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¿Han cambiado las leyes de la Biblia?

PREGUNTA:

La enseñanza de los periodos bíblicos o dispensaciones ¿tiene un problema cuando dice que toda la ley está abolida y que ahora estamos bajo la gracia y las leyes son diferentes?

RESPUESTA:

Apunto a dos cosas: (1) la Biblia misma no da divisiones –aparte de sus distintos libros–, sino que presenta toda su historia de forma corrida. Son intérpretes de la Biblia los que han creado períodos o dispensaciones como una manera de interpretarla. Cuando tratamos de meter la Biblia bajo un embudo de nuestra creación, siempre tendremos problemas con sus enseñanzas. Esto es lo que ha ocurrido con el concepto de dispensaciones. (2) Jesucristo mismo da validez al Antiguo Testamento, y no lo divide (así como los hombres han hecho). En el camino a Emaús, Jesús le dijo a los discípulos: ¡OH insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían (Lucas 24:25-27). Toda la Biblia es una unidad; en el Antiguo Testamento (igual que en el Nuevo) ¡Jesús es el tema! Si Jesús es el tema de toda la Biblia, la Ley tiene su lugar (para enseñarnos lo que es el pecado, porque “sin la ley no hay pecado”, como nos enseña Pablo). A su vez, por medio de los sacrificios del Antiguo Testamento, y el Sacrificio del Hijo en el Nuevo, todo demuestra la gracia de Dios para el perdón del pecado. Sin esa gracia, ni Abraham, ni Noe, ni Moisés ni nadie en el Antiguo Testamento vería a Dios. Los mismos pecados apuntados por Pablo en Efesios y en Colosenses, por ejemplo, son los mismos pecados denunciados por Moisés en el Antiguo Testamento. La mejor instrucción que podemos seguir al interpretar la Biblia es: si algo en el Antiguo Testamento no ha sido abolido directamente en el Nuevo Testamento, esa enseñanza sigue en vigencia. La Biblia es una. La Biblia no se contradice. Si no seguimos estas pautas, terminaremos teniendo un Dios que era temible y severo en el Antiguo Testamento, y un Dios nuevo —de amor y tolerancia— en el Nuevo. ¡Dios es el mismo, hoy, ayer, y por los siglos!

Les Thompson