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La manera de crecer espiritualmente: 2 Corintios 3

2 Corintios 3:18
Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo
la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria
en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

 

INTRODUCCIÓN

La importancia de saber el sentido exacto de las palabras. (Puede recordar un momento cuando no supo el sentido de una palabra, y la interpretó mal.)

Si esto es importante para la vida, cuanto más cuando se trata de la Palabra. Hoy, para entender la importancia de este pasaje, tenemos que saber el sentido de cada palabra usada por el Apóstol, bajo inspiración divina.

Lectura del texto: Colosenses 3.12-13

Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vestíos de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia, soportándoos los unos a los otros y perdonándoos los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el Señor os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Una observación

La transformación espiritual que buscamos viene por quitarse el ropaje sucio de la vida pasada pecaminosa y por ponerse las nuevas vestimentas que Cristo provee.

Tomemos una por una cada pieza de nuestro nuevo ropaje:

1. PROFUNDA COMPASIÓN (Misericordia entrañable)

Un sentimiento que viene de adentro, no fingido, que tiene como mayor deseo proteger al prójimo.

ILUSTRACIÓN

Buscar una experiencia en que, para proteger a un ser amado, usted escogió recibir el golpe (la consecuencia) antes que la sufriera es ser querido.

2. BENIGNIDAD (bondad)

El sentido del griego es: “Darle a una persona lo que ella necesita, no lo que merece.”

ILUSTRACIÓN

Contar de algún momento en que no castigó, más bien ayudó a alguien.

 3. HUMILDAD

Viene de la palabra griega “humus”, que quiere decir “de la tierra”. (Venimos del polvo y al polvo regresaremos.) Significa una evaluación correcta: véase Ro 12.3. No es un auto desprecio, sino una medida honesta ante Dios. Alguien ha dicho: “Uno no puede ser humilde a menos que tenga algo por lo cual ser orgulloso”.

ILUSTRACIÓN

Cuente de la persona más humilde que conoce, haciendo lucir su humildad. Termine con citar a Filipenses 2.5 y Miqueas 6.8.

4. MANSEDUMBRE

Su sentido es; “Poder bajo control”. Su origen es el del esfuerzo de domar un caballo silvestre. Hasta ser domado no sirve, su fuerza no está bajo control. Igual el cristiano que no ha sido domado por Cristo (temperamento descontrolado). Es así que el sentido final es: “Persona que tiene poder, pero no abusa de ese poder”.

ILUSTRACIÓN
Moisés (Nu 12.3), el hombre “mas manso sobre la faz de la tierra”. Jesús (Mt 11.28,29), nunca jamás abusó de su gran poder. Los discípulos (Lu 9.54): queriendo mandar fuego sobre los samaritanos.

5. PACIENCIA

Tiene origen en la agricultura, por ejemplo, el campesino que siembra una semilla y tiene la paciencia para dejarla crecer, no importa lo que venga. Su sentido, pues, es de alguien con la fuerza especial para resistir oposición y vencer sobre obstáculos.

ILUSTRACIÓN
La paciencia de una madre que enseña a su hijo; o la de un maestro. La paciencia de Cristo con sus discípulos.

6. SOPORTANDOOS UNOS A OTROS

El sentido es: “cubrir a una persona con el propósito de proteger”. El deber de ayudar al débil. No es cosa de sentarse para analizar a dónde está el problema, sino que al ver la casa cayéndose, te apuras para ponerle una estaca para soportarla.

ILUSTRACIÓN
Contar de alguna ocasión cuando su padre, madre, o un amigo le protegió para que no se golpeara. Ese es el sentido de la palabra.

7. PERDONANDOOS UNOS A OTROS

De inmediato viene a mente Mt 18.21 (perdonar 70 veces 7), que era la manera en que los hebreos indicaban “para siempre”, o “sin fin”. San Agustín tomaba este pasaje y otros parecidos (Mt. 6.14-15) para indicar correctamente que Dios nos perdona a base de la manera en que nosotros perdonamos. Si rehusamos el perdón a otro, también Dios rehúsa perdonarnos a nosotros nuestras faltas. Decía, al explicar esa verdad, que la iglesia por lo tanto debiera ser “una comunidad de perdonadores”.

ILUSTRACIÓN
Cabe contar de una ocasión cuando alguien le perdonó un gran pecado. También se puede ilustrar contando del perdón de un padre o de una madre para con su hijo.

CONCLUSIÓN

Al revisar estos hermosos requisitos, podemos ver no solo la importancia de cada uno, pero ver que cada uno exhibe una característica de Jesucristo. Lo que Él nos pide es que nos pongamos las mismas vestimentas que Él usa. Cada pieza de ropa es ropa de Cristo. Al estudiarlas nos damos cuenta de ¡cómo creceríamos como individuos o como iglesia si estuviésemos vestidos con este ropaje de Jesucristo!