¡No te atrevas a hablar sobre el dinero en la iglesia!

Pocas cosas enojan más a algunas personas que la mención de la palabra “dinero” en la congregación. Después de un servicio de adoración, una dama visiblemente molesta se quejó del pastor: “¡Habló del dinero”! En otra iglesia, aproximadamente en los primeros diez minutos, anunciaron que los feligreses podían enviar un mensaje de texto con su donación en cualquier momento durante el servicio. (Tal pareciera que la recaudación de fondos tenía prioridad sobre cualquier otra cosa que estuviera sucediendo.)

No hay duda que tengamos razones legítimas para sentirnos molestos con alguna iglesia o cierto ministro en algún lugar. Pero Aldo Broda, el experimentado autor del libro Administración de LOGOI, medio regañó a un pastor amigo porque ¡no pedía dinero! En el capítulo 3 de su libro (pp. 47-64, versión impresa), donde argumenta a favor de que los pastores y líderes estén capacitados en administración, Broda cuenta la historia de un amigo pastor que lo invitaba a hablarle a su iglesia sobre la mayordomía. Pero, después no hacía nada con respecto a la aplicación de la enseñanza. Como consecuencia, la iglesia tenía problemas financieros.

Cuando el pastor invitó a Broda a predicar nuevamente sobre el tema, inicialmente rechazó la invitación. Le dijo al pastor: “Tu iglesia no necesita solamente mensajes de mayordomía, hace falta realizar una buena campaña, por lo menos de dos fines de semana para tratar este tema en profundidad”. (p. 54) Broda se ofreció para primero capacitar a los líderes durante dos semanas, y luego tomar dos semanas adicionales para enseñarle a la iglesia. Aceptaron el plan, y al final supieron que la iglesia tenía la capacidad de dar más del triple de lo que habían estado dando. Una vez que descubrieron esto, Broda reprendió al pastor: “¿No tienes miedo que el Señor te llame la atención por tu falta de decisión para hablar con franqueza a la iglesia sobre mayordomía? ¡Están sufriendo con un presupuesto de US$7.000 dólares y la congregación está diciendo que ellos pueden dar US$ 25.000 dólares”! (p. 55). Dejó al pastor sin palabras… y sorprendido. Broda explica, “La correcta administración de la iglesia y la enseñanza de la mayordomía en la congregación es tan importante, que cuando no la practicamos estamos deteniendo el crecimiento y desarrollo de la vida espiritual de los miembros”. (p. 57)

El libro Administración de Broda se organiza de la siguiente manera:

  1. Conceptos generales sobre administración
  2. La iglesia, administradora del plan de Dios
  3. El plan de Dios requiere pastores y líderes capacitados en administración
  4. El plan de Dios requiere tareas administrativas de la iglesia
  5. El plan de Dios requiere una adecuada administración de los recursos espirituales de sus miembros
  6. El plan de Dios requiere de una correcta administración de los recursos económicos del creyente
  7. El plan de Dios requiere que la iglesia capacite a sus miembros
  8. El plan de Dios requiere que el presupuesto de la iglesia sea representativo de una buena administración

Broda comienza con conceptos generales acerca de la administración, pasando luego a la función administrativa de la iglesia en el plan de Dios. Argumenta que Dios quiere pastores y líderes con capacitación administrativa y muestra que no hay forma de escapar la necesidad de administrar bien a la iglesia. Las tareas administrativas de la iglesia, su manejo de ambos los recursos espirituales y económicos, la capacitación de sus miembros y el manejo de un presupuesto requieren habilidad, conocimiento y la aplicación de principios sanos de administración.

Para ayudarnos a poner nuestra iglesia (y las finanzas personales) en orden, LOGOI ofrece un curso de 8 semanas basado en el libro de Administración. Cada curso incluye el libro de texto, la guía de estudio y el examen. Puede verlo AQUÍ.

En cuanto a las iglesias y el dinero, es probable que todos estemos de acuerdo en que las iglesias sean transparentes, rindan cuentas del uso del dinero y sean responsables en su manejo de asuntos financieros. ¿Qué piensas de este problema? Siéntete libre de compartir tus comentarios.

“Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta” (Filipenses 4:14-17).