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Matrimonios mixtos

Pregunta:

Queridos hermanos, una pareja con planes de matrimonio ella cristiana y él no cristiano con tendencia hacia filosofías orientales, donde él promete no interferir en la vida cristiana de ella e inclusive le pide oración por su relación… ¿Qué futuro se les puede pronosticar como pareja?

Respuesta:

El mismo futuro que podemos esperar de acuerdo con la advertencia de Pablo en 2 Corintios 6:14-16:

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente

O en Esdras 9:1-2
El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras.

Aunque la prohibición de unirse en yugo desigual con los incrédulos se trata de un asunto muy claro en la Escritura, es preocupante cómo a los cristianos se les hace difícil obedecerla. Y más cuando empezamos a oir las excusas, como la que se plantea en la pregunta. Es muy fácil prometer ahora en el noviazgo que no habrá interferencia, pues hay un interés en este varón de ganarse el favor de la joven. Eso sucede muy a menudo entre parejas mixtas. Tristemente, -y como es de esperar cuando no se obedece la Palabra del Señor- la realidad muestra que con el paso del tiempo, y la familiaridad en la relación, surgen las verdaderas intenciones, que en un incrédulo pueden pasar inadvertidas durante un tiempo. Como reza el dicho: “prometer no empobrece”.

Sin embargo, la razón más poderosa para decidir no relacionarse sentimentalmente (y menos casarse) con un incrédulo no sólo debe ser las consecuencias de desobedecer, sino debe ser es la misma obediencia gozosa a la Palabra de Dios. Jesús dijo en Juan 14.15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Dios nos da su Palabra porque ella es confiable, es terreno seguro para nuestro futuro cuando la obedecemos. No debemos preocuparnos por neustro futuro cuando estamos haciendo la voluntad de Dios; pero sí deberíamos estarlo cuando nos salimos de sus límites. No importa lo atractivo que se puedan ver las propuestas de “excepciones” a este mandamiento (como la promesa de llevar la fiesta en paz); ante todo, está nuestra fidelidad a Dios y su Palabra.

Quizás para esta joven sea ésta la única oportunidad que se la ha presentado para relacionarse sentimentalmente, y crea que si no es ahora, perderá toda oportunidad más adelante. Debe ser difícil, pero una vez más, lo que está en juego es su confianza en el Señor hasta el punto de obedecerla de corazón. No importa qué difícil sean las circunstancias en las que nos encontremos, Dios siempre nos ofrece Su gracia que es suficiente cuando no obtenemos lo que tanto queremos, como en la experiencia del apóstol Pablo (2 Corintios 12:9)

Otras cuestiones que surgen son:
¿Quiere esta joven un matrimonio en el que su marido no concuerde en el asunto más elemental y más básico que es obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado?

¿Le permitirá este varón llevar a los hijos a la iglesia de ella? ¿Y si el joven se llegara a oponer?

¿Y si el varón inculca en los futuros hijos su interés por las filosofías orientales? El esposo puede apelar a su condición de cabeza del hogar y… ¿ella deberá sujetarse? Me parece que es infructuoso tratar de buscar alguna salida para NO obedecer el precepto divino.

Como dice el himno: Obedecer y Confiar en Jesús es la senda marcada para andar en la luz.

Bendiciones,

Félix Ramírez Montalvo