Comienza

Regístrese

Regístrate hoy Hágase miembro y acceda nuestro recurso

Ingresar

¿Eres miembro? Ingrese para acceder su cuenta

GP Familia 16: La Navidad en el mundo

Ed Thompson

Como miles de familias alrededor del mundo, la mía y yo participamos de las costumbres de la temporada navideña… muchas de las cuales se reducen a comer grandes cantidades de comida. Una de nuestras tradiciones favoritas, sin embargo, es la delicada tarea de seleccionar el árbol navideño. Como el hombre de la casa, tomo esto como algo muy personal. Considero varios puntos clave a la hora de escoger el dichoso árbol: 1). ¿Tiene suficientes ramas como para guindar los millones de adornos que mis hijos colgarán en él? 2). ¿Entrará por la puerta de la casa? 3). ¿Será barato? Y finalmente, 4). ¿Será exactamente el árbol que mi esposa me dijo que comprara?

Navidad en otras latitudes

Es interesante conocer las tradiciones navideñas que tienen otros pueblos alrededor del orbe. En China, por ejemplo, al arbolito lo llaman «árbol de luz», y lo decoran con cadenetas, flores y faroles de papel. Los niños le cuelgan calcetines con la esperanza de que Dun Che Lao Ren (San Nicolás) los llene con obsequios.

En Bangladesh, los campesinos cristianos cortan los árboles de plátanos y los replantan de dos en dos, uno a cada lado del camino, a lo largo de la entrada de sus casas y de las iglesias. Cortan un bambú, le abren pequeños hoyos —los que llenan de aceite—, y lo usan para atar los extremos de las hojas de plátano formando un arco. Cuando encienden el aceite, en la noche de Navidad, el sendero a la iglesia brilla, como resplandece el camino cuando encontramos al Salvador.

En Nochebuena, en Irlanda, el padre coloca una vela —que brilla en honor del niño Jesús— en su ventana. La deja arder toda la noche para alumbrarle el camino a cualquiera que busque abrigo, como María y José.

En contraste con las celebraciones tradicionales del nacimiento del Niño Jesús, en Hong Kong se celebra un festival conocido como Ta Chiu. Los taoístas dan ofrendas a sus santos con una lista de todas las personas que viven en el área. Esos nombres los atan a un caballo de papel y los queman con la esperanza de que asciendan al cielo.

Costumbres que impactan

Las tradiciones abundan en todo el mundo. Mi diccionario define la palabra «tradición» como: «Trasmisión de información, creencias, ritos, costumbres, leyendas, etc., de generación a generación; especialmente en forma verbal o por la práctica».

Las tradiciones tienen un impacto poderoso en cada uno de nosotros, negativa o positivamente. Cuando surgió la persecución de la iglesia, Pablo dijo que era «celoso de las tradiciones de mis padres» (Gá 1:14). Por tanto, como celoso por Cristo, el propio apóstol le ruega a la iglesia de Tesalónica que estuvieran «firmes y retened la doctrina que habéis aprendido» (2 Tes 2:15).

A fin de establecer una distinción clara entre las tradiciones de los hombres y los divinos mandamientos de la Escritura, Jesús censuró a los fariseos diciendo: «¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» (Mat 15:3).

Algunas tradiciones pueden ser un tremendo obstáculo para el evangelio. Otras, sin embargo, si se basan en la Palabra de Dios, pueden actuar como un poderoso vínculo para ayudarnos a permanecer firmes en tiempos difíciles.

¿Qué decir acerca de las tradiciones cristianas?

¿Es la celebración de la Navidad un rito pagano o un tiempo de poderosa unión en la vida de nuestra familia?

Pienso que el Dr. R.C. Sproul, uno de los más respetados teólogos de hoy, responde estas preguntas muy bien. El Dr. Sproul es pastor, profesor universitario, fundador de Ligonier Ministries, y autor de docenas de libros, incluido La santidad de Dios, obra muy conocida. La Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (Universidad FLET), usa varios trabajos suyos. Él afirma: «Creo que nada puede complacer más a Cristo que la iglesia celebre su nacimiento cada año». Recuerde que el principio de la celebración y la festividad anual está profundamente arraigada en la antigua tradición judía.

»En el Antiguo Testamento, por ejemplo, Dios le enfatizó a su pueblo muchas veces que recordaran ciertos eventos con celebraciones anuales. Aunque el Nuevo Testamento no requiere que celebremos la Navidad, no veo nada incorrecto en que la iglesia entre en ese tiempo gozoso que celebra la Encarnación de Dios, lo cual es el punto que dividió la historia de la humanidad.

»¿Es la celebración de la Navidad un rito pagano? Esta pregunta llega junto con la época navideña. En primer lugar, no hay instrucción bíblica que ordene celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Tampoco hay nada que indique que naciera en esa fecha.

»Al contrario, hay muchas narraciones neotestamentarias que indican que no ocurrió en esa época del año. Lo que sucedía era que el 25 de diciembre se celebraba en el Imperio Romano una fiesta religiosa pagana.

»Los cristianos no participaban en esas celebraciones, de modo que determinaron que festejarían lo que más les importaba en la vida: la Encarnación de Dios mediante el nacimiento de Cristo. Por lo tanto, hasta hoy, se convirtió en un tiempo de gozosa festividad, y adoración a nuestro «Dios y Rey».

Conclusión

La celebración de la Navidad, en cierta manera, constituyó mi encuentro con Cristo. En medio de toda la algarabía navideña: comida, música, regalos, familia; papá y mamá se sentaban con nosotros y nos leían la maravillosa historia bíblica de la Navidad. Recuerdo esa niñez cuando —sentado con mis hermanos alrededor del arbolito— oíamos a papá contarnos lo asombroso de la venida de Dios en carne para vivir entre nosotros. «Y pensar», decía papá, «que Dios mismo se convirtió en un bebecito». Me maravillo de ello hasta el día de hoy.