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¿Has escuchado a las personas decir algo como, “No necesito ir a la iglesia. No me gusta la religión organizada. Yo adoro a Dios en casa… a mi manera.”? Bueno, los que dicen semejante cosa no han leído realmente lo que la Biblia dice acerca de la iglesia, sus propósitos y funciones. Claro, puedes orar y leer la Biblia por ti mismo. Incluso a veces puedes escuchar un mejor sermón por televisión. Pero Dios diseñó a la iglesia como un cuerpo donde los miembros se necesitan y se ministran unos a otros.

Comenzamos con la aclaración de que esto no es una buena idea, pero años atrás un pastor sí lo hizo en la escuela dominical de una iglesia bíblica en Miami. Entró y comenzó a enseñar doctrina errónea que iba en contra de la enseñanza básica de la Biblia. No lo recomendamos, pero seguro ya entiendes por qué lo hizo: quería ver si alguien en esta iglesia de sana doctrina se daría cuenta de los errores

¿Alguna vez has sentido que deberías hablar con alguien acerca del Salvador, pero no sabes qué decir o cómo comenzar la conversación? ¡Únete al club! Tal vez sientas una combinación de temor, ansiedad, anticipación y diversos niveles de desconcierto y ambivalencia… seguido de culpa y/o alivio (si la oportunidad te pasa).

¿Recuerdas haber vivido múltiples vidas antes de tu cumpleaños actual? ¿Puedes recordar haber vivido con otros nombres en diferentes siglos, lugares y, a veces, incluso como miembro del reino animal? Bajo la hipnosis, algunos alegan tener recuerdos de vidas pasadas…

En el matrimonio, uno debe hablar o comunicarse con su cónyuge lo suficiente como para llevarse bien, tomar decisiones y crecer en la relación matrimonial. Debemos hablar. Sin embargo, cómo y cuándo, y con qué palabras, calidad vocal y disposición lo hacemos, hacen una gran diferencia. También, después de conocer a alguien por un tiempo, bien aprendemos qué tonos, insinuaciones y referencias a cosas pasadas, presentes o futuras, provocarán una respuesta de enojo.

Pocas cosas enojan más a algunas personas que la mención de la palabra “dinero” en la congregación. Después de un servicio de adoración, una dama visiblemente molesta se quejó del pastor: “¡Habló del dinero”! En otra iglesia, aproximadamente en los primeros diez minutos, anunciaron que los feligreses podían enviar un mensaje de texto con su donación ¡en cualquier momento durante el servicio!