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¿Cuál es la enseñanza de la parábola del mayordomo infiel?

PREGUNTA:

¿Cuál es la enseñanza de la parábola del mayordomo infiel?

RESPUESTA:

La parábola del Mayordomo Infiel (Lc 16:1-15) es una que ha llamado mucha atención, porque, a primera vista, parece que Jesús —al celebrar la astucia del mayordomo infiel— está aprobando el fraude cometido por él.

Este mayordomo escandalosamente se aprovecha de su amo. Hace que los endeudados rompan sus contratos y escriban nuevos, reduciendo grandemente su deuda. A la vez, destruyendo los documentos que pudieran haber comprobado su verdadera deuda. Son actos de duplicidad, tanto por parte del mayordomo como por parte de los endeudados, ambos aprovechándose del dueño y del puesto privilegiado ocupado por el mayordomo.

Nótese que Jesús no aprueba lo que hicieron. El llama a este mayordomo “malo” (versículo ocho). Lo que quiere hacer Jesucristo con este relato es resaltar es la astucia del hombre. El hombre ve su futuro; se da cuenta de su peligro; salta apuradamente para asegurarse un futuro bueno.

Jesús enfatiza dos cosas:

  1. “Los hijos de este siglo son más sagaces que los hijos de luz.” Los inconversos sabiamente se dan cuenta de su futuro y hacen planes para asegurarlo; pero nosotros “los hijos de luz” (los creyentes) vivimos sin ninguna preocupación, como si el cielo no fuera nuestro destino. En otras palabras, vivimos para este mundo y no nos preocupamos en prepararnos para el mundo venidero. Por tal estilo de vida, estamos maltratando a nuestro Gran Dueño, que nos ha puesto como mayordomos sobre los bienes espirituales en la tierra.
  2. “Ganad amigos por medio de las riquezas injustas (quiere decir “dinero”) Para cuando estas falten os reciban en las moradas eternas”. Es decir, el mayordomo usó el dinero de su señor, ganándose muchos amigos para asegurar su futuro. Aprendamos de él en cuanto a nuestro futuro: de igual forma, nosotros los creyentes debemos ser sabios y usar el “dinero” (los talentos, puestos, oportunidades) que nos da nuestro bondadoso Señor para ganar muchos amigos para el cielo (“las moradas eternas”).

Una observación adicional. Esta parábola fue dada a los discípulos (aunque se nos dice que escuchaban los fariseos, (Vs. 14). Sabemos que Juan, Pedro, y Santiago eran muy trabajadores y siempre estaban ayudando y sirviendo a Jesús. Pero, ¿qué de los otros nueve? ¿Estaría Jesús tratando de hacerles ver que con todo el “dinero” que él les estaba dando, ellos no se movían, no hacían lo que les pertenecía y de esa forma estaban disipando sus bienes (Vs. 1)? De igual forma, hoy día en la mayoría de las iglesias unos pocos hacen todo el trabajo y los demás se sientan cómodos sin usar el “dinero” espiritual que Dios les ha dado. Son, por lo tanto, mayordomos infieles, aprovechándose de su bondadoso Señor.

Esto, para mi, es el mensaje de esta parábola.

Les Thompson