Manual de Facilitador

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Guía para el Facilitador

Este material ha sido preparado tanto para uso personal como para ser usado en pequeños grupos guiados por un facilitador. Dicho facilitador sirve para guiar a un grupo de 5-10 estudiantes a fin de que completen el curso de ocho lecciones. La tarea de facilitador requiere esfuerzo, ya que, aunque este no es el instructor en sí —el libro de texto sirve de “maestro”—, debe conocer bien el material, dar animo al grupo, y dar ejemplo de la vida cristiana delante de los miembros. La recompensa del facilitador en parte vendrá del buen sentir que experimentará al ver que está contribuyendo al crecimiento de sus hermanos/as en la fe, del privilegio de entrenar a otros y del fruto que llegará por la evangelización. El facilitador también debe saber que el Señor lo recompensará ampliamente por su obra de amor.

 

Cómo comenzar el curso en grupo

Para registrar un grupo de estudio en FLET, siga los siguientes pasos:

  1. Cada estudiante en el grupo debe registrarse en LOGOI.org.
  2. El facilitador debe llenar un formulario con la lista de estudiantes y sus respectivos correos electrónicos.
  3. El facilitador deberá reunir el dinero entre los estudiantes y comprar el curso (elija el curso deseado aquí), indicando el número de estudiantes en el carrito de compras. El precio es  $120.00 por un máximo de 10 estudiantes, y puede completar su compra con tarjeta de crédito, PayPal o Western Union.
  4. FLET notificará a cada miembro del grupo que el curso está listo para comenzar en su cuenta individual (Todos los miembros deben estar registrados para poder comenzar).

Cada curso FLET incluye un libro de texto (o material de lectura), una guía de estudio, y un examen. El precio del curso incluye el privilegio de leer el libro en línea — esto es, no se puede bajar a la computadora, teléfono, o tableta pero si se puede leer en las mismas (Se puede conseguir el libro en forma impresa en las librerías cristianas y en formato electrónico en Amazon y Apple iTunes).

El alumno que trabaja en grupo se reunirá una vez por semana con otros estudiantes bajo la dirección del facilitador, hasta completar las ocho lecciones del curso.

Al completar los requisitos de la Guía de estudio, el estudiante tomará un examen en forma electrónica. Debe alcanzar una calificación de 70% o más para aprobar el curso. Al aprobar el examen el estudiante recibirá un reconocimiento en LOGOI.org y un certificado que podrá imprimir. De mayor importancia, poseerá las bases para seguir creciendo y aprendiendo en cada campo de estudio.

* Si ha reunido su grupo y desea formar su lista, presione aquí.
* Para ver la Guía del Facilitador, presione aquí.
* Si tiene alguna pregunta, por favor escriba a ayuda@logoi.org.

A continuación encontramos las tres facetas principales del programa de estudios bíblicos FLET: las lecciones, las reuniones y los proyectos:

Las lecciones

Las lecciones representan el aspecto del programa sobre el cual el alumno tiene plena responsabilidad. El estudiante es responsable por leer el material de lectura indicado y responder a las preguntas en la Guía de Estudio. Debe reconocer que necesitará la ayuda de Dios para sacar el mayor provecho de cada porción del texto. El facilitador debe informar a los estudiantes que la calidad de la reunión será o realzada o minimizada de acuerdo con la calidad del interés, esfuerzo, y comunión con Dios que el alumno tenga en su estudio personal.

Se ofrecen las siguientes guías a fin de asegurar la alta calidad en las lecciones:

  1. El alumno debe tratar (si fuera posible) de dedicar un tiempo para el estudio a la misma hora todos los días. Debe asegurar que todos los materiales que necesite estén a la mano (Biblia, libro de texto, cuaderno, lápices o bolígrafos, tableta o computadora), que el lugar donde se realice la tarea tenga un ambiente que facilite el estudio con suficiente luz, espacio, tranquilidad, café y temperatura cómoda. Esto puede ayudar al alumno a desarrollar buenos hábitos de estudio.
  2.  El alumno debe proponerse la meta de completar una lección por semana.
  3.  El alumno debe repasar lo que haya aprendido de alguna manera sistemática. Un plan posible es repasar el material en el segundo día de haberlo estudiado, entonces el quinto día, el décimo, el vigésimo, y el trigésimo.

