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La importancia de la resurrección

Por Les Thompson

 

INTRODUCCIÓN
¿Cuál será más importante: LA CRUCIFIXIÓN o la RESURRECCIÓN?

La pregunta en realidad no tiene respuesta: ambas importantísimas.

LOS DISCÍPULOS

  1.  Antes de la resurrección
    Habían creído en Cristo
    “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”
    Le habían seguido hasta El Monte de Olivos
    Pero ahí sucedió algo: siguen de lejos
    Confusos, desconsolados ante la inesperada cruz
    xx
  2. Después de la resurrección
    Inmovibles
    Confrontan la muerte con valor increíble: Santiago mártir
    Cantan en la cárcel
    Predican no importa los obstáculos
    Van por todo el mundo predicando triunfantes
    Invencibles
    xx
  3. La resurrección los cambió
    ¿Qué les pasó?
    ¡Vieron a un muerto caminar!
    ¡Vieron vivo a uno que había estado en la tumba!

TEXTO: 1 Corintios 15:1-8; 20-25

Os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí:
[EL PRIMER CREDO]
Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
4 Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
5 Y que apareció a Cefas, y después a los doce.
6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven hasta hoy, y otros ya duermen.
7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;
8 y al último de todos, como a uno abortivo, me apareció a mi.

——–

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho
21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos;
22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo sereis todos vivificados.
23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
24 Luego [todos en] el fin, cuando entregue el reino al Dios el Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
25 Porque preciso es que El reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

I. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA QUE DIOS EXISTE

  1. La historia de un hombre incrédulo
    Un día de invierno no quizo ir a la iglesia; lo pensaba tonto. Vino una terrible tempestad de nieve. Mirando por la ventano, notó a los pájaros: buscando refugio, no veían el cristal de las ventanas, y se lanzaban contra ellas, matándose. Salió afuera y trató con una escoba asorarlas, pero no le hacían caso. “¡No me entienden!, ¡no me entienden! ¿Cómo puede hacerlas entender? ¡Tendría que volverme un pájaro, para hablar su idioma! Sería la única manera.”
    xx
    En ese momento sonaron las campanas de la iglesia. De pronto lo entendió todo. Cristo, siendo Dios, se hizo hombre, para advertirnos de nuestro peligro eterno. Corrió a su habitación, se cambió, y apuradamente fue a la iglesia, donde entregó su corazón a Cristo.
    xx
  2. La pregunta más antigua:
    Job 14:14 “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?”
    Por siglos los hombres habían vivido y muerte.
    Al parecer, era imposible que volvieran a vivir. Jesús declara que su experiencia será distinta.
    Dios le resucitará al tercer día. El hecho que resucitó comprueba que hay un Dios.

II. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA CRISTO ES DIOS

  1. Jesús declaró que Él era el Hijo de Dios en un sentido único
    (Jn.5:18) “Decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.”
  2. Dijo que había venido del Padre y que regresaría al Padre
    (Jn.16:28) “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo al mundo, y voy al Padre.”
  3. Dijo que cualquiera que le había vista a Él había visto al Padre
    (Jn.14:9) “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre.”
  4. Esto tenía que ser cierto, o Jesús estaba loco, o mentía.
    El hecho que Dios lo resucitó puso el sello de aprobación sobre estos reclamos de Jesús

III. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA NUESTRA JUSTIFICACIÓN

Romanos 4:24-25 “El cual [–Jesús, Señor nuestro–] fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”

ESTE HECHO ES LO QUE NOS DA VALENTÍA…FE

ILUSTRACIÓN:

TIMISOARA — ciudad universitaria en Rumania
En el centro de la ciudad hay una plaza.  Y en una esquina de esa plaza un monumento a los mártires.

Una cruz, y a su alrededor flores, y un cadro enorme de cristal, con fotografías de centenares de personas.
A pocas cuadras de ese monumento, un edificio rústico. La mitad del edificio es un óptica, la otra La Iglesia Reformada de Húngria.

En la portada hay una placa en bronze en cuatro idiomas:
 “Aquí comenzó la revolución que tumbó al dictador.”

Cuando los Soviéticos invadieron a Rumanía en 1944 habían solo 750 comunistas en todo el país.
Uno de ellos era un zapatero por nombre de Nicolas Ceausescu [Kosecu], a quien los soviéticos nombraron Presidente de la Unión Juvenil Comunista.

En 1970, Nicolas [Kosecu] logró su sueño: fue nombrado Presidente de Polonia.
Lentamente hizo un zaquéo de esa patria, él y sus amigos viviendo como un rey, mientras niños morían sin leche, y sus padres desesperadamente buscaban pan, aunque servían como esclavos.

Su batalla más feroz fue contra los Cristianos

—En la iglesia Ortodoxa

Líderes –convertidos en espías
Pastores –obligados a informar; proclamar a KOSECU un SALVADOR

—Su segundo ataque, contra la Iglesia Católica
—Los que más le resistieron: Bautistas, Reformados, Adventistas

Saltamos al año 1987.
La historia se centraliza en La Iglesia Reformada Húngara, en la ciudad de Timisoara, que ha sido vaciada de gente por la cooperación de su pastor, el Rev. Leo Peuker, con el gobierno corrompido de Ceausescu [Kosecu].  Sufre ese pastor un ataque de corazón.  En su lugar nombran a un fiel hombre, Laszo Tokes.

