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¿Cómo ayudo a una joven con anorexia nerviosa?

PREGUNTA:

¿Cómo ayudo a una joven con anorexia nerviosa?

RESPUESTA:

Debe recordar que Dios es más grande y poderoso que cualquier problema. Nada es imposible para Dios. Sin embargo hay algo de lo que tenemos que hablar en esta situación y especialmente dado que usted desea saber cómo ayudar a su sobrina.

La anorexia nerviosa es un cuadro de inanición (debilidad causada por el hambre) inducido por el propio paciente y que da lugar a una pérdida de peso intensa, debido al malestar que siente por percibir erróneamente que no está lo suficientemente delgada. Hay un rechazo por la apariencia física y se idolatra la delgadez. Un trastorno parecido es la bulimia, que consiste en ingerir comida y luego provocar el vómito. Ambos trastornos, según los especialistas, son comunes en mujeres jóvenes que se obsesionan por la delgadez.

El síntoma clínico de la anorexia es la amenorrea o ausencia anormal del flujo menstrual. Junto con esto, la intolerancia al frío, estreñimiento, y alteraciones cutáneas (en la piel) y en el pelo. En el caso de la Bulimia, lo característico es el ingerir grandes cantidades de alimentos, especialmente carbohidratos, para luego inducir el vómito.

Dado que son trastornos que pueden llevar a consecuencias muy delicadas y terminales, como el caso del anoréxico, lo primero es ponerla en manos de un médico internista o endocrinólogo para un diagnóstico definitivo. Este tipo de situaciones implica una asistencia sicológica, idealmente un profesional cristiano. Es necesario establecer si esta situación es una respuesta al problema vivido en el hogar o una situación personal independiente. Recuerde que tiene 16 años.

Por otra parte, este tipo de situaciones en una joven que no tiene una base sólida espiritual puede producir inapetencia, insomnio, ansiedad, pero en la medida que tiene apoyo de un familiar, y sobretodo creyente que confía en Dios (en este caso usted) aun con dolor lo puede superar. Aun así, dadas las características de esta situación, sugeriría cuanto antes la asistencia médica.

Ahora, espiritualmente debemos establecer una posición de fe y confianza en Dios, seguros de su respaldo y ayuda. El nunca nos pone una carga más pesada que la que podamos resistir. Sé que no es fácil dar gracias a Dios en todo, como dice su Palabra, pero la fe es creer que lo que Dios dice es más cierto que lo que nosotros creemos o pensamos. Dispóngase a asesorar espiritualmente a su sobrina, luego de la cita con el médico.

En mi experiencia personal de consejería he visto a muchas jóvenes salir adelante en situaciones como éstas. Su sobrina, Dios mediante también lo hará, pero que hay que actuar rápido.

Rogelio Aracena