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María, la profetisa que cantaba

por Elizabeth Baker

Éxodo 15:20-21; Números 12:1-15 & 26:59; Deuteronomio 24:9

¿Has experimentado alguna vez una respuesta tan dinámica a tus oraciones que te convenciste de nunca dudar de Dios otra vez? ¿Has cometido algún error tan grave que te sentiste como si tu pecado hubiese sido expuesto a todo el mundo y hasta Dios tenía el ceño fruncido sobre ti? Si es así, puedes simpatizar con María.

La primera vez que encontramos a María en las Escrituras, ella era un niña obediente, escondiéndose entre los juncos a lo largo de la orilla del río. Es bien conocida la historia bíblica de cómo el faraón ordenó a que se ahogaran todos los niños de Israel al nacer. Pero la madre de Moisés desafió esa orden construyendo una impermeable cesta-barco, donde colocó a su pequeño hijo. Esta historia se ha contado infinitas veces en las comunidades judías y cristianas de todo el mundo. Existen decenas de películas, poemas y relatos de cómo Moisés no sólo sobrevivió al Nilo, sino que creció hasta convertirse en un príncipe y, finalmente, liberó a los judíos de la esclavitud y los llevó a la tierra que Dios había prometido a Abraham. Pero el detalle de este evento que a menudo se pasa por alto es la edad que los protagonistas durante el mismo. Aunque el promedio de vida durante este tiempo era de alrededor de 110 años, Moisés, su hermano Aarón y su hermana mayor María eran todos de tercera edad.

María tendría probablemente entre cinco y diez años cuando su madre la colocó junto al río. Un poco menor y habría sido demasiado inmadura para manejar la misión que le habían dado. Algo mayor y los egipcios ya la hubiesen reclutado para trabajar en los pozos de ladrillo. Ella habría estado en su adolescencia cuando Moisés dejó su casa para la formación en el palacio y tendría alrededor de cincuenta años cuando su hermano cometió el asesinato que le hizo escapar al desierto de Madián. Otros cuarenta años pasarían antes de que él regresara.

Para la época en que Moisés regresó a la tierra de Gosén y se ofreció a sí mismo como libertador escogido de Dios, tendría ochenta años y María se acercaba a los noventa. Ha habido muchísimos años intermedios, tanto para ella y Aarón, para casarse y formar una familia, tal como el propio Moisés había hecho. Ninguno de ellos era joven y sólo Moisés fue educado formalmente. Pero cuando se presentó el reto de avanzar hacia una nueva vida, y a una libertad desconocida, María no dudó en involucrarse completamente.

Juntos, los hermanos formaron una unidad de liderazgo sobre aproximadamente uno a tres millones de esclavos liberados y tratando de formar una nación. Moisés fue el hombre clave, directamente elegido por Dios para dirigir. Aarón era el portavoz a su lado, y su hermana mayor, María, ocupó un papel secundario como profetisa –un rango y distinción que mantendría el resto de su vida (Éxodo 15:20).

María es recordada por dos cosas: sus canciones y su fracaso. La primera alcanza clímax cuando tenía entre 85 y 90 años de edad y la segunda poco antes de su muerte. Con sus canciones y bailes María enseñó a las mujeres de Israel a expresar la alegría, y en su fallo le dio a todas las generaciones una lección sobre las consecuencias de los celos y el orgullo.

La canción más famosa de María tenía palabras que fueron en realidad escritas por su hermano Moisés (Éxodo 15:1-19; Deuteronomio 31:19). Parece como si él pudo haber sido el poeta en la familia, pero ella era quien sabía llevarlo a un nivel superior. Nuestro primer registro de esta canción fue cuando Dios separó las aguas del mar y la nación entró en libertad. Según las olas del mar Rojo se vertieron de nuevo en su canal y el enemigo murió, la realización de la libertad se fue asentado sobre el campamento de Israel. No más pozos de ladrillo. No más látigo del amo. Ni una muerte prematura más. Eran verdaderamente libres.

En el silencio, Moisés levantó su voz y comenzó a citar un poema que él pudo haber compuesto espontáneamente en el acto. Pero fue María quien recogió una pandereta y comenzó a responder a las palabras antifonalmente (Éxodo 15:20). Su voz rió según se fue derramando la música y sus pies comenzaron a bailar. Pronto otros estaban siguiendo sus movimientos y largas filas de mujeres bailando se formaron por todo el campamento. Siguieron su profetisa repitiendo sus palabras y duplicando sus movimientos, “Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete” (Éxodo 15:21)

Este fue, sin duda, el punto culminante en la vida y carrera de María. Incluso en la actualidad, tres mil quinientos años después del suceso, su alegría, su canto, su liderazgo y su danza anima e inspira a las mujeres por todo el mundo.

Su fracaso se produciría treinta años después que las notas de su música se apagaron. No fue hasta que Moisés se casó con una nueva esposa (Números 12:1).

El matrimonio podría haber sido tolerable, pero la esposa que Moisés eligió era extranjera, y no una hija de Abraham. Eso enfureció a María. En su opinión, su pobre elección demostró que Moisés no era más “sagrado” que cualquier otra persona, incluyéndolos a ella y a Aarón. Trabajando tras bastidores, comenzó a sembrar el descontento. Dios los había enviado a ella y Aarón tal como había enviado a Moisés (Miqueas 6:4). Pensaron que probablemente podrían hacer un mejor trabajo como líderes que su débil hermano, y merecían la oportunidad de intentarlo.

Al final, Dios mismo llamó a los tres hermanos que tenía delante para enderezar el desorden y ya que María era, evidentemente, la cabeza de la rebelión, se llevó la peor parte de su ira. La lepra cubrió su piel y la echaron del campamento por “inmunda”. Sólo la intercesión apasionada de sus hermanos le salvó la vida.

No escuchamos mucho sobre María después de ese punto. Por un lado, ella—al igual que Moisés y Aarón—eran eran muy ancianos para ese entonces , y pronto los tres estarían muertos. Sin embargo, cuando la Biblia traza genealogías, María se incluye con los hombres; (Números 26:59-60) una distinción rara vez otorgada a otras mujeres. Ella fue la primera profetisa registrada en la Biblia y es recordada como la primera dulce cantante de Israel.