El comienza a enseñar la Biblia con sinceridad y fidelidad.

La gente comienza a regresar.  Rechaza toda cooperación con el gobierno, en vez –en contra de las prohibiciones– llama a los jóvenes y comienza clases especiales para ellos. Reestablece la Santa Cena.  Bautiza a los que se convierten.  Anuncia servicios especiales para días especiales: La Navidad, Semana Santa, El Día de la Reforma.  La iglesia –en 2 años– sube a 5,000.

Desafía una orden del gobierno, concediendo una entrevista de TV. A unos reporteros de Hungría, a petición de la iglesia Reformada de ese país.  Ese programa sale por TV nacional en Hungría, conteniendo una crítica del gobierno de Kosecu, que luego es presentada por estaciones de TV por el mundo.

El gobierno lo expulsa. En consecuencia, el día 10 de diciembre recibe una orden del gobierno: tiene que renunciar su iglesia y salir de la ciudad; si no lo hacía, vendrían a sacarle a la fuerza el día 15.

Ese mismo domingo 10 leyó la orden a la congregación.  Pidió oración y dijo que si algunos deseaban ver cómo el gobierno trataba a sus ciudadanos creyentes, que llegaran a la casa el 15. Ese día 15, al levantarse y mirar por la ventana, vió la calle llena.  Cuando vino la policía secreta, no podía llegar a la casa por la multitud. Se regó el rumor, y pronto de otras iglesias empezaron a llegar la gente, Bautistas, Católicos, Pentecostales, además de otros ciudadanos. Ante la muchedumbre, el sacerdote católico dio un breve discurso, terminando con: “¡Todos somos unos en Cristo!”

Llegó la noche. Ahora vino el ejército y la policía. Un creyente prendió una vela, y no se sabe cómo, velas aparecieron por todas partes. La policía recibió órdenes de disparar. Gente empezó a caer en la calle.  Cientos murieron, pero en lugar de dispersar, más valientes su pusieron: Creían en Cristo. No tenía temor de la muerte.

El 25 de Diciembre, el día del nacimiento de Cristo, Nicolás Ceausescu (COSECU) abandonó el palacio. Los Cristianos habían ganado.

CUANDO SE SABE QUE CRISTO VENCIÓ LA MUERTE, QUE HAY VIDA DESPUÉS DE ESTA, Y VIDA GLORIOSA EN CRISTO — LA PERSONA NO TEME.

SEGUROS EN SU SALVACIÓN — ¡J-U-S-T-I-F-I-C-A-D-O-S POR CRISTO JESUS!

IV. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA NUESTRA SANTIFICACIÓN

Romanos 6: la identificación que tenemos con Cristo.

  • El murió: nosotros morimos
  • El fue sepultado: nosotros fuimos sepultados
  • El resucito: nosotros hemos resucitado.

Ro. 6:4 “…Como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andamos en nueva vida.”

V. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA NUESTRA VIDA ETERNAL

Juan 14:2,3 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; y si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuera y preparare lugar, volveré otra vez, y os tomaré a mis mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Aparte de la resurrección de Jesucristo, no hay seguridad de vida después de la muerte para nadie.

En 1899 dos famosos Americanos murieron.

  1. Coronel Roberto Ingersoll, conocido ateo.
    Murió repentinamente, y su familia no estaba preparado.  La esposa no dejó sacar el cadaver por 3 días, hasta ya fue forzada, por peligro a su familia y de ella.  No había quién la consolara.
    xx
  2. El evangelista D.L Moody.
    Por días este santo hombre debilitaba, hasta que por fin toda la familia sabía que la muerte estaba a la puerta.
    –La tierra parece retroceder; la puerta al cielo se está abriendo– dijo.  Sus hijos pensaban que soñaba o deliriaba.
    –No, no, Guillermo [nombre de uno de su hijos] no duermo ni sueño. Es cierto. Ya estoy entrando por las puertas.  Ya he visto las caras de los niños.”  Pareció reavivar.  Entonces volvió a hablar, “¿Será esto la muerte? No es tan mala; no veo ningún valle.  Esto es glorioso.”
    xx
    Un hijo comenzó a orar en voz alta que Dios le sanara.
    “No hijo, no ores así.  Este es el día en que seré coronado,  Este es el día que he estado esperando.”

VI. LA RESURRECCIÓN COMPRUEBA EL JUICIO ETERNAL

 Hechos 17:30,31
“Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón que designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

LA MUERTE DE UN SANTO

En esta misma fecha el año pasado, Carolina y yo estábamos aquí.  Habíamos venido para la boda de Delia. Apenas terminada la boda recibimos una llamada: el padre de Carolina se había caído; estaba en una coma. Allí pasamos unos días, viéndole fallecer. Orabamos, y su cara se alumbraba en felicidad. Cantábamos, y sonreía, y con su frágil mano seguía el ritmo. Leíamos la Biblia, y apretaba nuestras manos, confirmando su agrado. Horas antes de sucumbir, levantaba su mano y apuntaba al cielo, su rostro como brillaba de gozo. Contándoselo a mis hijos que no pudieron estar, les dije: tu abuelo murió en la fe.

Qué terrible si hubiera tenido que decir: ¡Tu abuelo murió en sus pecados!