Las reuniones

En las reuniones de los grupos pequeños los estudiantes comparten sus respuestas, sus dudas, y sus experiencias educacionales. Para que la reunión sea grata, edificante, e interesante se sugiere lo siguiente:

  1.  La reunión debe tener entre 5-1O participantes: La experiencia ha mostrado que el número ideal de alumnos está entre 5-1O. Esta cantidad asegura que se compartan suficientes ideas para que la reunión sea interesante como también que haya suficiente oportunidad para que todos puedan expresarse y contribuir a la dinámica de la reunión. También ayuda a que el facilitador pueda guiar a los participantes en una discusión franca y espontánea, pero también ordenada.
  2.  Las reuniones deben ser semanales: El grupo debe reunirse una vez a la semana. Las reuniones deben ser bien organizadas a fin de que los alumnos no pierdan su tiempo. Para lograr esto las reuniones deben comenzar y concluir a tiempo. Los estudiantes pueden optar por quedarse más tiempo si así lo desean, pero la reunión en sí debe seguir ciertos límites predeterminados. De esta manera los estudiantes sentirán que el facilitador los respeta a ellos y a su tiempo.
  3. Las reuniones requieren la participación de todos. Esto significa no sólo que los alumnos deben asistir a la reunión, sino también que todos participen en la discusión. El cuerpo de Cristo, la iglesia, consiste de muchos miembros que se deben ayudar mutuamente. La reunión debe proveer un contexto idóneo para que los participantes compartan sus ideas en un contexto amoroso, donde todos deseen descubrir la verdad, edificarse el uno al otro, y conocer mejor a Dios. El facilitador debe comunicar el gran valor de cada miembro y de su contribución particular al grupo.

Proyecto principal

Cada curso requiere completar un proyecto principal reflejado en el objetivo de la materia. Por ejemplo, en el curso de Predicación el alumno predicará un sermón y en el curso de enseñanza el estudiante enseñará una clase. La meta no es sencillamente llenar a los estudiantes de conocimientos, sino prepararlos para utilizar el material tanto para la edificación de creyentes como también para la evangelización de los no creyentes. Es cierto que no todo el material es “evangelístico” en sí, pero a veces se tocan varios temas durante el proceso de la evangelización o seguimiento para los cuales los conocimientos adquiridos ayuden a abrir una puerta para el evangelio o aun mantenerla abierta. Las siguientes tres consideraciones servirán para guiar la comunicación de los conceptos:

  1. La comunicación debe ser creativa: Un objetivo de los proyectos es permitir que los alumnos usen sus propios talentos de manera creativa. No todos tendrán la habilidad de predicar desde un púlpito. Pero tal vez algunos tengan talentos para escribir poesías, canciones, o coritos, o para hacer dibujos o pinturas que comuniquen las verdades que han aprendido. Otros quizás tengan habilidades teatrales que pueden usar para desarrollar dramatizaciones que comuniquen principios cristianos de manera eficaz, educativa, y entretenida. Y aun otros puedan servir de maestros, pastores, o facilitadores para otros grupos. Pueden desarrollar currícula, conferencias y programas especiales para la iglesia local. No imponga límites a las diversas maneras en las cuales se puede comunicar la verdad de Dios.
  2. La comunicación debe ser clara: Los grupos de estudio proveen un contexto idóneo para practicar la comunicación de las verdades cristianas. En este ambiente caracterizado por el amor, el aliento, y la dirección se pueden hacer “dramatizaciones” en las cuales alguien puede hacer “preguntas difíciles” y otro u otros pueden tratar de responder como si fuera una situación real. Luego, los otros en el grupo pequeño pueden evaluar tanto las respuestas que se dieron como también la forma en la cual se desenvolvió el proceso y el resultado. La evaluación puede tomar en cuenta aspectos como la apariencia, el manejo del material, y el carácter o disposición de cómo fue comunicado. En cuanto a la apariencia se puede hacer una dramatización algo humorística donde un cristiano con buenas intenciones, pero no muy “presentable”, trata de comunicarse con un no creyente bien vestido, perfumado, y limpio. Después, la clase puede participar en una discusión amigable acerca del papel de la apariencia en la evangelización. (Algunos cursos requieren éstas dramatizaciones e intercambios.)
  3. La comunicación debe reflejar el carácter cristiano: El facilitador debe servir como ejemplo para algunas de las características cristianas que debemos reflejar cuando hablemos con otros acerca de Jesucristo y la fe cristiana. Por ejemplo, la paciencia, la humildad, y el dominio propio deben ser evidentes en nuestras conversaciones. Debemos también estar conscientes de que dependemos de Dios para que nos ayude a hablar con otros de manera eficaz. Sobre todo, debemos comunicar el amor de Dios. A veces nuestra forma de actuar con los no creyentes comunica menos amor que lo que ellos reciben de sus amistades que no son cristianas. Los pequeños grupos de estudio proveen un contexto amigable, eficaz, y sincero para evaluar, practicar, y discutir todos estos detalles.

