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El Salvador y un hombre poseído (Marcos 5:1-20)

por Les Thompson

Marcos 5.1-20

INTRODUCCIÓN

El tema de los demonios es uno que está en los labios de muchos.

  1. ¿En verdad existen los demonios?
    Tenemos que contestar afirmativamente. Negarlos, implicaría rechazar las múltiples referencias a los encuentros de Jesucristo con los demonios en los Evangelios.
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  2. ¿Qué hacen estos ángeles malignos?
    La mayoría de los intérpretes bíblicos opinan que son “ángeles caídos”, asociados a Satanás.
    Dice Stanton Richardson, que por 38 años enseñó teología: “Es claro que ellos observan al pueblo de Dios en su adoración (1 Co 11:10), y en el servicio (1 Co 4:9); que molestan a los creyentes (Sal 78:49), y buscan separarlos de Cristo (Ro 8:38); además, se oponen a la obra de los ángeles buenos (Dn 10:13, 20; Ap 12:7); y en general cooperan con Satanás cumpliendo sus propósitos (Mt 25:41)”.
  1. ¿Pueden entrar los demonios en los seres humanos?
    En Mt 4:24; Mr 5:1-20; Lc 8:2; Hch 8.7; 16:16 vemos que es posible que se posesionen de los seres humanos.
  1. ¿Cómo se reconoce a alguien poseído por demonios?
    De Mr 5:1-20 podríamos decir que un endemoniado se caracteriza por: (a) su aislamiento de la gente, (b) sus acciones desenfrenadas; su mal vivir y su conducta errática, (c) su agitación continua, desasosiego, desvelo, (e) sus gritos inhumanos, (f) su tendencia a afligirse y hacerse daño, y, finalmente, (g) por sus amenazas a la gente.
  1. ¿Qué hacer frente a un endemoniado?
    El pasaje anterior nos ayudará a responder a estas y otras preguntas que se desprenden naturalmente de este tema.

 I. El Salvador en la tierra de los gadarenos, vv. 1-5

  1. La región gadarena
    1. ¿Hay regiones más susceptibles que otras a los demonios?
      Que sepamos, este era el único caso en la región. Se especula que en zonas donde hay mucho espiritismo hay más endemoniados.
    2. ¿Qué de los “demonios territoriales”?
      No hay evidencia bíblica sólida para tal doctrina. Extraer de Daniel 10:13, 20 y 21 toda una doctrina, al punto de crear mapas e ir región por región echando demonios para así facilitar la evangelización del mundo, es simplemente lo que algunos llaman “ciencia ficción cristiana”.
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  2. El hombre poseído
    1. El lugar donde vivía.
    2. Las cadenas que le ataban.
    3. Sus gritos nocturnos.
    4. Sus heridas.
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  3. ¿Qué de los poseídos por demonios?
    1. ¿Quién puede ser poseído?
      La posibilidad de que una persona pueda ser poseída por un demonio inquieta a los creyentes. Aunque no hay un texto que diga específicamente que no es posible, es cierto que en todas las cartas a las iglesias no se menciona ni un solo caso de un creyente poseído por demonios. Al contrario, se nos dice: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Jn 5:4).
    2. ¿Cómo tratar lo que se enseña hoy sobre este tema?
      Hoy día se están lanzando muchas enseñanzas cristianas de modo sensacional; vienen envueltas en paquetes muy atractivos, pero con poco fundamento bíblico. El creyente debe evaluar, como nunca, lo que viene con verdadera base bíblica y tener cuidado de no ser engañado por lo sensacional.

II. El Salvador y el poseído, vv. 6-13

  1. El acercamiento del Salvador
    1. ¿Con qué propósito cruzó Jesús el mar?
      —Deseaba liberar al hombre de un espíritu inmundo.
    2. El poseído no tenía habilidad propia para librarse.
      —Nada —ni cadenas ni grillos—, ni nadie podía dominarlo.
    3. ¿Por qué las declaraciones del endemoniado?
      — “¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios viviente?” “Te conjuro por Dios que no me atormentes”. Hay dos razones:

