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El yugo desigual

PREGUNTA:

¿Me pueden explicar todo sobre el yugo desigual? ¿Cómo saber si una relación es de Dios?

RESPUESTA:

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? y ¿qué comunión la luz con las tinieblas? La palabra griega para “yugo desigual” es “heterozugeo“, palabra muy pocas veces usada en la Biblia. Significa que cosas que no son iguales no deben ponerse bajo el mismo yugo.

En las leyes de Moisés tiene que ver con la prohibición de judíos para casarse con gentiles o con el trato de animales. Moisés instruye al pueblo que no se debe emparejar diferentes tipos de animales (véase Lev. 19:19), por ejemplo, un gato con un perro, un burro con un buey, un hombre con otro hombre. Por la manera en que se usa la palabra en relación con la unión de animales impares estudiantes bíblicos asumen que Pablo obviamente habla del matrimonio. En otras palabras, uno que es un creyente en Jesucristo no debe casarse con uno que no lo sea, puesto que hay suficientes diferencias en su pensar y actuar que resultará en un matrimonio incompatible. En Deuteronomio 22:10 el “yugo desigual” parece enfatizar otra área: Deut. 22:10 “No ararás con buey y con asno enyugados”. La razón es obvia, puesto que, si se enyuga un asno con un buey, o un chivo con un burro, la fuerza de los animales sería muy dispareja. La fuerza de un animal sería tanto más fuerte que la del otro y el campesino no podría arar surcos derechos y los resultados serían desastrosos.

Es así que, si un creyente se une con un no creyente para hacer un negocio, pronto encontrarán que sus metas y maneras de trabajar siempre estarán en disputa; en lugar de armonía habrá pleitos, ya que uno de los dos siempre estará arrastrando al otro —y quejándose por hacerlo. Nótese que la idea es de dos cosas sobre las cuales se coloca un yugo. El Apóstol no habla de que un cristiano no debe tener amigos no creyentes, si tal fuese el caso, ¿Cómo ganaríamos al mundo para Cristo? No dice que cristianos solo deben comprar o hacer negocios con cristianos. ¡Jamás! El apóstol habla de dos personas que se van a enyugar (amarrarse para llevar una carga especial juntos). Es decir, hablar de dos que se casan o dos que se comprometen bajo un contrato para hacer cierta cosa. Si de una vez no son compatibles, si no son de la misma fe, si no son del mismo parecer, no deben enyugarse.

Usted pregunta: ¿Cómo saber si una relación es de Dios? Obviamente, no es de Dios si el “yugo” se va a hacer entre uno que es de la fe de Jesucristo y el otro no tiene fe alguna, o es de la fe musulmana o de otra religión. El matrimonio en sí es suficientemente difícil sin comenzar con serios obstáculos como lo sería la diferencia de fe y de criterios. Creo que en este punto no hay grises; es cosa de blanco y negro. Si se quiere agradar a Dios se debe obedecer este principio

Les Thompson, Ministerios LOGOI