El amor de Dios y su cita de consejería

Al considerar la consejería, ¿alguna vez has pensado que el concepto que el aconsejado tiene del amor de Dios afectará la eficacia del proceso de consejería? Creyentes en Jesús generalmente están de acuerdo en que la madurez en Cristo marca la meta de la vida cristiana (Efesios 4:1-16). Larry Crabb, un pionero de la consejería cristiana, a su vez marca la madurez como el objetivo de la consejería cristiana. Por lo tanto, hacemos bien si ayudamos a los que buscan ayuda a alcanzar ese objetivo. Pero, existen diferentes perspectivas respecto a la fundación para la búsqueda de la madurez cristiana.

Crabb argumenta que la justificación, el perdón y la aceptación de Dios del creyente, a base de lo que Jesús hizo por nosotros, proporcionan el fundamento para la vida cristiana y nuestra madurez. Sin embargo, muchos temen que enseñar a los creyentes el amor incondicional y la aceptación de Dios en Cristo a la vez significa otorgarles permiso para pecar (Romanos 3:5-8; 6:1-2).

Pero, ¿decirle a un hijo o hija que se le ama incondicionalmente equivale a decir: “Te amamos, y siempre lo haremos, y por eso te doy permiso para robar, mentir y convertirte en delincuente”? Al contrario, puede significar: “Te amamos y perteneces a esta familia, pase lo que pase. Quizás nos decepciones y tal vez te disciplinaremos y/o premiaremos, pero te amaremos siempre”. Muchos estarían de acuerdo en que la segunda opción, una base de amor incondicional, aumentaría la probabilidad de alcanzar la madurez.

Los cristianos (y los consejeros especialmente) necesitan estudiar este y otros temas a la luz de las Escrituras. Ministerios LOGOI ofrece un curso en línea de ocho semanas sobre “Cómo aconsejar” basado en el libro “El arte de aconsejar bíblicamente”, de Larry Crabb. Dicho curso explora este y otros conceptos especialmente relacionados con la consejería cristiana. Cada curso incluye el libro de texto, guía de estudio y examen. Puedes ver el curso aquí.