      1. La misma declaración de los demonios usando la lengua del poseído deja ver su reconocimiento del Todopoderoso en medio de ellos. Nada pueden hacer sin el permiso de Dios. Tiemblan ante la autoridad de Cristo.
      2. Jesús (v. 8) afirmó: “Sal de este hombre, espíritu inmundo”.
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  2. ¿Por qué la pregunta del Salvador?
    1. ¿Cómo te llamas?
      —Jesús se dirige al endemoniado —no al demonio.
      —Motiva al hombre a reconocer  su condición: está poseído. Como humanos, al ser creados a la imagen de Dios, nuestra naturaleza ha de corresponder a la de Él, no a la del maligno. “Dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras”, como hacía el endemoniado; eso no corresponde a nuestra naturaleza. Ser poseído por un demonio es monstruoso, anormal, inhumano.
    2. ¿Quién contesta, el hombre o el demonio?
      “Me llamo Legión”, dice el hombre. Nótese que responde en singular (“me”), pero indica que son varios (plural). ¿Será que cuando Cristo le habla al hombre, y él responde: “Legión me llamo, porque somos muchos”, admite que hay un poder dominante que le es imposible controlar? El poseído pierde el control de sus propias fuerzas y acciones. Solo puede recobrar su naturaleza y personalidad al ser liberado. El interés de Jesús es liberar al hombre, no a los demonios.
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  3.  La liberación del poseído
    1. “Sal de este hombre, espíritu inmundo”.
      Sin encantamientos; sin rituales. Jesús habla y libera.
    2. ¿Qué derecho tiene Jesús de hacer tal demanda?
      Es la voz del Creador ante aquello que han sido maltratadon y abusadon por esos espíritus inmundos.
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  4.  La petición de la “legión”
    Le rogaban mucho que no los enviase fuera de aquella región
    (Lc 8:31), “Y le rogaban que no los mandase al abismo”.

    1. “Fuera de aquella región” parece, por lo que dice Lucas, ser “el abismo” —lugar fuera de todo contacto con los hombres; posiblemente, el lugar de eterno tormento.
    2. Al parecer, los demonios buscaban alguna criatura para entrar en ella; pero tendrían que ir al abismo. Es por eso que piden permiso para entrar en los cerdos. Aquí aparece de nuevo su limitación: tienen que someterse al permiso de Dios (no pueden ir ni entrar a donde quieren).
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  5.  El significado de los cerdos
    1. ¿Qué relación hay entre los demonios y los cerdos?
      Proverbialmente, los cerdos son conocidos por su suciedad — nimales asquerosos. Sin embargo, ¡peores son los demonios!
    2. ¿Por qué “el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y se ahogaron en el mar”?
      Pareciera indicar que los demonios enloquecen a lo que poseen. Estos seres malignos
    3. El conocimiento limitado de los demonios
      Podemos concluir lo que el texto refleja sobre la inteligencia de los demonios: no tenían idea de cómo terminaría su petición. De nuevo nos contentamos al saber que solo Dios sabe todas las cosas infinitamente.

III. El Salvador y la comunidad gadarena, vv. 14-17

  1. Curiosidad —v. 14
    1. Lo extraordinario siempre atrae
      1. Cuando algo extraordinario sucede, la gente curiosa se acerca. Por ejemplo, hoy se anuncia un culto de evangelismo y pocos asisten. Pero si se anuncia un culto de “sanidades”, se llena.
      2. A su vez, lo relevante no es llenar un lugar, lo que importa es que se presente la verdad del evangelio: el hombre es pecador, está perdido en su pecado eternamente; necesita el cambio que solo Cristo puede efectuar.
    2. La curiosidad no significa deseo de cambiar
      1. La muchedumbre que se acercó aquel día a ver a los 2.000 cerdos ahogados en el mar no se interesaba ni en Cristo, ni en el cambio efectuado en la pobre víctima de los demonios.
      2. Lo que nos debe interesar a nosotros son:
        1. las víctimas del pecado.
        2. el Salvador que limpia y transforma a los pecadores.
  2. Temor —v. 15
    1. Si Dios obra, Él nos va a cambiar —nosotros no queremos cambiar.
      El que vive para criar cerdos, se interesa sólo por lo material.
    2. Si Dios obra, vamos a salir perdiendo —mejor que se vaya.
      El pecador se enamora de su estilo de vida y por nada quiere cambiar
  3. La triste petición
    “Comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos”.

    1. Qué triste cuadro. Cristo muchas veces llega a los poblados por medio de sus mensajeros, pero las personas prefieren “los cerdos” —su forma acostumbrada de vivir (aunque sea asquerosa).
    2. No les interesa cambiar ni ser sanados.

IV. El Salvador y el hombre liberado, vv 18-20

  1. La petición del hombre librado: “Que le dejase estar con Él”.
    Cuando estamos con Cristo, queremos quedarnos con Él, edificar un pabellón, y seguir disfrutando continuamente de su presencia, como Pedro, Juan, y Santiago en el Monte de la Transfiguración.
  2. La respuesta de Jesús: “Vete a tu casa, y a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti”.
    El cielo es un lugar para descansar. La tierra es para dar a conocer la gloriosa verdad de cómo Cristo nos cambia.
  3. La obediencia del hombre
    “Se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él”.

CONCLUSIÓN

Es maravilloso saber que Jesús hizo ese viaje por un hombre encadenado.

¿Cuáles son las cadenas que nos tienen atados?

¿Qué respuesta daremos a Jesús ahora que Él se acerca a nosotros?