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GP Sermón: Viviendo para Cristo en el hogar

Lectura Bíblica: Colosenses 3.17-21

«Y todo lo que haceís [en su hogar], sea de palabra o de hecho,
hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando
gracias a Dios Padre por medio de él»

INTRODUCCIÓN

El lugar más importante para desempeñar el servicio cristiano puede ser su propio hogar. Hay que hacer un esfuerzo serio para mostrar el espíritu de Cristo y desplegar la disposición de un verdadero carácter cristiano dentro del hogar.

Fracasaremos miserablemente si solo practicamos nuestro cristianismo dentro de la fraternidad eclesiástica o en medio de un mundo malvado. Necesitamos esforzarnos constantemente para mostrar una piedad genuina y todo lo que se requiere para ser seguidor de Jesucristo también en el propio hogar.

  1. OBLIGACIONES RECÍPROCAS
    1. A las esposas se les recomienda someterse a sus maridos (Colosenses 3.18; Efesios 5.22)
      1. San Pablo no trata de sugerir o destacar una superioridad del hombre sobre la mujer, sino que alienta a esta para que acepte un adecuado rango o función con relación a la cabeza del hogar. No recomienda que sea obediente al marido en todas las cosas, pues todos tenemos la obligación de obedecer a Dios antes que a los hombres.
      2. Pablo recomienda a la esposa que tenga una actitud de respeto y lealtad hacia su esposo. Si hay resistencia a la idea de estar en sujeción al marido, debe recordarse que es una sujeción en la que el amor es alma y vida de la relación.
    2. A los maridos se les ordena que amen a sus esposas
      1. El apóstol Pablo trata de alentar al marido a que asuma la dirección del hogar. Este debe asumir esa posición para que el hogar sea ordenado, productivo y feliz. Es un imperativo presente y activo.
      2. El marido ha de continuar amando a su esposa, cuidándose de no ser agrio y áspero o desconsiderado, ni de palabra ni de acción. Ha de practicar la paciencia, ser generoso, proveer ayuda, y manifestar una actitud de agradecimiento hacia su esposa.
      3. Pablo presenta el amor que el marido debe tener por su esposa como algo semejante al amor que Cristo tuvo hacia la iglesia cuando se sacrificó a sí mismo por ella (Ef 5.25).
      4. Nos dice que el marido ha de amar a su mujer como ama a su propio cuerpo (Ef 5.28-31). La unión de marido y mujer debe reflejar el amor que Cristo —amor de entrega hasta la muerte— tiene para la iglesia. ¡Qué increíble reto!
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  2. OBLIGACIONES FAMILIARES
    1. Obediencia de los hijos a sus padres (Colosenses 3.20)
      1. Esta obediencia ha de ser continua y no solo ocasional.
      2. Los hijos necesitan reconocer y responder al hecho de que Dios ha puesto a sus padres como sus primeros maestros
    2. Los padres deben enseñar a sus hijos a ser obedientes
      1. El apóstol manda a los padres que demuestren un espíritu de amable consideración hacia sus hijos. Deben evitar el irritar a los hijos y provocarlos a ira.
      2. Los padres deben evitar el dar a sus hijos órdenes que no sean razonables.
      3. Los padres deben evitar usar una aspereza indebida hacia sus hijos.
      4. Los padres deben evitar críticas y comentarios hirientes que frustren la personalidad de sus hijos.
      5. Los padres deben reconocer que no pueden imponer perpetuamente restricciones a sus hijos.
      6. Los padres deben controlar el tono de voz y no ser ásperos al corregir a sus hijos.

CONCLUSIÓN
El énfasis en las responsabilidades y obligaciones mutuas antes que en los derechos, y privilegios, debe ser la prioridad en el hogar cristiano. Si cada miembro del hogar responde en el cumplimiento de su deber, como Dios pide, todos experimentarán la hermosura y el gozo de estas sanas relaciones familiares. Lo siguiente es un reto a los cónyuges y a padres e hijos:

  1. Mejorar la relación entre el esposo y la esposa
    • Buscar maneras prácticas de manifestar amor.
    • Cambiar de conducta para evitar lo que irrita y destruye.
    • Hablarse uno al otro con franqueza, y con amor.
  2. Mejorar la relación entre padres e hijos.
    • Establecer claras reglas de conducta (véase artículo sobre «Los hijos del pastor»).
    • Hacer cumplir las reglas que se establecen amorosamente

Ayudas homiléticas

Como introducción podría contar del hogar «más» cristiano que conoce, e indicar brevemente uno o dos aspectos de por qué ese hogar le ha servido de ejemplo.

En una época cuando el movimiento femenino de liberación está enfatizando en la igualdad de derechos y relaciones entre los hombres y las mujeres, hay quienes se han rebelado contra esta recomendación del apóstol Pablo.

Se supone que el marido, por su parte, es un hombre inteligente. Se ha dicho que es digna de lástima la esposa que no puede someterse a su esposo y que debe condenarse su actitud si se niega a ello.

El amor que se recomienda no es mero sentimiento, sino el tipo de amor expresado por Jesucristo hacia los suyos, un espíritu de entrega generoso y sacrificado para el bienestar de la esposa y madre de los hijos.

En esta parte el pastor debe dirigirse a los niños presentes. Convendría contar cuando en una ocasión usted, siendo niño, aprendió a obedecer a sus padres.

Esto de ser padres no es fácil en esta época o en circunstancias cuando se alienta la rebeldía y la falta de respeto.

Recuerde que no seguimos al mundo, sino a Cristo. Los padres no les hacen ningún favor a sus hijos si les permiten ser desobedientes. A su vez, los padres tienen que evitar «tirones caprichosos de las riendas» al tratar de guiar a sus hijos.

Esto de ser padres sabios y amables no es tarea sencilla. Los padres necesitan de toda la gracia y la sabiduría que Dios es capaz de poner a su disposición.

En la conclusión enfatice dos cosas: 1. El alto privilegio de ser padres (dar vida a hijos que tienen almas eternas, ya que son hechos a imagen de Dios). 2. Llevar a sus hijos a una «nueva vida». Quizás sería adecuado concluir con la historia emocionante de un hijo «perdido» que el amor del padre o de la madre hizo regresar a los caminos de Dios (algo así como un moderno hijo pródigo).