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Madres Solteras

por Clyde M. Narramore

En la mayoría de las sociedades modernas el número de madres solteras crece mucho más que el aumento de población. El problema atañe a todos los niveles de la sociedad y afecta a jóvenes de familias ricas y prominentes tanto como a la de ingresos medianos o bajos. Los problemas relacionados con las madres solteras han llegado a la atención de muchas instituciones. Iglesias, agencias sociales de la comunidad y organismos estatales, dedican actualmente considerable atención a las jóvenes que dan a luz fuera del matrimonio.

Etiología
El estudio de las jóvenes que han tenido hijos sin ser casadas revela diversas causas de su conducta. Algunas de estas causas son evidentes, pero otras son más sutiles. Muchas de esas jóvenes proceden así por razones que en realidad no comprenden.

Todo el mundo desea amar y ser amado. Si la joven no recibe de sus padres la atención y aceptación adecuadas, puede que busque afecto mediante relaciones ilícitas. Hay hogares en los que nunca se ha enseñado a las jóvenes códigos y normas morales apropiados. En consecuencia, poca o ninguna es su convicción respecto a la moral.

En el hogar cristiano, la raíz puede estar en la falta de genuina espiritualidad. El poder para dominar el impulso sexual se fortalece con una vida dedicada a Cristo.  Cuando la joven no se ha entregado a Cristo, la tentación amorosa ilícita puede resultar invencible.

La presión social y el deseo de ser aceptada por sus iguales pueden ser tan fuertes que la joven se entregue a relaciones sexuales para obtener la aprobación ajena.

El deseo de explorar y experimentar puede llevar a la joven a participar en relaciones premaritales. Esto suele relacionarse con la falta de educación sexual.

Algunos hombres, desde luego, se aprovechan de la inocencia juvenil y dejan embarazada a la joven sin pensar en casarse, ni hacerse cargo del hijo. Otras jóvenes son víctimas de violación y crueldad.

Una joven puede tener un deseo tan grande de casarse que deliberadamente trate de quedar embarazada. Esto suele emplearse como medio para obligar a los padres que no consienten que ella se case; al verla embarazada, tienen que consentir.

Las jóvenes, a veces, confiesan que mediante su embarazo, tratan de retener a un novio y obligarlo a casarse.

La falta de metas definidas o de planes importantes para la vida, pueden hacer que la joven se entregue a relaciones sexuales antes del matrimonio.

Tratamiento
Toda joven debe recibir sabia orientación de sus padres. También un orientador en la iglesia puede ayudar a la madre y al padre solteros a que comprendan su papel paterno. La deshonra de la joven no es motivo para dejar de amarla y guiarla. “Hermanos, si alguno fuera sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”(Gálatas 6.1).

Debe haber una evaluación de las capacidades de la joven. Es esencial mirar más allá del embarazo y comprender a la persona para que pueda brindar genuina atención y consejo a la madre soltera. Conviene que el orientador se plantee preguntas como: “¿Qué grado de inteligencia tiene esta joven?” “¿Qué capacidades tiene?” “¿Cuáles son sus intereses?” “¿Cuáles son sus actitudes respecto a educación?” “¿Cómo puede ayudársele a desarrollar su potencial?” “¿Qué clase de trabajo sería apropiado para ella dentro de cinco, diez o veinte años?

También debe haber un examen del ajuste de personalidad y auto comprensión de la joven. Las investigaciones respecto a madres solteras demuestran que las jóvenes están menos expuestas a problemas de esta clase si tienen un buen ambiente hogareño y si ellas son bien equilibradas. En la mayoría de los casos, las jóvenes que resultan encinta están gravemente desequilibradas. De modo que para comprender las necesidades de ellas hay que aplicarles exámenes psicológicos adecuados. Estos exámenes, combinados con entrevistas, revelarán el grado y naturaleza de los trastornos emocionales que pueden haber contribuido al problema. El orientador debe dedicar varias sesiones a considerar las causas del problema y luego ayudar a la joven a inmunizarse contra la recaída, con el mínimo de temor y sentimiento de culpa.

Alguien debe ayudar para que la joven se enfrente a sus sentimientos de culpa. La mayoría de las experiencias sexuales premaritales están manchadas de remordimiento y vergüenza. La madre soltera, por lo común, sufre de graves sentimientos de culpa. Durante la orientación debe animársela a conversar francamente acerca de sus sentimientos. Ella necesita comprender que Dios perdona y que el adulterio y la fornicación no son pecados imperdonables. (Jn 8.1-11 y Jn 1.9; Salmo 103.10-14; Is 1.18).

Se debe ayudar a la joven para que trace planes y cuide a su hijo. Hay madres solteras que desean tener a su hijo consigo. Si hay cómo entenderse con el padre y las condiciones son favorables, quizá lo mejor sea que se casen y se encarguen de su hijo. Pero en muchos casos, no se encuentra al padre, o éste no quiere, o el matrimonio no sería aconsejable. Entonces es necesario planear cómo va a criarse al niño, ya sea mediante la adopción o entregándoselo a alguien en un hogar.

También se debe considerar la posibilidad de matrimonio. Si la soltera va a ser madre y va a casarse con el padre del niño, suele necesitarse orientación psicológica eficaz. Varias sesiones de orientación matrimonial son esencialmente útiles. Las conversaciones deben girar en torno a:

1. Ajustes de la personalidad
2. Cuestiones monetarias
3. Actitudes hacia los hijos
4. Los suegros
5. La ética del matrimonio
6. Compatibilidad sexual
7. Crecimiento espiritual

El orientador debe ser sensible al deseo que tenga la joven de hablar acerca de estas cosas. Puede que ella oculte esos deseos a todo el mundo y, sin embargo, quiera clarificar sus sentimientos con un orientador sabio que no sea miembro de su familia. Estas conversaciones le ayudarán a forjar actitudes saludables respecto a sí misma y, más específicamente, acerca del sexo y el futuro matrimonio.