Comienza

Regístrese

Regístrate hoy Hágase miembro y acceda nuestro recurso

Ingresar

¿Eres miembro? Ingrese para acceder su cuenta

La palabra “resurrección”

Les Thompson

Ningún término humano está en condiciones de expresar adecuadamente la tremenda grandeza de la resurrección de Jesús. A veces, el lenguaje se queda corto cuando queremos expresar realidades que trascienden la experiencia humana. Esto es lo que les ocurrió a los discípulos y primeros cristianos con el acontecimiento de la resurrección de Jesús.

Además de tal término —comprensible para los hebreos pero repudiado por el mundo heleno— fue menester buscar en el acerbo lingüístico de la época para intentar transmitir de la mejor manera aquella idea tan revolucionaria.

Una de esas palabras fue “glorificado” (doxa). El evangelista Juan la emplea en varias ocasiones para explicar lo que le ocurrió a Jesús (Jn 7:39; 12:28; 13:31-33). Es decir, Jesucristo pasó de este mundo al Padre, trascendió la materialidad humana. Otra palabra fue “exaltado” (hypsoo). Dios exaltó mediante su diestra al maestro por encima de todas las potestades, en la tierra y en los cielos (Hch 2:33; 5:31; Fil 2:9).

Para la resurrección también se usó el término “vivo” (zoe). Jesús es el Viviente, quien ha accedido a la Vida plena que es la vida de Dios (Hch 1:3; 25: 19; Rom 14:9; 2 Cor 13:4; Ap 1: 18; 2:8). No se trata de la vida biológica (bios) sino de la vida divina o la vida del ser humano junto a Dios.

Por último, encontramos la palabra Kyrios (Señor). Jesús es el Señor de la Vida porque el Padre le ha resucitado. De este término deriva “el día del Señor” (Kyriakon), que es el origen de Kirche, Church, el Dies Dominica o nuestro familiar “domingo”.

A pesar de todo, ningún término humano está en condiciones de expresar adecuadamente la tremenda grandeza de la resurrección de Jesús, que afectó también a cada hombre y cada mujer. Tal acontecimiento demanda una respuesta personal.