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Necesito material escrito por una mujer

PREGUNTA:

Me encantaría me compartieran material referente a nuestra definición e identidad como mujeres esposas y madres, pero con un desarrollo hecho por una mujer. Tengo muchas inquietudes y deseo preparar un tema pero que sea libre de todo prejuicio machista o feminista, pero que pueda suplir la necesidad de la mujer que ya está trabajando o que tiene que entrar al campo laboral aun teniendo participación en un ministerio determinado debido muchas veces por falta de ingresos económicos, etc. y cual debiera ser la orientación de la joven que entra en la universidad, pero que algún día también se casará.

RESPUESTA:

He revisado su petición y me he quedado con una inquietud: Pareciera que usted piensa qué si un hombre escribe algo dirigido o explicando a una mujer, ese escrito no es válido, que tiene que ser una mujer quien escribe a la mujer, etc. La primera cosa que le aclaro es que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen: Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Esto quiere decir que el propio Dios le dio al hombre y a la mujer igualmente las dotes comunicables que pertenecen a Dios. Sea hombre o sea mujer, puede razonar; posee intelecto; tiene voluntad y emociones. Eso simplemente quiere decir que tanto el hombre como la mujer puede comentar el uno sobre el otro, ya que tienen las mismas capacidades. Un escrito de un hombre no vale más que un escrito de una mujer, y viceversa.

El valor de un escrito no viene del sexo de su autor, sino del contenido. La segunda cosa es que aprendemos de dos fuentes: 1. La Biblia (la más importante) —esa es la verdad absoluta dada por Dios para aprender lo que Dios como Creador dice que tú y yo somos y lo que debemos hacer. 2. La segunda es una combinación de nuestra experiencia con lo que aprendemos de las experiencias y conocimientos de otros seres humanos (ojo: todo lo que contradice la Palabra de Dios tiene que ser desechado). Es hermosísimo cuando un hombre o una mujer combina estas dos fuentes mencionadas para ayudar a los demás a un mejor entendimiento de lo que somos. Esto nos lleva a concluir que lo que escribe una mujer no es superior a lo que escribe un hombre (o vise versa), lo que importa es qué fiel ha sido ese escritor a la Palabra de Dios y a la real experiencia humana. Repito: el sexo del autor es cosa indiferente.

Usted indica que quiere escribir un tema que “pueda suplir la necesidad de la mujer que ya está trabajando o que tiene que entrar al campo laboral aún teniendo participación en un ministerio determinado debido muchas veces por falta de ingresos económicos, etc. y cual debiera ser la orientación de la joven que entra en la universidad, pero que algún día también se casará”. Mis consejos: Reduzca el tema a algo manejable. Usted realmente habla de tres temas: (1) la mujer que trabaja; (2) la esposa de un pastor que por falta de ingresos necesita trabajar; (3) orientación para una joven que entra en la universidad. Recuerde nuestro buen dicho, Él que mucho abarca poco aprieta. Comience a hacer investigación sobre el tema. Hoy día el Internet ha reemplazado a la biblioteca. Otros ya han escrito sobre el tema que le interesa a usted. ¿Qué dijeron? ¿En qué usted difiere? ¿Por qué? ¿Cuales experiencias suyas pueden ayudar a las mujeres que leen su artículo? ¿Cuáles son las experiencias de otras mujeres que corroboran las conclusiones a que usted ha llegado? Esta última requiere la lectura de libros sobre su tema; o, aún mejor, entrevistas que usted le haga a mujeres que han pasado por los problemas o experiencias que usted quiere resaltar.

Y, para darle autoridad a lo que usted escribe: ¡TIENE QUE TENER UNA BASE BÍBLICA! Y esto a veces es la parte más difícil, puesto que la Biblia en el Antiguo Testamento da sus grandes enseñanzas por medio de historias reales —son lecciones indirectas, pero sumamente valiosas. Un escritor tiene que estudiarlas para resumir la enseñanza contenida. El Nuevo Testamento habla por declaraciones directas. ¿Qué citas puede encontrar para respaldar las conclusiones a que ha llegado?  Una concordancia le será de ayuda. Adelante, pues. Usted que ha sido creada a la imagen de Dios tiene los elementos para escribir y hacer que hombres y mujeres le escuche. Espero que estos comentarios le sirvan de ayuda y ¡adelante con su proyecto!

Les Thompson