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Sobre el diezmo

PREGUNTA:

En mi país se ha desatado un reciente ataque contra la fé en especial acerca de los diezmos. Se ha levantado una hola de líderes que dicen que tal enseñanza no es neotestamentaria. Además de que no es para los gentiles (no judíos) sino solo para los observantes de la ley mosaica. ¿Qué podrían decirme al respecto? ¿Tienen algún material con el que me podrían ayudar a dar más luz al tema? Tengo muchos colegas que están sufriendo este ataque frontal, y otras muchas cosas acerca de la necesidad o no de tener pastores, o de la institucionalidad de la Iglesia, etc.

RESPUESTA:

La respuesta a tu pregunta sobre diezmar llevaría un libro, ya que los que se oponen al diezmar y las órdenes del Antiguo Testamento no saben cómo leer ni interpretar la Biblia. Te doy dos ayudas:

Respuesta 1. ¿COMO HEMOS DE ENTENDER LA BIBLIA?

Los peligros de solo hacer una mera moralización de los sagrados textos

Sin duda, la tarea más importante de un predicador no solo es entender las Escrituras, sino enseñarlas correctamente. Jesús acusó a los escribas y fariseos, diciendo: Estáis equivocados por no comprender las Escrituras (Mt 22.29). Por no entender el sentido correcto instruían mal al pueblo, llevándoles al engaño.  San Pablo, hablando del pueblo incrédulo, dijo: Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones (2 Co 3:15). Es así que el temor más grande que un predicador debe tener es el de tomar la Sagrada Palabra de Dios e interpretarla equivocadamente.

¿Cuáles son algunos principios de interpretación que debemos guardar para asegurarnos que no nos extraviamos de la que realmente dice la Biblia?

    1. La Biblia desde Génesis a Apocalipsis tiene un tema unificador: Jesucristo.  Ese es el tema que se encuentra en cada página, capítulo y libro.
      1. Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí (Juan 5.39).
      2. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras (Lucas 24:27).
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        Mi deber como predicador es estudiar el pasaje sobre el cual propongo predicar buscando cómo esa porción ¡da testimonio! de Jesucristo.
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    2. La Biblia de principio a fin cuenta la historia de la redención, y la historia de la redención es realmente historia. Tiene su comienzo y finalidad. San Pablo le recordó a Festo: …esto no se ha hecho en secreto (Hch. 26:26), Dios claramente lo ha revelado. Cada suceso aclara, explica, da luz sobre el grandioso plan de redención que gloriosamente se va revelando poco a poco a través de sus páginas hasta llegar al glorioso clímax del triunfo final de Jesucristo sobre todo enemigo y poder. Como un grandioso cuadro en mosaico, cada cuadrito (texto y pasaje) va colocando otro aspecto importante del cuadro total. Por tanto, la Biblia no es un libro escrito para tratar los problemas míos particulares, ni los de mi generación, sino que más bien detalla los eventos específicos de cómo Dios ha obrado en la historia —pasada, presente y futura— para incorporarme a mí y a ti, y a todo el pueblo redimido en esa comunidad especial que vivir con Él para siempre.
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    3. La Biblia de principio a fin compone una unidad. Debemos a toda costa evitar tratarla como si fuera una compilación de relatos, leyes, principios, pensamientos, y enseñanzas religiosas aisladas que se unieron para formar el Antiguo y Nuevo Testamentos. Es un grandioso libro totalmente interlazado, en el que la Ley y el evangelio de principio a fin presentan el plan redentivo de la gracia de Dios para alcanzar a esta humanidad perdida. Como nos informa Pedro: Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían (1 P. 1:10-11). Cuando habla de Noé, Abraham, Jacob, José, Moisés, David, etc., no los separa los unos de los otros, sino que muestra el papel que cada uno jugó en la venida del Mesías y su obra de redención, resurrección y glorificación.

Es en este sentido de maravilla y entendimiento que comprendemos lo que ocurrió en el Camino a Emaús: Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras (Lucas 24.25-27). Con razón ellos reaccionaron, diciendo: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24.32). Cuando, como ellos, nosotros igualmente llegamos a entender que el mensaje de toda la Biblia es Jesucristo y su glorioso plan de redención, es entonces que nuestros corazones comienzan también a arder. ¡Qué Salvador! ¡Qué increíble plan de salvación! Es entonces que entramos en la experiencia que finalmente se describe de los discípulos: Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras (Lucas 24:45).

Cuando la Biblia se convierte en un libro meramente para ayudarnos a vivir una vida sana, dándonos buenos ejemplos morales y excelentes principios psicológicos, hemos obviado su verdadero mensaje. Entramos en el error de ¡moralizar el texto!, el error de los fariseos y escribas que no entendían las escrituras. Ellos veían al Antiguo Testamento como un libro para encontrar respuestas para los problemas y necesidades de todos los días. ¿Ves a la Biblia como ellos la vieron?

