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GP Sermón: La tentación

Lectura Bíblica: Génesis 39

INTRODUCCIÓN
El diablo se presenta como la serpiente antigua. Su arma más poderosa es la tentación. Sin embargo, él no es omnipotente. José triunfó sobre él cuando éste quiso subyugarlo.

El plan de Dios no es que seamos devorados por la serpiente antigua, sino que triunfemos sobre la tentación.

  1. ¿QUÉ ES LA TENTACIÓN?
    1. La tentación es un ataque inesperado: «…la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo» (v.7). La tentación surge de donde menos se espera: «…la mujer de su amo puso sus ojos en José…» (v. 7). Los ojos de David, en el terrado de su casa, son sorprendidos por una mujer a lo lejos, siendo con ello atacado, sin él esperarlo, por la tentación (2 Sam 11:2).
    2. La tentación es un ataque importante: «…¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?» (v.9). José tiene un concepto serio de la tentación: ceder a ella hace mal y es pecado (v.9). Abraham cede a la cobardía (Gn 12:10-20), Moisés cede a la ira (Nm 20:10). Elías cede a la depresión (1 R 19:1-18). «El diablo apunta alto: a un apóstol, al que hizo que negara a Jesús» (Mr 14:66-72).
  2. ¿CÓMO ATACA LA TENTACIÓN?
    1. La tentación ataca continuamente: «Hablando ella a José cada día..» (v 10). El diablo no hace la siesta. Tampoco la mujer de Potifar: tienta a José cada día. Jesús enfrenta una tentación continua: «…cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo» (Lc 4:13). Una gota de agua continua perfora una roca. La tentación buscará constantemente perforar tu fidelidad.
    2. La tentación ataca corporalmente: «y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo» (v.12). La oportunidad es cómplice de la tentación: «…no había nadie de los de casa allí» (v.11). José es tentado a «…estar con ella…» sometiéndose a la impureza sexual (v.10). Ceder a la tentación tiene efectos: sobre nosotros, sobre otros, sobre la obra de Dios (v.9).
  3. REQUISITOS PARA TRIUNFAR SOBRE LA TENTACIÓN
    1. Triunfar sobre la tentación requiere una respuesta específica: y él no quiso…» (v.8). Un refrán muy conocido plantea: «¿A dónde va Vicente? A donde va la gente». José se niega a ser «Vicente». Aunque todos lo hagan o sea natural, José dice: «No quiero hacerlo». Derrotar la tentación requiere dos letras: «No». O usa su voluntad ante la tentación, o la tentación usará la voluntad de usted. José usa su voluntad: «y él no quiso…» (cf. v.8, Mt 4:1-11).
    2. Triunfar sobre la tentación requiere una resistencia específica: «…no escuchándola él para acostarse alIado de ella…» (v.10). Daniel rechaza la tentación a contaminarse con la comida del rey (Dn 1:8). Dios no promete excluirnos de la tentación, pero sí darnos una salida de ella (1 Co 10:13). Resistir la tentación no hace que ella cese, pero no permite que le domine (Stg 4:7).
    3. Triunfar sobre la tentación requiere una reacción específica: «Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió» (v.12). Pablo dice a Timoteo: «Huye también de las pasiones juveniles…» (2 Ti 2:22). «Es mejor perder una prenda que perder la tranquilidad mental».

CONCLUSIÓN
¡Rinda su vida al Señor y triunfe hoy sobre la tentación!

AYUDAS HOMILÉTICAS

Algunas serpientes tienen una manera muy singular de conseguir sn presa. Fijan sn mirada penetrante en sus víctimas, logrando que el terror y la sorpresa los paralicen. Mientras se quedan con los ojos fijos en el reptil, algunos animalitos caen dentro de su boca. Las ardillas, por ejemplo, bajan de los árboles solo para ser devoradas.

A muchos cristianos les sucede lo mismo porque persisten en mirar a la serpiente antigua, hasta que los ojos cautivantes de la tentación los envuelven.

  1. La Biblia presenta al diablo no como una mascota, sino como un león rugiente (1 P 5:8).
  2. «Cuando el diablo te levanta es para dejarte caer. Cuando Dios te humilla es para levantarte».
  3. Una característica del diablo es que es muy trabajador.
  4. «El sexo en el contexto correcto produce gozo. En el contexto equivocado produce dolor» .
  5. Quien juega con la tentación termina convertido en juguete.
  6. Los que platican con la tentación tienen un nombre: ¡Víctimas!
  7. Vale más que digan: «Aquí corrió», y no que digan: «Aquí quedó».