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Embarazo fuera del matrimonio

PREGUNTA: Soy pastor de una iglesia: ¿Cómo manejar la situación de un embarazo (fuera de matrimonio) entre primos hermanos?

RESPUESTA:

En primer lugar, ya es difícil manejar un embarazo fuera del matrimonio y más aún si son miembros de la iglesia. Si no lo son, a la luz de su pregunta estarán bajo su consejería pastoral.

  1. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio, entre solteros, constituyen un pecado de fornicación (inmoralidad sexual) y esto requiere para su restauración el reconocer la falta delante de Dios. El hecho que haya sido entre primos, no lo hace ser un pecado mayor o menor, sino más bien una actitud falta de toda prudencia ya que este tipo de embarazos no tienen un buen pronóstico por la cercanía genética de ambos, ya que son primos hermanos. Hay factores precipitantes que con gran probabilidad van a producir un feto que puede presentar malformaciones congénitas o defectos que aparecerán luego de nacer, al desarrollarse, y producirán mucho dolor emocional en la pareja. Basta una consulta con un obstetra y/o consejería genética para confirmar lo anterior.
  2. Su parte como consejero pastoral debe enfocarse en aconsejar en asumir la responsabilidad de lo sucedido puesto que es muy probable, a la luz de lo anterior, que escuchen el consejo de un aborto si el tiempo de embarazo lo permite. Esto sería un segundo pecado agravando lo sucedido. Por otra parte ¿Querrán casarse? El tener relaciones sexuales implica asumir la responsabilidad de las consecuencias. ¿Son ambos mayores de edad? Si no lo son, los padres deben asumir responsabilidad en la situación.
  3. Como usted puede ver su intervención pastoral es muy importante. No cabe duda que, si la pareja se coloca en las manos de Dios y asume obedientemente las instrucciones de la Biblia, Dios puede en su misericordia intervenir en la situación. Pídales que se acerquen a Dios en una actitud de arrepentimiento, que reciban el perdón de Dios por su falta (1 Juan 1:9). Si no son creyentes, que acepten al Señor Jesucristo en su corazón (Romanos 5:8, 2 Corintios 5:17). Si se aman verdaderamente que se dispongan a normalizar su relación, en caso contrario que el padre asuma la responsabilidad de reconocer el hijo y asumir todas las obligaciones pertinentes. Un matrimonio sin amor seria agregar un nuevo problema. He conocido situaciones similares en las que Dios intervino y el hijo nació completamente normal como resultado de hacer las cosas en la voluntad de Dios. Actúe con paciencia y no imponga sino presente soluciones a la luz de la Biblia. Deje muy en claro que la bendición de Dios está en la obediencia a Su Palabra y ésta tiene que ser a conciencia y voluntaria. (Juan 14:21)

Cordialmente, Dr. Rogelio Aracena L.