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¿Cómo enfrentar el tema de la clonación?

Pregunta:

¿Cómo enfrentar el tema de la clonación?

Respuesta:

La clonación es un tema que comenzó a inquietar la ciencia a partir de 1919, cuando Spernan y Zalkember dividieron la célula de un anfibio en dos partes iguales, dando así origen por primera vez, a una clonación artificial. A partir de allí y particularmente en l960 se intentó la clonación de un mamífero pero no se consiguió resultados positivos. En l979 en la Universidad de Columbia de Nueva York, se realizó el primer intento de clonación humana. Al parecer el embrión se desarrolló hasta el estado de morula. En ese mismo año los evolucionistas Ayala y Valentín manifestaron que la clonación del ser humano ponía en peligro la sociedad democrática en su supervivencia.

En 1994 los doctores Sims y Firts consiguieron el nacimiento de cuatro terneros a partir de la clonación de 460 embriones de vaca. Los experimentos continúan y en 1997 el Dr. Richard Speed, especialista norteamericano en reproducción asistida, manifestó su intención de iniciar los experimentos para hacer la clonación de personas. En 1998 la ONU ratificó la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos elaborada por la UNESCO en 1997, condenando la clonación de células para reproducir seres humanos. Firmaron 186 países.

Sin embargo ha habido autorizaciones para realizar experimentos a pesar de la Declaración, se dice con fines terapéuticos y obtención de terapias génicas. Para mayor claridad diremos que la palabra CLON significa “retoño”. Ser un clon de alguien equivale por lo tanto a tener el mismo patrimonio genético que él.

Desde el punto de vista bíblico, el hombre en Génesis 2 recibe un mandato de tipo cultural. Cuidar y trabajar la creación. Al aplicar el trabajo a la naturaleza, el hombre desarrolla tecnología y esta crea una cultura, Sin embargo el pecado del hombre hace que los resultados de ese mandato sean ambiguos. Malo y Bueno. Constructivo y Destructivo. Esta ambigüedad hace que el hombre sea la única especie que atenta contra su supervivencia. La ciencia y su avance no está en contra de Dios, el problema es el manejo de los resultados y la tendencia del hombre al poder y la destrucción.

Hay cosas positivas como el manejo de la hemofilia. Hasta hace poco se manejaba con fármacos obtenidos de la sangre de donantes humanos. Proceso costoso y laborioso, además de ser un vehículo principal del SIDA. La biotecnología fue la respuesta, pues los genes que codifican los factores de la coagulación se han clonado en células de mono, y estas producen los factores en abundancia a un costo menor y sin riesgo de infección. Muchos países manejan ya productos obtenidos mediante la clonación de ADN: la hormona del crecimiento, la insulina humana y los interferones (usados en tratamiento de Hepatitis C y SIDA).

El problema radica en el control y supervisión de los experimentos. La mayoría de ellos son financiados por entidades privadas y no Universidades. Hay poca posibilidad de supervisión. Se han establecido Comisiones de Bioética a nivel de Hospitales, Clínicas, Facultades de Medicina, Departamentos de Investigación, a nivel local, departamental y nacional para dar un manejo ético a la situación y supervisar los acuerdos, Sin embargo el campo científico está dividido en dos posiciones: una absoluta libertad para investigar y experimentar aún con seres humanos y otra que exige límites, acuerdos que hay que respetar y supervisión, pues la manipulación genética no es absolutamente controlable en sus resultados.

La posición cristiana no encuentra una base bíblica, pues no se habla en ella de clonación, genes, biotecnología, transferencia de embriones etc. Sin embargo podemos exigir el respeto a la individualidad y el valor del ser humano. La clonación podrá hacer un doble de mi mismo, pero desarrollará su propia y libre voluntad además de expresar una naturaleza pecaminosa, en este sentido no se alcanzará una superioridad moral. Por otra parte, no hay razas superiores con genes superiores, cada raza está adaptada a su entorno.

Sí debemos involucrarnos en el dialogo bioético, en las Comisiones de Bioética. Allí participan Teólogos, Filósofos, sociólogos, investigadores etc. Hacer declaraciones en diarios, TV y Radio. Salir del silencio y testificar de las verdades sociológicas de la Biblia. Esto ayudará a mantener un sano equilibrio.

Rogelio Aracena