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Cuando un pastor tiene problemas económicos

Pregunta:

Estoy retirado de las misiones ya que mi iglesia dice que no me puede sostener a mí junto con mi familia. Estoy trabajando en una empresa de seguros fuera de la ciudad. Tengo que viajar todos los días, y estudio de noche. Hay un pastor que quiere que yo trabaje para su iglesia en otro país, pero él también espera que mi iglesia me respalde con dinero. Realmente es una situación difícil para mi. ¿Qué me aconseja usted?

Respuesta:

Estimado hermano, tengo varias sugerencias en cuanto a lo que preguntas.

De una cosa estoy seguro: si Dios llama a un hombre a servirle a tiempo completo, Dios provee los recursos. Si uno se lanza y no vienen los recursos, lo más seguro es que Dios no le ha llamado. La persona meramente está siguiendo un impulso interno, o las sugerencias de otras personas. Por ejemplo, mira como Dios llama a Pablo, y Pablo siempre tiene todo lo que necesita para hacer la obra para la cual Dios lo ha llamado. Parecido lo vemos desde Abraham hasta los hombres que Dios llama en el presente.

La segunda cosa, si una iglesia te llama a servirla, el salario tuyo debe ser parte del llamado. Dios dice que “el obrero es digno de su salario”, véase Lucas 10:7 y 1 Timoteo 5:18. Los que son servidos tienen la responsabilidad de proveer materialmente para el siervo de Dios. Es injusto que alguien te llame a servir en la iglesia y te pida que vivas por “fe”, pero con el estómago vacío.

En tercer lugar: quita de tu mente esa idea muy católica que hay una diferencia espiritual entre el clero y el laicado. Todo digno oficio es dado por Dios, por lo tanto ser un zapatero es tan sagrado como ser un pastor; ser una enfermera es tan espiritual ante los ojos de Dios como ser una misionera. Lo que Dios pide tanto del zapatero como del pastor, de la enfermera como de la misionera es que en el lugar y en el oficio que Dios le ha dado, allí se luzca de forma sobresaliente para la gloria de Dios. Es decir, trabajamos donde Dios nos ha puesto para la gloria de él, y así mostramos al mundo lo que significa servir a Dios. Yo, para Dios, seré el mejor zapatero, la mejor enfermera, el mejor pastor, el mejor misionero porque ese oficio que ocupo me lo dio Dios.

Estudia con cuidado este mensaje que con tanta claridad el Apóstol Pablo nos da en Colosenses 3:12-4:5. Se fiel donde Dios te ha puesto ahora. Para Su divina gloria, que no haya mejor vendedor de seguros en la compañía para la cual trabajas que tú. Si Dios quiere que seas un pastor, él te lo hará saber claramente y tú no tendrás que preocuparte por tu salario—Dios lo proveerá. Si no hay salario, es que Dios no te ha llamado para ese cargo u oficio. Quédate, entonces, donde estás. Y en ese empleo sirve y vive para Cristo, dando gracias y gloria a Dios porque en ese empleo está proveyendo tus necesidades.

Les Thompson