Si la calidad de las lecciones es alta, esto ayudará a asegurar una excelente experiencia en la reunión, ya que todos los estudiantes vendrán preparados, habiendo hecho buen uso de su tiempo personal. De la misma manera, si la reunión se desenvuelve de manera organizada, creativa, y con alta calidad esto facilitará la excelencia de los proyectos. Sobretodo, necesitaremos la ayuda de Dios en todo el proceso a fin de que recibamos el mayor provecho posible del programa.

Instrucciones específicas

Antes de la reunión: Preparación

  1. Oración: expresión de nuestra dependencia en Dios
  1. A favor de usted mismo.
  2. Por los estudiantes.
  3. Por los que serán alcanzados y tocados por los alumnos.
  1. Reconocimiento
  1. Nuestra identidad en Cristo (Romanos 6-8).
  2. Nuestra responsabilidad como maestro o facilitador (Santiago 3:1-17).
  3. Nuestra disposición como siervos (Marcos 10:45; 2 Corintios 12:14-21).
  1.   Preparación
  1. Estudiar la lección correspondiente a la reunión en la Guía de Estudio como si usted fuese uno de los estudiantes.
  1. Anote aspectos difíciles, así se anticipará a las preguntas.
  2. Tome nota de ilustraciones o métodos que le vengan a la mente mientras lee.
  3. Tome nota de aspectos que le sean difíciles a usted a fin de investigar más usando otros recursos.
  1. Estudie las respuestas a las preguntas y asegúrese que las entiende.
  2. Reúna otros materiales, ya sea para ilustraciones, para clarificación, o para proveer diferentes puntos de vista a los del texto.

Durante la reunión: Participación

El programa de estudios FLET sirve no sólo para desarrollar a aquellos que están bajo el cuidado de un facilitador, sino también para edificar, entrenar y desarrollar al estudiante. Debido a la dinámica de la reunión se torna en un aspecto clave en el desarrollo de todos los participantes. Una variedad de personalidades tendrán interacción en los pequeños grupos de estudio. Por lo tanto, también existe la posibilidad para el conflicto. No le tenga temor a esto. Parte del “currículum” será el desarrollo del amor cristiano. Tal vez Dios quiera desarrollar en usted la habilidad de solucionar conflictos entre hermanos en la fe. De cualquier modo, nuestro estándar para solucionar los problemas es la Palabra perfecta de Dios. Su propia madurez, su capacidad e inteligencia iluminada por las Escrituras y el Espíritu Santo lo ayudarán a mantener un ambiente de armonía. Si es así, se cumplen los requisitos del curso y, lo más importante, los deseos de Dios.

El facilitador, debe estar consciente de las siguientes consideraciones:

El tiempo y horario

  1. La reunión debe ser el mismo día, a la misma hora, y en el mismo lugar cada semana, ya que esto evitará confusión. El Facilitador siempre debe tratar de llegar con media hora de anticipación para asegurarse que todo esté preparado para la reunión y resolver cualquier situación inesperada.
  2. El facilitador debe estar consciente de que el enemigo a veces tratará de interrumpir las reuniones o traer confusión. Tenga mucho cuidado con cancelar reuniones o cambiar horarios. Comunique a los participantes del pequeño grupo de estudio la responsabilidad mutua que tienen el uno hacia el otro. Esto no significa que nunca se debe cambiar una reunión bajo ninguna circunstancia. Más bien quiere decir que se tenga cuidado y que no se hagan cambios innecesarios a cuenta de personas que por una u otra razón no pueden llegar a la reunión citada.
  3. El facilitador debe completar el curso en las ocho semanas indicadas.

El lugar

  1. El facilitador debe asegurarse que el lugar para la reunión estará disponible durante las ocho semanas del curso. También deberá tener todas las llaves u otros recursos necesarios para utilizar el local.
  2. El lugar debe ser limpio, tranquilo y tener buena ventilación, suficiente luz, temperatura agradable y suficiente espacio a fin de poder sacarle buen provecho y facilitar el proceso educativo.
  3. El lugar debe tener el mobiliario adecuado para el aprendizaje: una mesa, sillas cómodas, una pizarra para tiza o marcadores que se puedan borrar. Si no hay mesa, los estudiantes deben sentarse en un círculo a fin de que todos se puedan ver y escucharse el uno al otro. El lugar entero debe contribuir a una postura dispuesta hacia el aprendizaje, motivar al alumno a trabajar, compartir, cooperar y ayudar en el proceso educativo.

