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¿Existe la Reencarnación?

por Al Valdés

Comúnmente nos topamos con personas que creen en la reencarnación—la creencia que afirma que después de la muerte regresaremos múltiples veces a la vida en otro cuerpo físico. Escuchamos a personas que dicen algo como, “En mi próxima vida seré bailarina o actriz”. A primera vista esta creencia parece una opción atractiva ya que la persona promedio piensa que recibirá una segunda oportunidad para vivir y superar las flaquezas y los problemas de su vida actual, no repetir las mismas equivocaciones, y tomar un camino diferente que aquel que tomaron. Para muchos esta creencia les ofrece una esperanza de poder vivir de nuevo con la experiencia adquirida en esta vida. Pero, ¿es esto en realidad lo que la reencarnación enseña? Y, ¿habrá una opción más coherente y atractiva?

Concepto real vs. el concepto popular

La forma popularizada y popular de la reencarnación no refleja las enseñanzas reales de la misma. Aunque hay algunas diferencias en doctrina, la creencia de la reencarnación esencialmente afirma que después de la muerte la esencia inmaterial o alma de la persona re-encarna— esto es, regresa en otro cuerpo, sea humano o animal. Debemos reflexionar en esta segunda categoría. Pocos afirman, “En mi próxima vida ¡seré un burro!” (Sin dudas, alguien respondería, “¡No tienes que esperar para la próxima!”) Esta sencilla observación nos debe poner a pensar. Mientras que muchos en el mundo contemporáneo ven la reencarnación como algo positivo, en su concepto original se considera negativo. ¿Por qué? Porque en la enseñanza genuina de la reencarnación la persona intenta escapar el ciclo de renacimientos (o samsara), no regresar al mismo. Ellos buscan moksha, o liberación del mismo y alcanzar unión con, o ser absorbidos por, el Todo. Así que mientras que muchos piensan que “la próxima vez” se casarán con alguien diferente, o estudiarán una diferente carrera, o se divertirán más, en la doctrina real de la reencarnación usted no sólo ni recuerda su vida anterior (aunque algunos reclaman tener acceso a la misma vía hipnosis), sino que usted puede terminar en un pasto comiendo hierba —hasta la próxima vida. ¿Por qué es así?

La deuda kármica y el samsara

La reencarnación le pertenece a una cosmovisión panteísta que enseña que Dios es el universo —o que todo es Dios. (Los Teístas afirman que Dios creó el universo sin ser parte del mismo.) Según la enseñanza de la reencarnación nacemos endeudados (por cosas negativas que hicimos en otras vidas) y atrapados en el samsara, un círculo de renacimientos (en anticipación de innumerables futuras vidas). Por sus acciones la persona crea karma —la energía y la ley según la cual dicha persona recibirá precisamente lo que merece. Cuando la persona termina de pagar su deuda kármica, entonces experimenta liberación del círculo de nacimientos y renacimientos. Pero, ¿cómo se sabe cuánto hay que pagar, y cómo se paga? En la enseñanza de la reencarnación y el karma el refrán popular “Haz bien y no mires a quien” — no aplica en lo absoluto. ¿Por qué? Porque en esta creencia la persona que sufre ahora experimenta el sufrimiento presente por algo que hizo antes —en alguna vida pasada. Dicha persona supuestamente está pagando ahora la deuda kármica acumulada anteriormente. De manera que si aliviamos su sufrimiento presente a la vez interrumpimos el pago conectado con su previa existencia. Pero, si no ayudamos a la persona, entonces nosotros mismos estamos siendo crueles y amontonamos la deuda kármica en nuestra propia cuenta. ¡Nadie gana! ¿Habrá un camino mejor?

Jesucristo promete vida eterna gratuita y resurrección garantizada

Al igual que todas las creencias falsas (e imposibles de cumplir) la reencarnación se basa en el mérito humano —la persona escapa la condenación eterna a base de sus propias acciones y propio mérito. Por cierto, en la reencarnación la persona supuestamente tiene múltiples oportunidades para alcanzar la meta. Pero, ¿quién vive ni siquiera un día perfecto —en acciones, pensamientos, y motivos? Sólo Jesús lo hizo —por Su vida entera. Por lo tanto, la respuesta bíblica se encuentra en Jesucristo, quien murió en nuestro lugar y por todos nuestros pecados, y que nos promete el regalo de vida eterna por sólo creer en Él como Salvador.

Considere los textos a continuación. En el primero Jesús afirma que al que cree en Él se le garantiza tanto vida eterna (Juan 11:26) como resurrección física (Juan 11:25). En el que sigue, el apóstol Pablo confirma la resurrección del mismísimo Jesús y Su apariencia ante los apóstoles y diversos testigos, incluso a él. El último texto enseña que Jesús, el que nunca hizo nada mal, murió una sola vez por nosotros que sí pecamos.

Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros; 19 y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le contestó: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 Ella le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.   (Juan 11:17-27)

Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas y después a los doce; luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen; después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. (1 Corintios 15:3-8)

Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18a)

Así, Jesucristo pagó la deuda completa que nosotros debíamos a la justicia de Dios. Ya que Él la pagó por nosotros sólo nos toca creer Su promesa de vida eterna. Él prometió “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47). Y, la vida eterna significa no sólo vivir por la eternidad sino vivir para siempre con Él. Todos viviremos para siempre. La vida eterna, por otro lado, abarca esa posesión y relación interminable con Él que comienza el instante en que creemos en Jesús —y permanece sin interrupción ya que en fin se denomina vida eterna.

Conclusión

La oportunidad de vivir la vida de nuevo múltiples veces tomando mejores decisiones de las que hemos tomado representa una filosofía atractiva, pero falsa. Entonces ¿qué respuesta tiene la Biblia para la vida imperfecta? En contraste con tener uno que preocuparse ni por las supuestas deudas de alguna vida pasada (o de múltiples vidas), las Escrituras demuestran que recibimos vida eterna al creer en Jesús (Juan 3:16-18). Desde ese momento tenemos certeza de la misma ya que Dios lo promete y no puede mentir (Juan 5:24). También enseña la realidad de la resurrección — recibiremos nuestro mismo cuerpo una vez para siempre (pero ahora perfeccionado para la eternidad). Y, sí, no hay nada mal en “hacer el bien sin mirar a quien.” Sólo que hacer bien, mientras que sin duda afecta nuestra bendición presente y nuestras recompensas en el Reino futuro, no contribuye en lo absoluto a nuestra salvación eterna. Esa salvación sólo Cristo la pudo comprar.

Si desea más información acerca de la reencarnación y otros temas de la fe cristiana frente a otras creencias le invitamos a tomar el curso Apologética cristiana.