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En la Biblia, ¿Cómo se diferencia Espíritu de Dios y espíritu del Hombre?

PREGUNTA
En los originales Hebreos y Griegos en la Biblia, ¿cómo se diferencia la palabra Espíritu de Dios y espíritu del Hombre?

RESPUESTA
Uno de los servicios que ministerios LOGOI ofrece al mundo hispano es el de responder a preguntas bíblicas, teológicas y filosóficas. Recientemente alguien nos escribió con la pregunta, “En los originales Hebreos y Griegos en la Biblia ¿cómo se diferencia la palabra Espíritu de Dios y espíritu del Hombre”?

La respuesta a esta pregunta es ambos sencilla y también un poco complicada — pero sólo un poco. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento usan la misma palabra para hablar de ambos, el Espíritu de Dios y del espíritu de los hombres. El Antiguo Testamento usa la palabra ruach y el Nuevo utiliza el término pneuma. En ambos casos, el contexto decide cómo se está utilizando —ya sea con referencia a Dios o a los hombres.

El Antiguo y el Nuevo Testamento también usan esas mismas palabras para hablar del viento, el aliento y los espíritus. La persona que desee hacer un estudio exhaustivo y preciso necesitará una concordancia en Hebreo y en Griego. A continuación, proveemos algunos ejemplos limitados (de muchos disponibles) de cómo se utiliza la palabra en la Biblia. (La palabra en itálicas en los ejemplos que siguen representa ya sea el término ruach” en el Antiguo Testamento y pneuma” en el Nuevo.):

Antiguo Testamento

“Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba”. Jeremías 14:6 (RVR1960)

“No me ha concedido que tome aliento,
Sino que me ha llenado de amarguras”. Job 9:1 (RVR1960)

“Perecen por el aliento de Dios,
Y por el soplo de su ira son consumidos”. Job 4:9 (RVR1960)

“Acuérdate que mi vida es un soplo,
Y que mis ojos no volverán a ver el bien”. Job 7:7 (RVR 1960)

“Se acordó de que eran carne,
Soplo que va y no vuelve”. Salmos 78:39 (RVR1960)

“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas”. Génesis 8:1 (RVR1960)

“Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto”. Génesis 3:8 (LBLA)

“Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y el Señor hizo soplar un viento del oriente sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana, el viento del oriente trajo las langostas”. Éxodo 10:13 (LBLA)

“Extendió Moisés su mano sobre el mar; y el Señor, por medio de un fuerte viento solano que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas”. Éxodo 14:21 (LBLA)

“Sécase la hierba, marchítase la flor
cuando el aliento del Señor sopla sobre ella;
en verdad el pueblo es hierba”. Isaías 40:7 (LBLA)

“Entraron, pues, con Noé en el arca de dos en dos de toda carne en que había aliento de vida”. Génesis 7:15 (LBLA)

“Y sucedió que por la mañana su espíritu estaba turbado, y mandó llamar a todos los adivinos de Egipto, y a todos sus sabios. Y Faraón les contó sus sueños, pero no hubo quien se los pudiera interpretar a Faraón”. Génesis 41:8 (LBLA)

“En el año segundo del reinado de Nabucodonosor, éste tuvo sueños, y se turbó su espíritu y no podía dormir”. Daniel 2:1 (LBLA)

“Escondes tu rostro, se turban;
les quitas el aliento, expiran,
y vuelven al polvo”. Salmos 104:29 (LBLA)

“Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada’!” Ezequiel 13:3 (LBLA)

“Jamás sucederá lo que ustedes tienen en mente: ‘Queremos ser como las otras naciones, como los pueblos del mundo, que adoran al palo y a la piedra’.” Ezequiel 20:32 (NVI)

“¿Acaso no hizo el Señor un solo ser, que es cuerpo y espíritu? Y ¿por qué es uno solo? Porque busca descendencia dada por Dios. Así que cuídense ustedes en su propio espíritu, y no traicionen a la esposa de su juventud”. Malaquías 2:15 (NVI)

“El Espíritu del Señor vino sobre Otoniel, y así Otoniel se convirtió en caudillo de Israel y salió a la guerra. El Señor entregó a Cusán Risatayin, rey de Aram, en manos de Otoniel, quien prevaleció sobre él”. Jueces 3:10 (NVI)

“Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte, para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda clase de labor”. Éxodo 31:3-5 (LBLA)

“Cuando Balaam vio que agradaba al Señor bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto. Y levantó Balaam sus ojos y vio a Israel acampado por tribus; y vino sobre él el Espíritu de Dios”. Números 24:1-2 (LBLA)

“Mas ellos se rebelaron
y contristaron su santo Espíritu;
por lo cual Él se convirtió en su enemigo
y peleó contra ellos”. Isaías 63:10 (LBLA)

“Continuó él, y me dijo: Esta es la palabra del Señor a Zorobabel: ‘No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu’ —dice el Señor de los ejércitos”. Zacarías 4:6 (LBLA)

“Y hablarás a todos los hábiles artífices, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aarón para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote”. Éxodo 28:3 (LBLA)

“La sabiduría clama en la calle,
en las plazas alza su voz;

clama en las esquinas de las calles concurridas;
a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,
y los burladores se deleitarán en hacer burla,
y los necios aborrecerán el conocimiento?

Volveos a mi reprensión:
he aquí, derramaré mi espíritu sobre vosotros,
os haré conocer mis palabras”. Proverbios 1:20-23 (LBLA)

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”. Génesis 1:1 (LBLA)

“Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva”. Isaías 38:16 (RVR1960)

Nuevo Testamento

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu“. Juan 3:8 (LBLA)

“Y de los ángeles dice:
El que hace a sus ángeles, espíritus,
y a sus ministros, llama de fuego”. Hebreos 1:7 (LBLA)

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2 Timoteo 1:7 (RVR1960)

“Y se burlaban de Él, sabiendo que ella había muerto. Pero Él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y Él mandó que le dieran de comer”. Lucas 8:53-55 (RVR1960)

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.  Santiago 2:26 (LBLA)

“Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 Corintios 7:1 (LBLA)

“Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. 1 Corintios 5:3-5 (RVR1960)

“Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad”. Juan 4:24 (LBLA)

“Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto”. Hechos 23:8 (LBLA)

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el [espíritu] del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. 1 Juan 4:1-3 (RVR1960)

“Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él”. Romanos 8:9 (LBLA)

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Romanos 8:11 (RVR1960)

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios”. Romanos 8:14 (LBLA)

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Romanos 8:26-27 (LBLA)

“Cuando éste se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. Y todos estaban admirados de la grandeza de Dios”. Lucas 9:42-43 (LBLA)

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”. 2 Tesalonicenses 2:1-2 (RVR1960)

“Id, pues, y haced discípulos de[h] todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:19-20 (LBLA)