelio, contra la obra misionera, y aun contra el apóstol Pablo —el primer gran misionero. En sus libros Viento del este, Viento del oeste y La buena tierra ridiculiza al cristianismo, a los misioneros y particularmente a San Pablo, al cual identificó como el culpable de la labor misionera de su padre.

La gran oportunidad que este padre perdió
¿Cómo hubiese sido la historia de esa hija capaz si el padre hubiese tomado el tiempo para apreciarla, mostrarle amor y enseñarla por su ejemplo y palabras el gran amor de Cristo?

¿Qué oportunidades te estas perdiendo tú? ¡Haga uso provechoso de su “milieu”!