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Hay pastores que toman el texto de Juan 20:23 para decir que pueden perdonar pecados

Gracias por su pregunta. Para poder entender el texto tenemos que considerar:

Juan 20:23 – “A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados”.

Primero puntos a aclarar: 

a) Debemos de recordar (depende de la situación, circunstancia o contexto en que uno está ministrando) que este texto ha sido interpretado por muchos Católicos Romanos como que la iglesia Católica Romana obtuvo o se le transfirió la autoridad apostólica para perdonar pecados. La Escritura es clara cuando dice que solo Dios puede perdonar pecados (Marcos 2:7).

b) Tenemos que tener mucho cuidado que aunque entre Juan 20:23 y Mateo 16:19 y Mateo 18:18 existen ciertas afinidades, no podemos tomar o brincar a la conclusión de que Juan 20:23 significa o implica lo mismo. Mateo tiene su propio contexto.

  1. Juan 20:23 es simplemente el resultado de la predicación del evangelio. La predicación del evangelio trae el perdón de pecados a aquellos que se arrepienten y creen o deja en sus pecados a aquellos que no responden o creen al evangelio. 
  2.  El contexto nos dice que este verso está conectado con la recepción del Espíritu. Es decir, el don del Espíritu Santo (dado a la iglesia como cuerpo, corporativamente) y recepción particularmente hablando esta conectado con el remitir y retener pecados. Eso significa que los apóstoles son comisionados y enviados al mundo a predicar el evangelio y por tanto la manera en que los discípulos perdonan los pecados o retienen los pecados es por medio de la predicación de la palabra. Se trata de la predicación de las buenas nuevas y de declarar los efectos de creer (perdón de pecados) y los efectos (consecuencias) de no creer (no hay perdón de pecados).
  3. También tenemos que fijarnos en el tiempo de los verbos (serán perdonados… no les serán perdonados). Estos verbos son pasivos perfectos con voz pasiva (los cual implica que solo Dios actúa y perdona pecados y los discípulos simplemente declaran lo que Dios hace).
  4.  Nuestra misión como pastores y predicadores guiados y empoderados por el Espíritu Santo es el proclamar y declarar el evangelio y vivir el mensaje que proclamamos mientras que el de Dios es el remitir o retener pecados.

¿Qué le decimos al pastor?
Primero, que la clave y lo primordial es la predicación y proclamación del evangelio. El contexto nos muestra que los discípulos están siendo enviado por el Espíritu. Los discípulos tienen autoridad delegada. Segundo, es la predicación del evangelio la que lleva al perdón de pecados o a su retención. 

Es decir, lo que Cristo quiso decir lo podemos ver de esta manera: aquellos que se arrepientan y crean el evangelio serán y son perdonadosEs decir, como pastores nuestro llamado y responsabilidad es predicar el mensaje del evangelio para el perdón de pecados. Como pastores no actuamos solos o desconectados de Dios. Nosotros no tenemos la facultad de perdonar pecados. No tenemos la facultad de retenerlos. No tenemos ningún poder especial, ni ningún don ni habilidad ni mucho menos puesto o posición que nos conceda el perdonar los pecados de otros. El pecado es una ofensa al carácter santo de Dios (su ira) y a su ley (lo cual nos hace criminales y violadores de su pacto). Nosotros no contamos con la autoridad para otorgar el perdón de pecados que repara esta relación rota entre Dios y el hombre. Hablamos movidos por el Espíritu Santo para predicar a Cristo el que murió en la cruz para el perdón de nuestros pecados sobre el cual fue descargada la ira de Dios y cumplió toda ley como nuestro sustituto.
 
David Escobar
Ministerios LOGOI