La interacción entre los participantes 

  1. Reconocimiento
  1. Saber el nombre (y apodo) de todos.
  2. Saber los datos sencillos: familia, trabajo, nacionalidad.
  3. Saber algo interesante de ellos: comida favorita, pasatiempos entre otros.
  1. Respeto para todos
  1. Se debe establecer una regla en la reunión: una persona habla a la vez y todos los otros escuchan.
  2. No burlarse de los que se equivocan ni humillarlos.
  3. Entender, reflexionar, y/o pedir aclaración antes de responder a lo que otros dicen.
  1. Participación del grupo entero
  1. El facilitador debe permitir que los alumnos respondan sin interrumpirles. Debe dar suficiente tiempo para que los estudiantes reflexionen y compartan sus respuestas.
  2. El facilitador debe ayudar a los alumnos a pensar, a hacer preguntas y a responder, en lugar de dar todas las respuestas él mismo.
  3. La participación de todos no significa necesariamente que todos los alumnos tienen que hablar en cada sesión (ni que tengan que hablar desde el principio, es decir desde la primera reunión), más bien quiere decir, que antes de llegar a la última lección todos los alumnos deben sentirse cómodos en hablar, participar y responder sin temor a ser ridiculizado.

Después de la reunión: Evaluación y oración 

  1. Evaluación de la reunión y oración
  1. ¿Estuvo la reunión bien organizada?
  2. ¿Fue la reunión provechosa?
  3. ¿Hubo buen ambiente?
  4. ¿Qué sugerencias específicas ayudaron al mejoramiento de la reunión?
  1. Evaluación de los alumnos
  1. En cuanto a los alumnos de más desenvoltura: ¿Se permitió que estos estudiantes participaran sin perjudicar la participación de los más tímidos?
  2. En cuanto a los alumnos tímidos: ¿Se les animó a fin de que participaran más?
  3. Los alumnos aburridos o desinteresados: ¿Se tomó especial nota de los estudiantes desinteresados a fin de descubrir cómo despertar en ellos el interés en la clase?
  1. Evaluación del facilitador y oración
  1. ¿Estuvo bien preparado el facilitador?
  2. ¿Guió la reunión con buena disposición?
  3. ¿Se preocupó por todos y fue justo con ellos?
  4. ¿Cómo debe orar al Señor a fin de que la próxima reunión sea aún mejor?

Ayudas adicionales

Saludos: Para establecer un ambiente amistoso, caracterizado por el amor fraternal cristiano, debemos saludamos calurosamente en el Señor. Aunque la reunión consiste de una actividad más bien académica, no debe carecer del amor cristiano. Por lo tanto, debemos cumplir con el mandato de saludar a otros, como se encuentra en la mayoría de las epístolas del Nuevo Testamento. Por ejemplo, 3 Juan concluye con las palabras: “La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular“. El saludar provee una manera sencilla pero importante de cumplir con los principios de autoridad de la Biblia.

Oración: La oración le comunica a Dios que estamos dependiendo de Él para iluminar nuestro entendimiento, calmar nuestras ansiedades, y protegernos del maligno. El enemigo intentará interrumpir nuestras reuniones por medio de la confusión, la división y los estorbos. Es importante reconocer nuestra posición de victoria en Cristo y seguir adelante. El amor cristiano y la oración sincera ayudarán a crear el ambiente idóneo para la educación cristiana.

Creatividad: El facilitador debe hacer el esfuerzo de emplear la creatividad que Dios le ha dado tanto para presentar la lección como también para mantener el interés durante la clase entera. Su ejemplo animará a los estudiantes a esforzarse en comunicar la verdad de Dios de manera interesante. El Evangelio de Marcos reporta lo siguiente acerca de Juan el Bautista: “Porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana” (Marcos 6:20). Y acerca de Jesús dice: “Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana” (Marcos 12:37b). Notamos que las personas escuchaban “de buena gana”. Nosotros debemos esforzamos para lograr lo mismo con la ayuda de Dios. Se ha dicho que es un pecado aburrir a las personas con la Palabra de Dios.

Pídale ayuda a nuestro Padre bondadoso, todopoderoso, y creativo a fin de que lo ayude a crear lecciones animadas, gratas e interesantes.

Estructura de la reunión

  1. Dé la bienvenida a los alumnos que vienen a la reunión.
  2. Ore para que el Señor calme las ansiedades, abra el entendimiento, y se manifieste en las vidas de los estudiantes y el facilitador.
  3. Repase la lección.
  4. Converse con los alumnos las preguntas de repaso. Asegure que hayan entendido la materia y las respuestas correctas. Pueden hablar acerca de las preguntas que le dieron más dificultad, que fueron de mayor edificación, o que expresan algún concepto con el cual están en desacuerdo.
  5. Anime a los estudiantes a completar las metas para la próxima reunión. Termine la reunión con una oración y salgan de nuevo al mundo para ser testigos del Señor.

Conclusión

El beneficio de este estudio dependerá de usted y de su esfuerzo, interés y dependencia en Dios. Si el curso resulta ser una experiencia grata, educativa, e edificadora para los estudiantes, ellos querrán hacer otros cursos y progresar aún más en su vida cristiana. Que así sea con la ayuda de Dios.