octubre 2014

Aunque la Reforma tomó lugar en el siglo XVI, aprovechamos sus verdades cada vez que evangelizamos. Cada vez que le decimos a alguien que Cristo pagó por todos sus pecados, que la salvación es un regalo inmerecido (el cual nunca podremos ganar por nuestras obras), y que podemos tener certeza de nuestra salvación eterna por sólo creer en Cristo, estamos en línea con los grandes reformadores.