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Los mejores regalos de Navidad

Un mensaje para compartir,
de los archivos del Dr. Les Thompson

Piensa en los mejores regalos de Navidad que has recibido en el pasado. Tal vez fue una bicicleta nueva cuando tenías ocho años, o un auto cuando tenías 18. Para unos, podría haber sido una joya especial que venía pasando de generación en generación y por fin llegó a tus manos. No importa cuál haya sido el major regalo de Navidad que hayas recibido, no puede comparar con los tres regalos que Dios te ha dado. (NOTA: Presiona sobre uno de los enlaces que aparecen abajo para ver e imprimir tus propios certificados. Los tres aparecen en un solo doumento PDF. ¡Envíalos a tus familiares y amigos!)

Aquí está el primero:

Certificado de Adopción

 

Nota de Les Thompson:
Mientras leía mi Certificado de Adopción me sentí muy avergonzado. Mi mente se transportó a un niñito en Colombia… Estaba enseñando en Colombia cuando conocí al conserje de la iglesia. Me había enterado que el estaba criando a su nieto porque ambos padres del pequeño habían muerto. Nos hicimos amigos. Lo llevé a cenar con su nieto, le compré alguna ropa al niño y traté de brindarles algunas comodidades durante mi estadía. Un día quede anonadado cuando el abuelo repentinamente me pidió que adoptara a su nieto para que tuviera la oportunidad de vivir más decentemente. Me quedé sin palabras. Ya yo tenía cuatro hijos y una vida muy ocupada. ¿Cómo podría asumir la responsabilidad de otro más? Con mucha tristeza, negué su pedido. Lo mejor que pude hacer fue darle algo de dinero al abuelo para que los ayudara por algún tiempo. Siempre he llorado cuando recuerdo aquella decisión. Después de todo, Jesús nunca dudó en adoptarme a mí, con todas mis faltas.


Absolución Oficial

Nota de Les Thompson:
Un tío mío era muy problemático. Su nombre era Cliff y parecía buscar maneras de ser rebelde y rechazar cualquier cosa que tuviera que ver con Dios. Esto se prolongó durante casi toda su adolescencia. Un día, después de un acto bastante “bajo”, incluso para Cliff, su padre lo recibió en la puerta y dijo: “Vamos al establo”. Cliff sabía que significaba otra paliza, pero él sólo se burló. Cuando llegaron al establo, sin embargo, Cliff vio cómo su padre se quitó la camisa. “Cliff”, dijo su padre entre lágrimas, “tu comportamiento en contra de Dios nos trae tanta tristeza que nos está rompiendo el corazón. Pero esta vez, voy a tomar el castigo que tu mereces”. Para horror de Cliff, su padre le entregó el látigo y exigió que lo usara para castigarlo. Cliff se negó, pero su padre insistió hasta que finalmente, con grandes sollozos y angustias, Cliff tomó el látigo y golpeó a su padre. Su padre le hizo golpearlo una y otra vez. Con cada golpe, Cliff hundido más y más a sus rodillas hasta que sus sollozos y angustia eran demasiado grandes para continuar. Su padre lo miró a los ojos y dijo: “Puedes irte ahora, hijo mío, ¡he tomado tu castigo!” Esta lección dramática y verdadera, cambió a mi tío Cliff. Salió del granero ese día como un hombre sacudido y cambiado. Me alegra reportar que él se convirtió en un hombre que amó y sirvió al Señor el resto de su vida.


Declaratoria de Heredero


Nota de Les Thompson:

¡Ese sí es un regalo! Nada puede comparar con esos obsequios. Los recibí cuando era solo un niño. Creí que Jesús era exactamente quien decía que era—el hijo único de Dios—y que sus regalos eran para mí, completamente gratuitos. Solo por mi fe podía recibirlos. He vivido mi vida entera sabiendo que estos obsequios eran míos. Y solo puedo decir: “¡Gracias!”

Entonces, ¿cuál es tu deseo esta Navidad?

 

Hay tres obsequios esperando por ti, tal como esperaban al carcelero romano que arrestó a Pablo y a Silas. “y sacándolos, les dijo: ‘Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’ Ellos dijeron: ‘Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa’” (ver Hechos 16: 25-31).
Ese carcelero tuvo una Navidad maravillosa…¡tú también puedes tenerla!