La historia de David y Jonatan es para enseñarnos la necesidad de tener buenas amistades. La victoria de David sobre Goliat es para enseñarnos cómo conquistar los temibles gigantes que se nos enfrentan. La oración de Ana pidiendo un hijo es para enseñarnos cómo orar con persistencia. La vida de Josué es para enseñarnos cómo ser líderes efectivos. La lucha de Jacob en Peniel es para enseñarnos la difícil lucha espiritual que todos libramos, y por el estilo. Así, incluso con las historias que rodean a la vida de Jesús.

Se escoge un pasaje y se estudia con el propósito de buscar una moraleja. Se reduce el mensaje de la Biblia a una serie de lecciones sobre cómo vivir. La Biblia llega a ser principalmente un libro de axiomas lindos, un texto con consejos psicológicos, un manual con magníficos principios morales. Por supuesto, no es que no haya lecciones para la vida en los relatos de la Biblia, pero estos siempre deben ser secundarios. Cuando para cada sermón se busca una moraleja, de cada biografía un principio, en cada capítulo una lección para la vida, ya el sagrado libro ha perdido su propósito. Nos atrevemos a decir que si para buscar encantadores ejemplos morales restriegas la Biblia, podemos hacerte la tarea mucho más fácil y hasta ponerte más al día. Igual te serviría estudiar la vida de Napoleón, o Abraham Lincoln, o buscar lecciones idiosincrásicas del Don Quijote, o el ejemplo de un hábil deportista, o un noble político.

Pero esto no es lo que es la Biblia. Tal forma de interpretarla es mas bien una manera triste y hasta perversa de tergiversar su verdad, de encubrir su mensaje, de ocultar a su Salvador. El problema mayúsculo de todo ser humano es su pecado y su total incapacidad para agradar y complacer al Dios tres veces santo. No es cómo portarse para funcionar mejor en la sociedad. La Biblia de Génesis a Apocalipsis es la gloriosa historia del remedio provisto por Dios para levantar al hombre hundido en el fango de su terrible maldad para ponerlo libre y limpio en los brazos del un Dios amante. Nos enseña como Adán, Abel, Noé, Abraham, Moisés, David (y como tu y yo) ¡personas manchadas e indignas! pudieron por los méritos del glorioso Salvador Jesucristo lograr eterna paz con Dios.

No ver a toda la Biblia desde este hermoso prisma es estar equivocado por no comprender las Escrituras (Mt 22.29).

Respuesta 2. ¿Cómo interpretar las leyes? ¿Cómo las del diezmo? ¿Del Antiguo Testamento?

Siempre tenemos que recordar que tenemos UNA BIBLIA (NO SON DOS) y toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Cuando Pablo escribe a Timoteo la única Biblia que tenían era el Antiguo Testamento. De acuerdo al texto, nuestro deber es estudiar el Antiguo Testamento y entenderlo e interpretarlo correctamente. Recordemos que lo único que ha sido abrogado del Antiguo Testamento han sido las LEYES CEREMONIALES (que ilustraban y anticipaban la muerte de Jesucristo).

El diezmo no tiene nada que ver con esa muerte. Abrogadas también están las LEYES CIVILES (las que tenían que ver con el gobierno civil de Israel), y en su lugar tenemos las enseñanzas de Romanos 13, en cuanto al deber de un cristiano gentil hacia su gobierno. Las LEYES MORALES (como los Diez Mandamientos, que tienen que ver con la conducta humana) nunca fueron abrogadas, mas bien desmenuzadas, reforzadas, y ampliadas por Jesús en el sermón del monte, y por Pablo, Pedro y Juan en sus varias cartas. El diezmo es parte de la ley moral dada por Dios (ver Lev. 27:30; Ex. 12:17; Mal 3:8-10).

Es un deber pedido por Dios de cada hijo suyo con el fin de que recordemos que todo lo que tenemos viene de nuestro bondadoso Dios. Es al dar el 10 por ciento que yo lo recuerdo. Si no doy el 10 por ciento soy un ingrato que no merezco de ninguna de sus mercedes.  No hay texto en el Nuevo Testamento que nos da la libertad para abrogar ese deber por parte de cada creyente, más bien el Nuevo Testamento pareciera pedir más de nosotros: que demos liberalmente por encima de nuestros diezmos: Lu 6:38; Hechos 20:35, Ro 12;13; Gal 6:10; 1 Tim 6:18; 2 Cor 8:1-7; Heb.13:16. Todo lo que tenemos pertenece a Dios y nosotros somos meramente mayordomos de lo que Él nos da. Parte de nuestra mayordomía es rendirle a Dios lo que le pertenece en cuanto al diezmo.

Espero que este muy breve repaso te ayude en cuanto a lo que significa diezmar.

Les Thompson
Ministerios LOGOI