Navegando con gratitud

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Un viejo proverbio africano dice: “Los mares tranquilos no hacen marineros hábiles”. Eso significa que nosotros en Ministerios LOGOI deberíamos ser excelentes navegantes. A lo largo de los 50 años de nuestra historia, siempre hemos tenido que navegar por mares financieros difíciles. Pero en el 2018 pensé que nuestro barco se hundía.

Entonces apareció Dios.

Bueno, siempre estuvo aquí, pero yo estaba teniendo dificultades para encontrarlo. Yo estaba en Cuba. Tal vez esta sea una manera extraña de comenzar una carta de Acción de Gracias pero es posible que, como yo, estés tratando de navegar por mares agitados. Quizás tú también sientas que la gratitud es ajena a tu presente realidad. Así que te invito a acompañarme a Cuba.

Confieso que no quería ir. Había otras necesidades y no deseaba gastar el dinero para viajar. Con nuestro difícil año financiero me sentí desanimado y lleno de preguntas sobre nuestro futuro. Pero la invitación era para conmemorar el 90 aniversario del Seminario Los Pinos Nuevos que mi abuelo fundó en 1928, y la aceptamos.

Tuve un pequeño rol en la celebración. Me pidieron ser parte de un panel donde se discutiría el impacto de la educación cristiana en América Latina. El panel estaba formado por un grupo de hombres distinguidos con credenciales impresionantes, y luego estaba yo, que apenas puedo deletrear la palabra doctorado.

Ed_LosPinos

Un par de días antes del panel, hubo una ceremonia de graduación para 20 graduados de Los Pinos Nuevos. Cientos de personas habían venido a ver la ocasión especial. Me sentí honrado de subir al escenario para darles la mano y darles algunos libros de LOGOI cuando recibieron sus diplomas.

Estaba con un joven pastor que también era profesor en el seminario. “Eres un Thompson”, me dijo con una gran sonrisa. Devolviéndole la sonrisa le dije que sí. “Estoy aquí de pie”, dijo, “gracias a tu abuelo, tu padre y tu ministerio”. Fue entonces cuando apareció mi Padre Celestial.

En un instante, mis pensamientos y actitud cambiaron. Durante la mayor parte del año, he estado frustrado y desanimado con nuestras luchas financieras. El Señor me ha escuchado quejarme regularmente. Pero aquí estaba en el centro de Cuba viendo exactamente por qué la lucha vale la pena. Veinte caras con alegría y entusiasmo para guiar a otros a Jesús. “Sabes, todos han estudiado los cursos bíblicos de LOGOI”, dijo mi nuevo amigo. “Son parte de tu familia. LOGOI está ayudando a proclamar el evangelio en toda Cuba“. 

Una ola de agradecimiento me invadió. La alegría inundó mi corazón porque sabía que esta misma “historia de LOGOI” se está repitiendo en toda América Latina. Mientras estaba allí, agitando las manos y ofreciendo “felicitaciones”, podía imaginar a Jesús sonriéndome y diciendo: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza” (Mateo 8:26). 

Ed_Sig200
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